Archivo de la categoría: Fe

Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte

A mitad de viaje he revisado las redes sociales, y a punto de ingresar a misa, he leído la publicación de una niña que necesita ayuda porque ha nacido con complicaciones, tiene la piel muy delicada y se lastima con facilidad. Necesita medicamentos, necesita dinero. Nadie pide oraciones porque muchas personas no creen en ellas, dicen que es mejor hacer, que pedir. Yo pienso que todo sirve.

Guardé el móvil y decidí orar por esta niña también, fue inevitable recordar en ese momento a alguien que siempre me ha preguntado (con intención de cuestionar mi fe), si Dios existe ¿por qué permite que los niños sufran? Y casi siempre me ha dejado sin respuesta, o de pronto las que le he dado  no han logrado satisfacerlo y lo comprendo. Dios tiene motivos que en el tiempo o quizá nunca, logramos entender, pero estoy segura que los tiene, y es fe lo que me hace creer que así es. Lo siento, esto no es algo que pueda explicar, es algo que siento y me supera y sobre todo, me ayuda a vivir confiada.

Le pregunté lo mismo a Dios: ¿Por qué sufre esta niña? Es tan pequeña y ya tiene días difíciles. Muchas personas, muchas ideas, muchas imágenes vinieron a mi cabeza, todas ellas ligadas a duras batallas.

Recordé a Lorena Meritano (actriz), a Pau Donés (cantante de Jarabe de Palo), a Lizzie Velásquez (oradora motivacional), entre otros tantos que me inspiran a darle guerra a la vida. Lizzie por ejemplo, sufre de una rara enfermedad, que no le permite subir de peso, que le ha ocasionado ceguera en el ojo derecho, tiene envejecimiento prematuro y ella algunas veces afirma: “Dios me bendijo con la bendición más grande de mi vida, que es mi síndrome”.

Y llámalo como quieras, pero yo diré que fue una respuesta contundente. ¿Estamos destinados al sufrimiento o somos elegidos para asumir desafíos? Porque ante el dolor y la incomprensión tenemos dos opciones, dejarnos llevar hacia la oscuridad, encerrarnos y renunciar a vivir. O, aprender a vivir en medio de toda nuestra adversidad y hacer de cada momento una razón para sobresalir.

¿Acaso no son estas personas las que han nacido para enseñarnos que en medio de todo lo desalentador que puede ser el camino, es posible seguir avanzando? Y quienes así lo han entendido han hecho de su vida una lucha constante, de su enfermedad una bendición por la que agradecen, y en sus debilidades han encontrado su mayor fortaleza. Dice una cita bíblica: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12,10).

¿Qué se necesita para encontrar fuerza en lo que la gente usa para debilitarte? Fe, es todo. Creer que hay una razón que va más allá de cualquier argumento lógico, y asumir que tenemos la posibilidad de hacer de nuestra vida un instrumento, un medio para otros, para aquellos que no son tan fuertes, que tienen un escenario favorable pero que no tienen la visión que tiene Lizzie. Ella dice que lo positivo de no ver por un ojo, es que solamente paga por un solo lente de contacto.

Entonces desde aquel día, mi oración por aquellos que pasan momentos difíciles, adversos e inexplicables, tiene que ver con que dejen de estar en donde están, pero también, para que mientras estén, puedan hacer de sus circunstancias, motivaciones para aquellos que teniendo la mejor salud del mundo, se dejan morir.

No tengo argumento para explicarte lo que a veces, yo tampoco comprendo, tan solo quiero hacerte saber que siempre tenemos la oportunidad de transformar nuestras desfavorables circunstancias para que a través de ellas, sea posible darle vida a los demás.

Yo no quiero que estés de acuerdo conmigo o resultar siendo convincente, quizá lo único que necesito es que ames la vida que tienes, sea como sea que te la hayan asignado, porque es la oportunidad que tienes de transcender.

Termino mi escrito con una frase que propiciamente encontré: “Le pregunté a Dios: ¿Por qué me estás llevando a aguas profundas? y él me contestó: Porque tus enemigos no saben nadar.

¡Buenas noches!

 

Quien vive de fe, no muere jamás

Mi amado Jesús:

Existen de esos días en los que me siento como Jeremías (20,7) cuando se quejaba ante ti diciendo:

¡Me sedujiste, Señor,  y yo me dejé seducir!

Fuiste más fuerte que yo, y me venciste.

Todo el mundo se burla de mí;  se ríen de mí todo el tiempo.

A veces quiero pensar que en otros tiempos fue más sencillo, pues ahora todo está camino al abismo, empezando por el amor propio. Han encontrado argumentos y se los han creído y eso no me molesta, lo que me enfada es que intenten hacerme comulgar con su estilo y condición de vida, decir que no me siento cómoda es sinónimo de cucufatería.

Entre personas que aún tienen fe, me siento un adulto más, entre personas que creen que lo que sueño no existe, me siento una niña, porque me callan, me quitan piso, se amotinan y con una sonrisa me dicen que si sigo pensando del modo en el que pienso, me quedaré sola. Lo dicen como si fuese un castigo, lo dicen como si tuviera que preocuparme. Te escribo para decirte que mientras esté contigo lo puedo todo; te escribo para decirte que la lucha se hace constante.
Empiezo a darme cuenta que mientras más arriba estás menos equilibrio tienes, no puedes apoyarte en las personas porque ellas están apoyadas en cosas o situaciones que se tambalean, han puesto la vida en bienes materiales, en vanidades, en egos, sin darse cuenta que ni vendiendo todo podrían recuperar el desperdicio de tiempo que están haciendo.

Hoy me enteré que el llamado “Ken humano” ha muerto, que luego de una inversión de US$46,000 dólares en cirugías y de cobrar US$15,000 dólares por cada presentación, no pudo prever que el Cáncer lo visitaría y que repentinamente se lo llevaría. Y noticias así te hacen pensar que la vida no es para desperdiciarla, sino para invertirla, pero no en uno mismo, sino en otros, porque mientras más cultivos tienes, más frutos vas a cosechar. Pero la gente no escucha, miran a la predicación como un sinónimo de fanatismo, y todo lo normal se ha convertido en banal y lo banal se ha hecho el camino a seguir.

Ay Jesús, ¿Qué puedo decirte del mundo que tú no sepas? ¿Qué puedo decirte de la maldad que no se evidencie en los clavos de tus manos? ¿Qué puedo decirte de lo que acontece aquí abajo, si tú también estás?

Te agradezco todas las lecciones por las que he pasado, porque me han forjado, porque me han dado el carácter y la personalidad para defender mi fe, para mantenerme firme en lo que creo, Jesús no quiero presumir pero en tiempo como estos es toda una hazaña, y no por la lucha con las personas que me rodean, sino por la lucha interna que cada día tengo que afrontar conmigo misma.

Quienes cuestionan mis años de soledad creen que no siento deseo, que no extraño las caricias o los abrazos, lo siento Jesús, quizá es demasiada información para ti, pero es necesario decirlo porque quiero hacer de este momento, uno compartido,  no pretendo darles una explicación, lo que quiero en realidad es que tengan un motivo para cuestionarse aunque sea por un minuto si algo de lo que aquí escribo les parece que tiene sentido.

-Yo no quiero que alguien despierte conmigo y me diga “Te llamo”, quiero que me diga “Te amo”

-No quiero ir por allí probando y probando porque luego le pierdes el gusto a las cosas, nada te sorprende de forma positiva, nada te alimenta, todo te resta y nada te suma.

-“Nadie sabe lo que va a pasar”, pero esto lo aplico en otras cosas que no tengan nada que ver con mis sentimientos, porque uno aprende que si toma la vida de otro y lo encuentra quebrado es posible que te cortes las manos.

Entonces después de todo, soy tan normal como ellos, y si existe alguna diferencia es la que ellos han decidido tener al no elegir estar contigo.

Me cuentan cuentos de lo fuera de época que estoy, Jesús  yo ya estoy grande para cuentos, yo ya tengo edad para ser protagonista de historias, de las mías, de las que escribo en mis días, las que me regalan paz y por las que exijo silencio.

Dicen cosas en las que creen y lo respeto, aunque para ellos no ser prejuiciosa es demostrarles que puedo hacer lo que muchos hacen sin torturarme, pero si es mi deseo sufrir por lo que a ellos les da placer, ¿Por qué entonces no encuentran la compensación cuando ellos sufren por lo que a mí me hace feliz?

Mi cuerpo es un regalo que aprecio y soy yo quien va a darte cuentas de él, entonces cada quien cuida lo que tiene como desea. No todos limpiamos la joyería de plata de la misma manera y sin embargo, todas las joyas llegan a brillar.

Que cada quien sea luz en cada lugar en donde esté, con la libertad que tiene por ser Hijo de Dios.

“Sin tiempos de oscuridad no es posible amar la luz”

Frecuentes o no, todos vivimos tiempos en los que el corazón se siente inquieto, un poco asustado, con ansias de ser consolado y con enorme necesidad de compañía, sin embargo, si este corazón ha conocido a Dios, entonces no va a buscar a nadie más, porque para él no existe alguien que pueda darle lo que solamente en Dios Padre puede encontrar.
En nuestros hermanos hallamos motivos para compartir, para sobrellevar las oscuras intenciones de quienes se viven lejanos al creador, pues entre nosotros el contagio de fe es importante, las inyecciones de esperanza bajo nuestros testimonios de vida lo son todo en momentos de dolor, en momentos que otros han sobrevivido.
Y en la búsqueda de paz, reconoces que Dios siempre está y que siempre va a estar aún en los momentos en los que te sientas solo, pero solo de verdad, con gente o sin ella.
Tobit era un hombre que había quedado ciego, su hijo Tobías aconsejado por un ángel sabía que si untaba hiel de pez en los ojos de su padre, éste volvería a ver. Y así sucedió, Tobías pidió a su padre que confiara e inmediatamente el hombre recobró la vista. Tobit dio gracias a Dios, se lleno de gozó y reconoció la compasión de Dios diciendo: “Porque me había azotado, pero se ha compadecido y ahora veo a mi hijo Tobías” (Tobías 11, 10-16)
En mi búsqueda de respuestas, Dios me regala éste momento, con las palabras precisas, haciéndome sentir un Tobit más, ciega, sin confianza, caminando a tropezones. Empieza diciéndome, TEN CONFIANZA!
La verdad es que en el cuaderno de oración hay tantas citas como hojas escritas y siempre me enseñaron que es personalísimo, que jamás se debe transgredir la intimidad de nadie, salvo que seas tú quien desee compartirlo.
Pues no voy a mentirte, esto no es algo que quisiera escribir, pero si te contara la invitación de Dios a que lo haga, no me creerías.
Quizá porque no soy la única Tobit que existe, sumergida en la oscuridad, obligada a sentarme porque a veces no sé bien por dónde caminar o hacia dónde ir, obligada a pensar más que los demás, porque los demás pueden entretener su mente, sus ojos, su corazón, pero cuando tienes esos espacios sin luz, permaneces mucho más tiempo inmóvil y entiendes de Dios que ésos tiempos no son tan malos como parecen, sino que son necesarios, que te los regala por varios motivos:
  1. Tiempo para pensar, reflexionar, sentarte sin distracciones a concluir ¿Por qué estás ciego?¿Por qué te tocó sentirte así de perdido?
  2. Que no amamos la luz sino conocemos la oscuridad, que necesitamos lecciones de vida en las que podemos sentirnos abandonados mientras las vivimos, pero no es verdad. Él está allí, pero como todo Padre sabe que si no es ahora, quizá luego sea tarde.
  3. Porque a veces los tiempos de oscuridad te regalan la cercanía que hace mucho no tenías con Dios, que damos todo por servido, que no reconocemos que cada día es un regalo, que la compasión de nuestro creador nos acompaña pero que no le damos valor porque no tenemos tiempo y menos lo creamos.
Hoy, puedo decirle a Dios que le doy gracias por estos tiempos de confusión, por estos tiempos de enredos, por estos tiempos de ayudarme a sentarme en un rincón y que aunque considere que me ha “abandonado”, me queda clarísimo que él está conmigo esperando pacientemente que llegue mi tiempo de recuperar la vista y entonces me verá caminar con antigua firmeza.
Así sea!

BUSCO NOVIO

Son tiempos de leer esto en la frente de muchas mujeres, a veces la edad las martiriza, también las acompaña la falta de fe, quizá porque cuando creen que han conocido al indicado se decepcionan una y otra y otra vez, por ende, dejan de confiar.
Pero profundizando en  la última línea, puede que no confíen fácilmente y quizá pasará mucho tiempo para que vuelvan a hacerlo, pero jamás dejan de tener expectativas, jamás dejan de creer porque en el fondo del corazón lo siguen esperando, y así es como debe ser, debemos y tenemos que esperar, no se trata de BUSCAR porque no está perdido o tirado por alguna calle.
Muchas dicen que no quieren casarse, lo curioso es que lo empiezan a decir a partir de los 30, yo voy para los 34, pero aun cuando tenga 50 y de seguir soltera seguiré diciendo que lo deseo y lo repetiré hasta que muera. No dejamos de soñar algo solamente porque no lo alcanzamos, sino es todo lo contrario, mientras no lo alcancemos deberíamos seguir pidiendo que suceda, pero en un vano orgullo decimos como el zorro que no alcanzaba las uvas, que no las queremos.
Entonces, dejando de lado las mentiras absurdas que nos contamos y que aunque no te lo digan, hay quienes te ven como el zorro que no alcanza las uvas, pero que si ellas llegaran a ceder un poquito y te fuese posible alcanzarlas, bien que te las comerías!
Y todo este asunto contradictorio, del “no quiero lo que siempre he querido” quizá tenga que ver con el hecho de no enseñarnos a priorizar nuestra autonomía, y no obstante, se grabó en nuestra mente que si no nos casamos, moriremos solas sin que nadie nos alcance el famoso vaso de agua (frase de las abuelitas), entiendan que el matrimonio no es la cúspide en nuestra vida, es parte de ella. Lo curioso es que si te equivocas en elegir a la persona para el resto de la vida, el matrimonio solamente servirá para empezar a extrañar tu soltería, esa que hoy te arruina el maquillaje los sábados por la noche, ésa que hoy te hace llorar por el que no conoces, a extrañar al que jamás te hizo compañía, por lo tanto, disfruta lo que luego no podrás y deja de perder el tiempo en tonterías.
En fin, para no desvirtuar el contenido del artículo y antes de ahondar en ello, tengo que decirte que para hablar sobre ciertas cosas es necesario e imprescindible tener autoridad o conocimiento de causa, entonces el BUSCO NOVIO que llevan algunas mujeres escrito por doquier, no solamente es leído por tus amigas sino que ha sido leído por aquellos que han visto en esa necesidad su costo de oportunidad, de modo que han decidido hacer labor samaritana y buscarlo para ti, labor por la que cobran membresía y pagos mensuales.
A la fecha existe un sin número de páginas web que te invitan a unirte para que te “ayuden” a conocer a tu complemento perfecto, no soy incrédula, tengo buenas amigas que conocieron el amor por internet, pero ellas siempre gozaron de independencia afectiva. Digamos que mi artículo está referido a mujeres que permiten que su miedo domine sus días, que se cuestionan más de la cuenta, que no se invierten en ellas sino en ellos, que se someten a las oportunidades creyendo que pueden ser las últimas y se resignan al patán que les toca porque se justifican en que “nadie es perfecto”.
Ahora, para entender un poco como funciona la ayuda de las páginas, me inscribí y llené una cantidad increíble de formularios, se supone que es para “conocerte” y “comprender” lo que buscas en alguien y te contacten con quien eres más afín.
Las consecuencias de la suscripción fueron que a partir de ése día y todos los días, mi bandeja de entrada recibía un e-mail con el asunto “Tu pareja del día es ….”, al darle click estabas en la página de “Busco novio” y no veías más que un cuadro en blanco en donde se supone debería estar la foto de mi “pareja” compatible al 80%, allí descubres que el negocio es “paga por ver”, pero vamos, mi curiosidad no era tal, porque si estaba allí era por experimentar y escribir éste artículo, así que, me di a la tarea de borrar los correos, incluyendo los de las ofertas al 50%, o el 3 x 1 (paga por un mes y disfruta tres), entre otros. Hasta que cierto día, la página de “Busco Novio” me escribe solicitando mi aprobación para hacer público mi perfil y mis fotos y a cambio de ello, me darían 3 meses de suscripción Premiun = ver las fotos de “mis parejas”, y me dije, seguro hay quienes podrán encontrarme en ésta página y ¿qué dirán?, entonces recordé que no me importa y aprobé la solicitud. Inmediatamente me fue posible ver la fotografía de todas mis parejas compatibles (para ése momento eran como 32 muchachos y no tan muchachos) y me asusté un poco con algunos rostros, imagínate ¿pagar por ver lo que veo a diario?
Respiré hondo y con agua de azahar en mano empecé a recibir mensajes de mis posibles novios porque ellos ya podían ver mis fotos también, luego de los mensajes, de los 32 quedaron muchísimos menos, porque eso de que me digan “mamacita linda”, “Hola, me llamo X, te dejo mi número, llámame”, “Ola, qué onda?”, “Podemos haVlar?”, me hizo caer en cuenta que no tolero la informalidad y menos la mala ortografía.
Han pasado casi dos meses y me queda un mes para dejar de ver las fotos y con eso se acaba mi experiencia, conocí a alguien? Pues solamente a un muchacho que me pareció muy buena onda y muy amable, que probablemente conozca alguna vez o quizá jamás.
Escuchaste eso de que “los animales huelen el miedo”, creo que las páginas de BUSCO NOVIO también lo han hecho, han olfateado la falta de fe que tenemos y lo han ligado a la necesidad de amor que existe en el mundo, ¿y adivina qué? han obtenido su fórmula mágica. No digo que sea malo estar en una de ellas, sólo deseo que puedas observar que lucran con nuestros anhelos y nosotras lo permitimos.
Nadie va a decirme que ha salido con todos los muchachos del mundo y no conoció uno interesante, en realidad pienso que es cuestión de tener paciencia, de no cerrarse a la idea, de seguir conociendo personas pues como diría Josefina Barrón “conocer varones implica aprender de ellos cosas que nadie más te puede enseñar, como de fútbol o de autos, entonces quizás no son los adecuados pero por lo menos nos convierten en mujeres cultas y politemáticas”, salir con ellos no es sinónimo de acostarse con ellos, además los únicos que pueden pensar así son los varones de éste país (no todos, pero la mayor parte), es que así es aquí y tienes que aprender a lidiar con ello, porque les encantaría casarse con alguna mujer virgen, no sé si para ellos es sinónimo de pureza o porque les conviene que no puedan compararlos, ¿pero como las van a encontrar si se la pasan intentando acostarse con todas?
Y bueno, me despido pidiéndote que conserves la esperanza, que no todos los varones son iguales, que existen tipos excepcionales pero que por alguna razón que no tiene explicación no incluimos en nuestros días, porque el corazón ejerce su soberanía siempre, entonces apertura tu mente (no las piernas) y sal con tantas personas como te sea posible, sino encuentras al amor de tu vida pero eres honesta con ellos, no los usas y tampoco los lastimas, entonces tendrás buenos amigos y los amigos jamás sobran, además podrás aportar en conversaciones que te acerquen al sexo opuesto, porque ellos aman a las mujeres con las que puedes ser auténticos!
Suerte!

El bus de mi vida

Salí de casa pensando si era mejor esperar el bus en la avenida o ir hasta el terminal, porque la verdad es que el bus siempre pasará por la avenida, el ir al terminal es una opción más, pues vaya o no vaya hasta allá, igual el bus llegará hasta la avenida.
Y entonces decidí caminar hacia el encuentro del bus en el terminal, en tanto profundizaba una conversación con Dios respecto a mi vida, a mis días, a la plenitud que he alcanzado por estos tiempos, aun en la ausencia de tantas cosas, aun en la ausencia de personas. Entonces a pesar de que existe carencia, aun en ello hay plenitud. Bien reza la frase: “Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta”.
Todo se aprende en la práctica, hablar con Dios por ejemplo, en medio de la calle, en medio de los problemas, en medio de cualquier circunstancia, pero en inicio hazlo a solas, en silencio, porque si no puedes con el bullicio de tu vida, por las cosas que te reclamas, por las cosas a las que no te resignas, menos podrás lidiar con el ruido de la gente.
Le contaba a Jesús que me preocupa experimentarme de un modo tan lleno de paz, tan completo, tan mío; le preguntaba porque no siento nostalgia de una relación, de compañía, de cosas que otras personas a mi edad se cuestionan, le preguntaba: ¿Qué pasa conmigo? La gente me dice que si no tengo hijos, no tendré motivaciones, entonces Jesús: Aquellos que no tienen hijos porque no les fue posible,  ¿no merecen vivir o no tienen para qué hacerlo?
Me repiten todo el tiempo: Ya tienes 32, me pregunto si creen que no lo sé, que lo he olvidado o que me es necesario que me lo recuerden. Yo sé mi edad, lo que siento, lo que vivo, sé más de lo que creen. Sé que los hijos nacemos para ser compañeros, no acompañantes. Sé que el matrimonio es un sacramento de entrega, que no es cuestión de moda, de conveniencia o de edad. Sé que hoy soy feliz con lo que tengo y no sé mañana, sin embargo, sé lo que necesito saber ahora y punto!
Le decía Jesús, ahora camino al encuentro del bus en el terminal y quizá no estoy haciendo eso en mi vida, no estoy caminando al encuentro del amor, es probable que esté caminando en dirección contraria, pero no me preocupa porque  el bus, vaya o no al terminal, igual va a pasar por la avenida. Si no tienes fe, pensarás que me venía imaginando un millón de cosas y que escuchar voces solamente confirma lo mentalmente insana que a veces parezco, pero no es cierto. Jesús me decía: “No importa a donde vayas, hacia donde camines, porque igual yo voy a alcanzarte”, y eso mismo pasa con el amor y con todo en la vida.
Y a medida que lo iba orando, entendía que mi estado de soltería es sinónimo de saber qué es lo que quiero, porque solamente cuando descubres que anhelas, que pides para ti; descubres en simultáneo hacia donde debes ir. Porque si quiero ir a Piura, no me voy a subir a cualquier bus. ¿Me entiendes?
Me decía mi mejor amiga: “No tienes idea lo difícil que es descubrir la voluntad de Dios, es difícil saber qué nos pide”, entonces camina al terminal si quieres o espera en la avenida, da lo mismo, igual vas a tener que subirte a uno.  No tengas miedo, no te apresures, no te espantes, no te aturdas ante los demás, nadie sabe más que tu hacedor, nadie sabe más que tú.
No te subas a cualquier bus, no todos te llevan a donde quieres, quizá parece que puedes cortar camino o ahorrarte tiempo, pero si tu intuición no funciona, tendrás que bajar y subir a tantos buses como sean necesarios para que estés en donde debes estar, y en cada bus vas a ir dejando la vida, y por justicia, por lo que te toca como hij@ de Dios, no te lo deseo.
Camina con calma hacia el terminal o espera por donde sabes que va a pasar, porque uno sabe que si aguarda con esperanza de todas maneras va a pasar, yo decido caminar y que me alcance cuando eso deba pasar, repito: YO LO DECIDO ASÍ! No quiero un bus que me deje cerca, que me diga que por allí pasa o que me diga que me cobra menos pero que me suba. NO QUIERO, pagar menos sería como aceptar un amor barato, y yo deseo un bus confortable, que me permita dormir tranquila, que no me lleve a sobresaltos, que no me despierte la inseguridad de saber si llegaremos o no al final. Y puedes tener un millón de ofrecimientos, pero si tú crees que no vas a ir cómoda, entonces puedes decir que no, los de tu alrededor pueden creer que eres exigente y que pides demasiado, entonces solamente debes recordar que quieres lo que vas a pagar, porque jamás debes olvidar que tú puedes pagar el precio de un amor de calidad.
Quiero que siempre recuerdes que, mientras menos te inviertas en amores pasajeros o erróneos, más intacto permanecerá tu corazón. Y en el ahorro de decepciones, de lágrimas y sobre todo de tiempo, habrás reunido lo necesario para pagar por ese amor que te mereces, que Dios sabe que anhelas, yo entiendo que si nos va a entregar la vida de alguien, tenemos que mostrarle que hemos ahorrado lo suficiente.
Tú sabes lo que te escribo, solamente falta que lo hagas tuyo desde tus entrañas, porque la mente nos traiciona todo el tiempo.
Ánimo!

Ciclo espiritual

Conocí a Dios cuando tenía 18 años, no me era un extraño, mi madre siempre hizo que lo visitáramos cada domingo, entonces ya nos mirábamos de lejos y cuando lo observaba me preguntaba cómo es que seguíamos visitando a alguien que ya no estaba vivo.
Mi padre desde siempre autodidacta, su amor por los libros le llevó a creer en Dios de un modo mesurado por decirlo de alguna manera. Sin embargo, respetaba la creencia de mi madre y pensaba que cuando creciéramos todo iba a estar un poco más claro para nosotras (mi hermana y yo), pues era algo así como “si los españoles no hubiesen llegado, seguiríamos adorando al Sol”.
Ésa frase y otras más, en casa y fuera de ella, las escuchaba todo el tiempo, entonces a mis 15 años surtió efecto, me dio una crisis espiritual muy fuerte, lo dudaba todo, necesitaba argumentos, necesitaba respuestas, había alguien que estaba mintiendo y quería saber quién era.
Entonces me dieron los 18 y fui a un retiro espiritual, uno de los mejores días de todos estos años, porque Dios tocó mi vida de tal forma, que ya no necesité razones, motivos, libros. Aquél día encontré todas las respuestas que mi vida necesitaba.
Una de las preguntas que siempre me hice, era saber porqué mi hermano mayor no estaba vivo, porque lo necesité muchísimo mientras crecía, porque quería que golpeara a un millón de personas que me complicaron la existencia. Entonces Dios me decía, pero yo te di más de un hermano mayor, Jesús es uno de ellos, que no te diste por enterada es otro tema. Nos dimos de ésas pláticas que no deseas que terminen, hasta que siempre llega alguien que grita: A cenar!!
Mientras cenaba y aprovechando que no conocía a nadie, empecé a meditar cada cosa, cada momento de mi vida, cada detalle de quienes estaban a mí alrededor, salí del retiro amando a todo el mundo, ya quería dejarlo todo y hacerme religiosa. Y fue cosa seria mi apego a Dios en inicio, que me llovieron la de apelativos, pero era tan feliz que no me importaba nada!
Cada mañana tomaba “clases” para aprender a orar y escribía todo lo que iba entendiendo de la palabra de Dios, escuchaba en el silencio de mi habitación las cosas que él iba diciendo.
Poco a poco, cuando lo compartía en una que otra predicación, la gente decía que bonito hablas (pocos sabían que antes lo había escrito), hasta que un día dije: Parece que no lo hago mal y luego me creí que Dios me dio un don.
Pero hasta eso, pensaba que tenía el don de la alegría (justificando que no sabía hacer nada más), terrible en los deportes, no he aprendido a tocar instrumento musical, a veces me animo a cantar pero con seguridad nadie lo pediría jamás, no aprendí danzas típicas y ya no quiero seguir porque de pronto olvido que al menos puedo escribir.
Ahora, si Dios nos da un talento es para compartirlo, porque no se trata solamente de escribir sobre ser un dragón o no, es más que eso, porque si solo lo empleo de ése modo, entonces no quiero escribir más.
Una de las razones del blog es mi compromiso con mi creador, compromiso de ayudarle a que los demás le conozcan, porque el mundo tiene sed de amor y yo no tengo sed de fama.
Mi talento es un regalo de Dios, uno que pongo a su disposición. Alguien me dijo, no escribas sobre religión, porque quizá existe quienes no te lean porque no creen en Dios, entonces me sonreí y le dije: Escriba sobre Dios o no, sino le gusta lo que escribo, igual no lo va a leer.
No olvides que los dones son para el servicio de Dios y de tus hermanos, si solamente los vas a usar en tu provecho y para tu vanagloria, entonces morirás sin haber intentado cambiar el mundo. Puede sonar locura, pero no lo es. Basta que exista uno que haga la diferencia para que inspire a otros. Los dones no solamente ayudan a los creyentes, sino también a los no creyentes. Quizá jamás crean, pero ya tienes suficiente con que al menos exista un pequeño cuestionamiento.
Si todavía no conoces cuál es el talento que Dios te regaló, pues pregúntale, pero sobre todo pregunta, porqué te lo dio y de qué forma puedes ayudar a los demás.
Me queda clarísimo, desde la secundaria, que el ciclo natural de la vida es: Nacer, crecer, reproducirte (si deseas, si Dios te lo concede) y morir (esto de todas maneras va a pasar).
Pero he aprendido también,  que el ciclo espiritual de la vida es más interesante, porque tiene un plus, algo que hace menos trivial nuestra existencia, se llama AMAR.
Cuando descubras tu talento, no tengas miedo a fracasar, no tengas miedo al ridículo, y si es posible, compártelo. Nick Vujicic es un orador motivacional, nació sin extremidades, sin embargo, cuando Dios le dijo que lo necesitaba, él se lo creyó y aunque en principio seguro no fue fácil, lo hizo. Entonces, descubre de qué y para qué estas hecho, porque ir a la universidad, ser profesional, casarse, tener hijos, suena grandioso, pero no lo es todo en la vida, es PARTE DE la vida, lo esencial radica en que tu vida sea instrumento de Dios en servicio de los demás.
Es complicado, no imposible.

Tú eres levadura en el mundo!

No creo que hagamos las cosas mal, puede que las hagamos bien PERO con las personas equivocadas.
De los sentimientos no hacemos un inventario, por lo tanto se entregan y asunto olvidado, si el trueque no ha sido bueno y nos hemos sentido estafados, entonces hay que desechar lo que nos han dejado.
El tiempo no es para estar pensando en quien no merece nuestra atención, ése tiempo se necesita para seguir cuidando de la fuente de donde se obtiene lo mejor de nosotros, porque nadie se lleva nada de nadie, ni lo mejor, ni lo peor, ni un pedacito de nuestro corazón, se llevan recuerdos y es lo que nos dejan también, de calidad o no; los buenos, nos roban sonrisas, los tristes se olvidan o se compensan con las experiencias de cada día.
Recuerda esto: “No importa cuán pequeño te sientas ante los demás por ser único y original, porque aun cuando existan personas que no lo aprecien o te dejen heridas a cambio de amor, amistad, perdón, etc., en el fondo de su ser y aunque se vayan o les pidas que lo hagan, ellos pueden reconocer que eres DIFERENTE y eso es bueno, porque en un mundo como éste, ya no queda mucho que nos sorprenda positivamente.
Dice la palabra de Dios, “La levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina, proporcionalmente es poca, sin embargo, es capaz de fermentar toda la masa” (Mt 13,33)
TÚ ERES LEVADURA EN EL MUNDO, capaz de tocar personas y momentos, capaz de dejar huella y luego de eso ya nada es lo mismo, créetelo!

Dioscidencia

Siempre que encuentro de ésos momentos en los que parece que las cosas no andan bien, en los que la tentación quisiera hacerme ver que solo tengo segundos para decidir de qué lado quiero estar. Entonces recuerdo que existe un lugar en donde la fe danza para mí, me roba una sonrisa, me alegra el corazón. Y la aflicción que existe en mi pecho empieza a hacerse más ligera, justo cuando ya me encuentro de rodillas por la carga que pesa sobre mi espalda, que me obliga a caer al pie del Sagrario, en donde puedo ver a mi Jesús convertido en pan, hecho pequeño para hacerme sentir grande! Y estando allí, leí un fragmento de una enorme biblia. Dios me había escrito: “Pero además de esto hijo mío, estate prevenido: el hacer muchos libros no tiene fin, y demasiada dedicación a ellos es fatiga del cuerpo. Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona.” (Eclesiastés 12,12)
Qué fácil cuando has hecho vida de oración, cuando tienes fe y cuando no crees en lo casual. Fue tan sencillo entender, creo que incluso ahora no lo tengo tan claro como en aquél momento. Si estaba allí de rodillas, me decía Dios, es porque vivimos ansiosos por acumular experiencias, por hacer historias, por crear libros… pero la pregunta es: ¿Cuál es la finalidad? Guardar los recuerdos de lo que se nos permite vivir en libre albedrío, pero cuando nos vivimos fuera de la voluntad de Dios, entonces, pasamos por las consecuencias y cada lección de vida no es más que la herida que nos deja, no hacer lo correcto. Entendía que no es malo vivir y recordar, escribir bellas historias, tatuarlas en el corazón. Pero si nos dedicamos obstinadamente a ello, entonces sentimos la necesidad de experimentarlo todo, a costa de todo y terminamos cansados de sufrir, de equivocarnos, de llorar. Enfermamos de soledad y las carencias se hacen crónicas, de modo que por llenar ésos espacios nos entregamos a todo en búsqueda de la “cura” y es una pena decirles que solo Dios puede brindarla, digo es una pena, porque es donde nunca nadie busca. Cuando Dios me dice que guarde sus mandamientos, no me dice otra cosa, sino que sea fiel a lo que él pide, no es complicado, yo lo sé. (No estoy diciendo que lo hago, lo digo porque lo he visto en quienes han sido mis padres espirituales). Aquél día, me puse de pie, lo vi de frente y le dije: Ya no quiero más lecciones, no necesito escribir experiencias de vida a costa de mi sufrimiento, no necesito vivirme fuera de tu voluntad, porque dentro de ella, siempre estaré mejor. Para quien cree, esto no es casual.