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Decálogo del Amor

  1. Estaré contigo en tus días más tristes, en tus noches más negras.
  2. Te abrazaré sin preguntar, esperando que desees conversar.
  3. En nuestros días más difíciles, recordaré nuestros días más felices.
  4. En la rutina y el aburrimiento, no buscaré a nadie más que a ti, porque es a ti a quien elegí.
  5. Cuando tus sueños se hayan dormido, te despertaré a tiempo, porque es a través de ellos que seré feliz también.
  6. Si un día decides marcharte, no buscaré culpables, no pediré que te quedes, no permitiré que regreses.
  7. Y si alguna vez no me es posible olvidar y continuar, me iré para procurarte un poco de paz.

Cuando el amor habla

Cuando el amor habla, se deja ver en los detalles, en esos que son gratuitos, que  florecen en cualquier parque, rosas le dicen.

Cuando el amor habla, se hace presente en mitad de toda ausencia, en medio de toda distancia, a través de los mensajes, de los correos, de cartas o telegramas, comunicación le llaman.

Cuando el amor habla, se aprecia en el esfuerzo diario, en la lucha constante por tallar excesos, y aunque no deberían, sacrificios les dicen.

Cuando el amor habla, las palabras fluyen, los sentimientos pueden palparse, el futuro no se ve lejano, las promesas se hacen reales, y compromiso suelen llamarle.

Cuando el amor habla, los errores se asumen, se perdona y se pide perdón, se aprende a lidiar con el dolor que causan las decepciones, valentía le dicen.

Cuando el amor habla, la confianza se valora, la fidelidad cobra sentido, hacer el amor deja de ser solamente sexo y la intimidad complementa el sentimiento, pocos los conocen, pero valores todavía les dicen.

Cuando el amor habla, la delicadeza lo envuelve, la paciencia se empodera, y sin parecer temeroso, se hace escuchar en medio de tanto pleito, comprensión le llaman.

Cuando el amor habla, la indiferencia desaparece, no existe aceptación si el panorama se torna difícil, sino que,  las brechas se cubren a través de nuestro interés por el otro, preocupación le llaman.

Cuando el amor habla, las situaciones no son arbitrarias, nadie debe comprender a nadie, al contrario, cada momento debe ser compartido, bueno o malo, debe tocar a las personas en la misma medida, no aceptamos conveniencias, empatía le dicen.

Cuando el amor habla, las expectativas mueren, porque recibimos más de lo que esperamos, y entregamos más de lo que creíamos seríamos capaces de entregar,  y es cuando te das cuenta que más allá de todo significado, el amor se deja ver, se hace real, se hace verdad.

Pero cuando el amor calla, cuando no nos dice nada, cuando no hay eco, cuando no podemos saber en dónde está porque se ha encerrado en el silencio, nos preguntamos si es preciso forzarlo para que nos diga algo, o es mejor entender que quizá ya no tiene nada que decirnos.

Nos tomamos un tiempo para saber qué hacer, nos acompaña la duda, la impotencia, la nostalgia, pero a pesar de tanta compañía, no decimos nada, no reconocemos su presencia y no hablamos con nadie.

Pero tienes que saber, que sin importar el tiempo que te tome, un día cualquiera podrás distinguir y determinar, si el amor ha dejado de ser amor.

Y sin dudar, con toda la convicción del mundo, te puedo decir que, hay silencios que terminan gritándote que es hora de marcharte, y cuando eso suceda, te irás aunque no quieras.

¿Quién entiende a quién?

Aun cuando el amor nos acompaña desde que nacemos en una infinidad de personas, en un suma de detalles, en el conocimiento y aceptación de la existencia de Dios. Llega un día en el que el corazón debe hacer espacio para uno más, por cuestiones lógicas, por cuestiones de distribución, sin embargo, no es de ése modo que sucede.
Cuando llega el amor de categoría especial, el que consideramos nuestra mitad antes de las heridas y el que se convierte en el que nos complementa después de ellas, simplemente porque comprendes que te falta lo que él aportaba pero que eso no es equivalente a la mitad y que jamás es la mitad, porque nadie podría vivir tanto tiempo sintiendo que está a medias. Si  él es bueno en algo, tú puedes serlo también, no se trata de ser mejores o iguales, se trata de descubrirnos todo el tiempo, a veces hace falta que nos abandonen porque mientras no hay necesidad no hay ganas de explorar. Y créeme cuando te digo que a veces dejamos que las personas nos mutilen innecesariamente.
Regresando al amor, no existe forma de saber si es real y es para siempre, ¿Cuándo lo descubrimos? Antes de morir o cercanos a ello, porque en el camino, las dificultades, las tentaciones, el facilismo se interponen, y quienes no han nacido para la lucha, se ven atrapados, no miden las consecuencias, se juegan lo real por un poco de ilusión y, cuando despiertan casi siempre, es muy tarde.
Entiendo bien que el proceso para iniciar una relación no siempre es el mismo, uno no sabe hasta que arriesga, a veces pierdes, a veces no. Porque podría ser que se inicie de forma inusual, saltándose etapas y termine siendo amor o podría ser que sea amor y termine convirtiéndose en algo descabellado. Aprendes que el tiempo es lo de menos, que las actitudes pueden aniquilar sentimientos o hacerlos eternos, que las personas jamás dicen lo que realmente sienten, que todos cuidamos de quienes somos de los modos en los que nos convienen (esto siempre es de nuestra absoluta responsabilidad).
Sucede que el amor se hace amor cuando menos lo esperas y a veces de las formas en las que siempre dijiste que no.
Todas las historias que giran a mi alrededor, todas tan diferentes, todas tan especiales, todas se han dado de formas poco naturales y todas siguen siendo hasta hoy, historias de amor. Y es que un amigo me decía, te decidiste a escribir sobre la vida y el amor, entonces tienes material para escribir eternamente!
Mario Down (Ex integrante del grupo Camila) dijo en una entrevista: “Cuando tenía 14 años me enamoré y entendí que era el amor, hoy tengo 30 y no sé qué es el amor”; ¿Te impresiona la ironía de los años y su relación con la experiencia? Pues en el amor eso no funciona. El único modo de evitar las heridas es jamás atreverte y eso es prudencia o cobardía, depende de los riesgos que implique, siempre los hay, pero siempre debes tener en cuenta que a veces son en mayor proporción e intensidad.
Y considerando que la verdad es un valor abstracto, que cada uno vive lo suyo como cierto, que correcto o no, es en lo que tú crees y punto. Basta preguntar a ex enamorados con rupturas dolorosas, cada una dirá lo que experimenta y jamás coincidirán.  En un divorcio en donde no hay mutuo acuerdo, el que no desea firmar acusará al otro de mil cosas menos aceptará que no hay amor o que no hay pasión o que no hay lo que necesitan que exista, porque no hacemos nuestras relaciones sobre los mismos requerimientos, tantos requisitos como personas existimos.
Entonces no importa cuanta distancia existe entre tu verdad y tus actitudes que la traicionan por espacios de tiempo, breves o más que temporales y menos que permanentes, de todas formas llegará el momento en el que deseas aferrarte a tu verdad otra vez. Sino dime cómo es posible que soñemos toda una vida un amor de cuento y empecemos por el sexo, mi verdad es una, la que he soñado desde siempre, pero mis actitudes la apuñalan sin compasión alguna, luego sucede que salimos del profundo hoyo en el que nos hemos sumergido y nos volvemos a aferrar a lo deseado, un amor eterno, jurando que no volveremos a empezar nada de forma similar. Así somos, contradictorios!

Sufrimiento que libera

Que quede claro, el amor no lo justifica todo, que sea el pretexto que se necesite para seguir en el camino equivocado, eso es otra cosa. En dónde se ha visto que, por amor te quedes sin dignidad, te sometas a la humillación, te escondas de la realidad, aceptes lo poco que te dan y además te hagan creer que es lo que te mereces. Cuando es amor, es fácil identificarlo, cuando no lo es, es difícil aceptarlo, pero no es imposible dejarlo. Podría listar un sin número de cosas para identificar el amor, simplemente porque las he vivido en la entrega que se me ha permitido. Para mi, existen dos tipos de sufrimiento, el que nos aprisiona y el que nos libera. Dejar ir a quien amamos porque dice lo que no hace, nos permite sufrir por un período de tiempo que en determinado plazo encuentra su fin, pero nos ofrece la libertad de conocer a quien nos ame de verdad, de soñar con aquello que siempre quisimos y que por poco nos hacen creer que no existe. Sin embargo, permanecer con quien nos quiere pero no ama la persona que somos, nos condena, cada día, nos somete a la hambruna emocional, nos hace raquíticos en el amor, luego decimos que estamos a dieta cuando no podemos explicar que ésa persona no esté cuando más lo necesitamos. No olviden que el corazón en cuestiones de amor, se parece mucho al estómago, cuando está acostumbrado a comer mucho, no se sacia con menos.

Amar se aprende amando

He visto a quienes se preguntan: Si soy bueno, porqué estoy solo? Yo diría que es porque haz amado poco. Amar a una sola persona, no cuenta.
Se aprende a amar, amando. Como todo en la vida, lo importante es la práctica. Entonces si no me ejercito en el amor, como puedo alcanzar la perfección? Amamos a quienes nos conviene amar, somos egoístas e interesados, si me quieres, te quiero, sino, no. Qué sacrificio existe allí? Y encima esperamos recompensa? Sí que somos complicados!! El dolor por el que pasamos, debe ser efímero, luego sanamos y estamos preparados para volver a amar. Lo que es peor, pensamos que lo que nos ha pasado es una regla general, que no hayamos elegido bien no significa que los demás tampoco saben elegir no?? Dejemos de esparcir nuestros malos momentos, porque son NUESTROS!! Empecemos a amar y a quienes están en proceso de sanar, tómense todo el tiempo del mundo!!
Sino nos sanamos bien, volveremos a recaer!! Porque la decepción puede ser depresión y eso es una enfermedad!!