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EL AMOR, LOS SALVARÁ EL AMOR

Hace mucho que no escribo. Siempre pensé que sería como cuando uno aprende a conducir, que sin importar el tiempo, bastaría con sentarse en un automóvil para echarlo a andar. Pero no, no se me hace tan sencillo ahora, quizá escribir no sea como hacer otras cosas, ni mejor, ni peor, diferente.

Anoche me ha sucedido algo tan extraño y difícil de explicar, quizá producto de mi imaginación, quizá no. Intentaba dormir, a muchos se nos ha complicado descansar sin estar cansados, pero tenemos que hacerlo, todo el mundo dice que lo necesita el cuerpo, pero con toda honestidad este es un tiempo en el que lo necesita nuestra mente también. Hay demasiada información en redes, y todo en exceso resulta nocivo.

Ha iniciado Semana Santa y es el caos mundial que vivimos el que ha establecido para algunos el puente hacia la fe y sin embargo a otros (que desde antes de la pandemia no creían en ese Dios en el que yo creo), se les ha dado tan fácil sentenciarlo diciendo que es un Dios chantajista, que nos fuerza a volver nuestros ojos a él por miedo. La idea de que Dios tiene que ser un personaje de Marvel, como el hombre araña o Superman, que intenta  todo el tiempo impedir la maldad que existe en nosotros los seres humanos o las consecuencias de nuestros actos, no aplica. Eso solamente confirma que no conocemos a Dios, pero tampoco hemos logrado conocernos lo suficiente, sino entenderíamos todo lo que viene sucediendo y en lugar de buscar culpables, estaríamos enfocados en buscar la forma de salvarnos.

Se nos ha pedido que oremos, pero muchos piensan que no sirve de nada, que sirve más “actuar”, pero es porque no conocen el poder de la oración, pero ese no es el punto central de mi escrito, porque después de todo, hace mucho que mis actividades diarias de supervivencia me han restado el poco tiempo libre que tenía, y bueno, quizá sea una de las tantas excusas que usamos para no hacer lo que nos hace bien (orar por ejemplo).

Entonces, en mi intento de entablar una conversación con Dios desde mi cama, empecé a pedirle (así somos, pedimos antes de entregar), que tenga piedad, que nos permita regresar a los días en los que no hemos valorado los momentos que ahora no tenemos, y de pronto cuando el sueño empezó a rondarme, le pregunté a Dios ¿qué nos salvará de esta situación? Y puedes dejar de leerme, porque es posible que ya no esté en mis cabales, pero escuché (de verdad), un susurro que decía: EL AMOR, LOS SALVARÁ EL AMOR.

Al despertar, le he dado muchas vueltas a la frase, y claro, también me he preguntado si ha sido real, y si ha sido mi hermano, mi abuelo, mi ángel o Jesús o definitivamente ya se me han cruzado los cables. Pero al margen de mis problemas mentales. Hay algunas preguntas que me han ayudado a darle sentido a esta frase:

¿Qué hace que un médico, un enfermero, un técnico estén entregándolo todo en un hospital?

EL AMOR a su vocación, a su juramento hipocrático.

¿Qué hace que los policías y militares estén patrullando las calles?

EL AMOR a su país, a su uniforme.

¿Qué nos mueve a sacrificar nuestra libertad y quedarnos en casa?

EL AMOR a nuestra familia, a nuestro prójimo.

Entonces, es verdad, EL AMOR NOS SALVARÁ, solamente necesitamos comprometernos y dejar de lado el egoísmo que hemos adquirido en nuestro camino, que no se contagia, pero que una vez que habita en nosotros resulta difícil desprendernos de él.

Nos falta (como siempre), mucha consciencia sobre lo que acontece en nuestros días, creemos que no va a pasar nada, cuando todo nos está pasando encima. Pero no es el final, estamos a mitad del proceso o quizá apenas iniciando, cada país ha establecido sus propias reglas, pero respecto a nuestra fe, a lo que creemos y a nuestra forma de amar, somos nosotros quienes definimos los límites y este es el mejor tiempo para entregarlo todo, para no tener observaciones, ni excusas, porque hoy no se trata de una relación de dos personas, hoy nuestra relación de amor es con el mundo.

Entonces, vamos a salvar el mundo.

Decálogo del Amor

  1. Estaré contigo en tus días más tristes, en tus noches más negras.
  2. Te abrazaré sin preguntar, esperando que desees conversar.
  3. En nuestros días más difíciles, recordaré nuestros días más felices.
  4. En la rutina y el aburrimiento, no buscaré a nadie más que a ti, porque es a ti a quien elegí.
  5. Cuando tus sueños se hayan dormido, te despertaré a tiempo, porque es a través de ellos que seré feliz también.
  6. Si un día decides marcharte, no buscaré culpables, no pediré que te quedes, no permitiré que regreses.
  7. Y si alguna vez no me es posible olvidar y continuar, me iré para procurarte un poco de paz.

Cuando el amor habla

Cuando el amor habla, se deja ver en los detalles, en esos que son gratuitos, que  florecen en cualquier parque, rosas le dicen.

Cuando el amor habla, se hace presente en mitad de toda ausencia, en medio de toda distancia, a través de los mensajes, de los correos, de cartas o telegramas, comunicación le llaman.

Cuando el amor habla, se aprecia en el esfuerzo diario, en la lucha constante por tallar excesos, y aunque no deberían, sacrificios les dicen.

Cuando el amor habla, las palabras fluyen, los sentimientos pueden palparse, el futuro no se ve lejano, las promesas se hacen reales, y compromiso suelen llamarle.

Cuando el amor habla, los errores se asumen, se perdona y se pide perdón, se aprende a lidiar con el dolor que causan las decepciones, valentía le dicen.

Cuando el amor habla, la confianza se valora, la fidelidad cobra sentido, hacer el amor deja de ser solamente sexo y la intimidad complementa el sentimiento, pocos los conocen, pero valores todavía les dicen.

Cuando el amor habla, la delicadeza lo envuelve, la paciencia se empodera, y sin parecer temeroso, se hace escuchar en medio de tanto pleito, comprensión le llaman.

Cuando el amor habla, la indiferencia desaparece, no existe aceptación si el panorama se torna difícil, sino que,  las brechas se cubren a través de nuestro interés por el otro, preocupación le llaman.

Cuando el amor habla, las situaciones no son arbitrarias, nadie debe comprender a nadie, al contrario, cada momento debe ser compartido, bueno o malo, debe tocar a las personas en la misma medida, no aceptamos conveniencias, empatía le dicen.

Cuando el amor habla, las expectativas mueren, porque recibimos más de lo que esperamos, y entregamos más de lo que creíamos seríamos capaces de entregar,  y es cuando te das cuenta que más allá de todo significado, el amor se deja ver, se hace real, se hace verdad.

Pero cuando el amor calla, cuando no nos dice nada, cuando no hay eco, cuando no podemos saber en dónde está porque se ha encerrado en el silencio, nos preguntamos si es preciso forzarlo para que nos diga algo, o es mejor entender que quizá ya no tiene nada que decirnos.

Nos tomamos un tiempo para saber qué hacer, nos acompaña la duda, la impotencia, la nostalgia, pero a pesar de tanta compañía, no decimos nada, no reconocemos su presencia y no hablamos con nadie.

Pero tienes que saber, que sin importar el tiempo que te tome, un día cualquiera podrás distinguir y determinar, si el amor ha dejado de ser amor.

Y sin dudar, con toda la convicción del mundo, te puedo decir que, hay silencios que terminan gritándote que es hora de marcharte, y cuando eso suceda, te irás aunque no quieras.

¿Quién entiende a quién?

Aun cuando el amor nos acompaña desde que nacemos en una infinidad de personas, en un suma de detalles, en el conocimiento y aceptación de la existencia de Dios. Llega un día en el que el corazón debe hacer espacio para uno más, por cuestiones lógicas, por cuestiones de distribución, sin embargo, no es de ése modo que sucede.
Cuando llega el amor de categoría especial, el que consideramos nuestra mitad antes de las heridas y el que se convierte en el que nos complementa después de ellas, simplemente porque comprendes que te falta lo que él aportaba pero que eso no es equivalente a la mitad y que jamás es la mitad, porque nadie podría vivir tanto tiempo sintiendo que está a medias. Si  él es bueno en algo, tú puedes serlo también, no se trata de ser mejores o iguales, se trata de descubrirnos todo el tiempo, a veces hace falta que nos abandonen porque mientras no hay necesidad no hay ganas de explorar. Y créeme cuando te digo que a veces dejamos que las personas nos mutilen innecesariamente.
Regresando al amor, no existe forma de saber si es real y es para siempre, ¿Cuándo lo descubrimos? Antes de morir o cercanos a ello, porque en el camino, las dificultades, las tentaciones, el facilismo se interponen, y quienes no han nacido para la lucha, se ven atrapados, no miden las consecuencias, se juegan lo real por un poco de ilusión y, cuando despiertan casi siempre, es muy tarde.
Entiendo bien que el proceso para iniciar una relación no siempre es el mismo, uno no sabe hasta que arriesga, a veces pierdes, a veces no. Porque podría ser que se inicie de forma inusual, saltándose etapas y termine siendo amor o podría ser que sea amor y termine convirtiéndose en algo descabellado. Aprendes que el tiempo es lo de menos, que las actitudes pueden aniquilar sentimientos o hacerlos eternos, que las personas jamás dicen lo que realmente sienten, que todos cuidamos de quienes somos de los modos en los que nos convienen (esto siempre es de nuestra absoluta responsabilidad).
Sucede que el amor se hace amor cuando menos lo esperas y a veces de las formas en las que siempre dijiste que no.
Todas las historias que giran a mi alrededor, todas tan diferentes, todas tan especiales, todas se han dado de formas poco naturales y todas siguen siendo hasta hoy, historias de amor. Y es que un amigo me decía, te decidiste a escribir sobre la vida y el amor, entonces tienes material para escribir eternamente!
Mario Down (Ex integrante del grupo Camila) dijo en una entrevista: “Cuando tenía 14 años me enamoré y entendí que era el amor, hoy tengo 30 y no sé qué es el amor”; ¿Te impresiona la ironía de los años y su relación con la experiencia? Pues en el amor eso no funciona. El único modo de evitar las heridas es jamás atreverte y eso es prudencia o cobardía, depende de los riesgos que implique, siempre los hay, pero siempre debes tener en cuenta que a veces son en mayor proporción e intensidad.
Y considerando que la verdad es un valor abstracto, que cada uno vive lo suyo como cierto, que correcto o no, es en lo que tú crees y punto. Basta preguntar a ex enamorados con rupturas dolorosas, cada una dirá lo que experimenta y jamás coincidirán.  En un divorcio en donde no hay mutuo acuerdo, el que no desea firmar acusará al otro de mil cosas menos aceptará que no hay amor o que no hay pasión o que no hay lo que necesitan que exista, porque no hacemos nuestras relaciones sobre los mismos requerimientos, tantos requisitos como personas existimos.
Entonces no importa cuanta distancia existe entre tu verdad y tus actitudes que la traicionan por espacios de tiempo, breves o más que temporales y menos que permanentes, de todas formas llegará el momento en el que deseas aferrarte a tu verdad otra vez. Sino dime cómo es posible que soñemos toda una vida un amor de cuento y empecemos por el sexo, mi verdad es una, la que he soñado desde siempre, pero mis actitudes la apuñalan sin compasión alguna, luego sucede que salimos del profundo hoyo en el que nos hemos sumergido y nos volvemos a aferrar a lo deseado, un amor eterno, jurando que no volveremos a empezar nada de forma similar. Así somos, contradictorios!

Sufrimiento que libera

Que quede claro, el amor no lo justifica todo, que sea el pretexto que se necesite para seguir en el camino equivocado, eso es otra cosa. En dónde se ha visto que, por amor te quedes sin dignidad, te sometas a la humillación, te escondas de la realidad, aceptes lo poco que te dan y además te hagan creer que es lo que te mereces. Cuando es amor, es fácil identificarlo, cuando no lo es, es difícil aceptarlo, pero no es imposible dejarlo. Podría listar un sin número de cosas para identificar el amor, simplemente porque las he vivido en la entrega que se me ha permitido. Para mi, existen dos tipos de sufrimiento, el que nos aprisiona y el que nos libera. Dejar ir a quien amamos porque dice lo que no hace, nos permite sufrir por un período de tiempo que en determinado plazo encuentra su fin, pero nos ofrece la libertad de conocer a quien nos ame de verdad, de soñar con aquello que siempre quisimos y que por poco nos hacen creer que no existe. Sin embargo, permanecer con quien nos quiere pero no ama la persona que somos, nos condena, cada día, nos somete a la hambruna emocional, nos hace raquíticos en el amor, luego decimos que estamos a dieta cuando no podemos explicar que ésa persona no esté cuando más lo necesitamos. No olviden que el corazón en cuestiones de amor, se parece mucho al estómago, cuando está acostumbrado a comer mucho, no se sacia con menos.

Amar se aprende amando

He visto a quienes se preguntan: Si soy bueno ¿por qué estoy solo?  Yo diría que es porque haz amado poco.  Amar a una sola persona, no cuenta.
Se aprende a amar, amando. Como todo en la vida, lo importante es la práctica. Entonces si no me ejercito en el amor ¿cómo puedo alcanzar la perfección? Amamos a quienes nos conviene amar, somos egoístas e interesados, si me quieres, te quiero, sino, no. ¿Qué sacrificio existe allí? ¿Y además esperamos recompensa? Sí que somos complicados. El dolor por el que pasamos, debe ser efímero, luego sanamos y estamos preparados para volver a amar. Lo que es peor, pensamos que lo que nos ha pasado es una regla general, que no hayamos elegido bien no significa que los demás tampoco saben elegir. Dejemos de esparcir nuestros malos momentos, porque son NUESTROS. Empecemos a amar, y a quienes están en proceso de sanar, tómense todo el tiempo del mundo.
Sino sanamos bien, volveremos a recaer.