Archivo de la categoría: Fe

La fragilidad ha conquistado el mundo

La fragilidad ha conquistado el mundo, todo se rompe con tanta facilidad: las relaciones, el compromiso, las promesas, los sueños, las convicciones, la fe.

Me he preguntado por estos días ¿qué haré con toda la fuerza que existe en mi corazón? ¿Debo reprimirla para no asustar a los demás o debo permitirme ser quien soy y quedarme con quien resista semejante explosión?

¿Qué hacemos las personas fuertes en un mundo de cristal? ¿Resistir, avanzar y seguir confiando aunque todo se siga rompiendo a nuestro paso y en nuestro interior?

Las personas no se dejan abrazar por miedo a quebrarse en nuestros brazos, ya no creen en el amor aunque lo sigan soñando, aunque inconscientemente lo sigan buscando.

¡El mundo está al revés! El odio no tiene límites y sin embargo, el amor está mutilado. La delicadeza no se usa para amar, se usa para disimular sentimientos, así nadie se siente seguro, así nadie se aprovecha de lo que siento.

Hemos aprendido a mirar el amor con miedo, porque nos hemos hecho a la idea de que el día menos pensado puede lastimarnos, o lo que es peor, puede abandonarnos. No comprendemos que cuando las personas se van, se llevan sus promesas, sus palabras y lo que hemos entregado en la relación, pero no es posible que se lleven todo lo que soy, ni todo mi amor, porque soy  manantial, un manantial que desemboca en muchas personas, y si una de ellas decide no alimentarse más de lo que soy, pues debo seguir fluyendo, algún día, alguna vez llegará quien tenga sed de lo que soy, un ser de amor, de luz, de paz.

No encuentro razón para caminar de puntillas en el amor por miedo a que se fragmente, o de acariciarnos el alma en silencio mientras nos desborda todo lo que llevamos dentro. No encuentro razón para que el mundo le pertenezca a quienes lo rompen todo sin intención de reparar nada, dejándonos un camino lleno de desconsuelo a los que sí estamos dispuestos, a los que sí queremos porque podemos.

Cuando hay convicción en el espíritu entonces el mundo ya no es de los demás, es nuestro. Y los fantasmas que nos dejan las relaciones del pasado o las historias de amores ajenos, no deben asustarnos, frenarnos o negarnos oportunidades con las que siempre hemos soñado.

No es tan sencillo, para mí tampoco lo ha sido. Pero sigo creyendo y avanzando, porque te das cuenta que el mundo requiere personas con empuje, con fortaleza, con ganas de amar.

Recuerdo subir una montaña que está sobre los 5,000 msnm, era preciso caminar aproximadamente 3 horas y el camino era sumamente empinado, entonces vi a muchos pobladores alquilando sus caballos para ahorrarles a las personas la caminata, el precio eran 3 noches de alojamiento (para mí), entonces decidí caminar, de pronto empezó a llover y a granizar, la temperatura bajó y mi paso se hizo más lento. A medida que avanzaba los caballos resbalan y caían, las personas empezaron a golpearse y me asusté”.

Eso sucede cuando decidimos amar, tomamos decisiones, nadie sabe cuál es la mejor opción. Una amiga me preguntaba ¿cómo sabes? Y le decía: No sabes, nunca sabes. Solamente el tiempo y el día a día va a mostrarte si las elecciones han sido correctas, tú solamente camina, avanza y no importa a cuántas personas veas resbalar y caer, recuerda, los medios que usamos para amar son todos diferentes, no todo funciona con todos porque no todos quieren lo mismo, pero confía en lo que estás haciendo y aunque en algún momento el camino se torne difícil, no abandones, resbalar está bien, pero caer y lastimarse precisa preguntarse ¿quiero continuar con la misma elección o es el momento de elegir algo diferente?

En un mundo en donde todo se rompe, es necesario que las personas resistan, porque si todo se debilita, quién va a ayudar a reconstruir los puentes a la confianza, o la apuesta por el amor.

Debemos saber que mientras estemos dispuestos a amar, también estamos expuestos al sufrimiento, pero que el camino está hecho de decisiones, entonces cuando el amor empieza a doler,  hay que bajarse del caballo y empezar a caminar.

¡Fuerza!

Reconciliación

Recuerdo hace muchos años haber asistido a un Retiro Espiritual, uno que cambió mi vida completamente.

Era miércoles santo, un día propicio para confesarse y participar de la Eucaristía (Comunión).
Nos indicaron que llegaría un Sacerdote, pero yo tenía miles de susurros en mi cabeza: “Es tan humano y pecador como tú”, ¿Qué poder tiene para absolverte de los pecados? “Es mejor si lo hablas con Dios directamente ¿no? ¿Para qué necesitas intermediarios?
Entonces me aparté del grupo, pensaba: “No necesito hacer esto, porque simplemente no creo en esto”.
Una Misionera se me acercó y me preguntó ¿Vas a confesarte? Le dije: No. Me pregunta ¿Por qué? Entonces le repito todo lo que ya me sabía de memoria, además eran ideas muy convicentes y sonaban llenas de lógica.
Ella me dice: Entiendo.
Mira, te voy a explicar algo que me ayudó hace mucho tiempo, porque a mí también me faltaba fe para pasar por este momento.
 
*Cada vez que cometemos un pecado: ya sea lastimar a los que nos rodean, ser soberbios, mentir, ser insensibles ante la realidad de otros, entre muchas otras cosas que día a día nos hacen sumar pecados por acción u omisión (dejar de hacer por otro, lo que se puede hacer). Nosotros caemos en cuenta que hemos obrado mal, somos conscientes que podríamos haber actuado diferente, pero jamás regresamos a disculparnos o a resarcir nuestro error. Pensamos: “Ya me equivoqué” y continuamos la vida recordando de vez en cuando que fallamos.
 
La Confesión es un medio que tenemos para pasar por ese momento que evitamos frente a quien hemos herido, porque pedir perdón supone mucha humildad, supone un poco de verguenza también, pero no podemos ir por allí huyendo de nuestra responsabilidad. Entonces decidimos decirle a alguien en quien confiamos por FE, lo que hemos hecho, pasamos por ese complicado momento que no hemos asumido y nos hacemos conscientes de nuestras faltas.
 
Hablar con Dios es sencillo, porque sabemos que va a perdonarnos, porque sencillamente nos ama. Qué fácil es decirle: Bueno Señor, aquí estoy otra vez para pedir perdón y marcharme. Nos cuesta más cuando pasamos por la Confesión.
La Confesión es una manera de reconocer y asumir los errores que vamos cometiendo a lo largo de nuestra vida. Digamos que cuando algo no es tan sencillo, lo aprendemos con mayor rapidez.
Ella se marchó y yo me quedé pensando en todo lo que me había dicho. No puedo negar que con muchas dudas y una fe que recién se estaba formando en mi corazón (tenía 18 años), asumí ese momento, hasta el día de hoy que mi experiencia es completamente diferente, hoy creo firmemente en el sacramento de la reconciliación.

Hace un par de días fui a confesarme y me acompañó una gran amiga (razón por la que me esperó pacientemente). Al salir de la iglesia me hizo la misma pregunta que le hice a la Misionera ¿Por qué tienes que confesarte? Entonces le conté mi experiencia, y fue el Espíritu Santo quien me decía: ¿qué tal si lo escribes?


Es Viernes Santo: Hoy acompañamos en su momento más difícil a quien nos lo ha dado todo, aunque en nuestro libre albedrío estemos usando todo en beneficio propio o para dañar a otros.
 
¡Les deseo un día lleno de FE!

Un Gran Día

¡Hoy es un gran día!

Repite esto cada mañana, recuerda los motivos que existen en el corazón para vivir y sobrevivir a veces, agradece por el regalo de la vida, dile a Dios lo que no le puedes decir a los demás.

Ponte de pie, respira hondo, recuerda los objetivos de vida, recuerda todo lo que te falta hacer, recuerda las personas que amas, las que te aman, ora por quienes no te quieren, pide por aquellos que pasan por momentos difíciles, pero sobre todo pide por aquellos que tienen todo lo que necesitan para sentirse felices y no lo valoran, estos últimos son los que están más enfermos, esos son los que buscan personas y cosas para sentirse bien y después de todo morirán sin haber alcanzado la satisfacción.
No pidas por los que no creen en Dios, llegará el día en el que inevitablemente crean, pide por aquellos que tienen una fe débil y en cualquier momento se nos pierden, porque es mejor que alguien encuentre a Dios, a que alguien lo abandone.
Ora por aquel que amaste con todo el corazón y no se quedó, porque no fue capaz de identificar el amor, y es posible que a donde vaya le suceda lo mismo, pide porque reconozca el rostro del amor, porque conviva con él y lo aprecie.
Pide por aquellos que siguen buscando el amor en una vida en la que han sido tan amados, es curioso que busquen lo que siempre han tenido, es natural (con seguridad), pero en la búsqueda perdemos tiempo para amar lo que ya NOS HA encontrado. Pienso en los niños que han sido adoptados o en el deseo de la maternidad de muchas mujeres, y me digo: qué valor tan grande el que la gente nos busque para amarnos, cuántos se han ido por ese motivo ¿no te ha pasado? Empiezas a amar a alguien y sale corriendo, cosas que no tienen explicación, cosas que te asustan más de lo que los ha asustado a ellos.
No odies a nadie, no ganas nada y pierdes en proporciones incalculables. Yo quiero a todo el mundo, a los que me quieren y a los que no me quieren, pero vivo pendiente solamente de los primeros, de los otros no.
Saluda, sonríe, contagia, comparte. Descubre de qué estas hecho y en qué medida eso le sirve al resto y entrégalo, en la entrega se experimenta el amor verdadero. Lo que te resta, lo que no te ayuda, deshazte de eso, observa a quienes tienen las cualidades que tú no tienes y pregúntale ¿Cómo logras esto o aquello? No envidies, RESCATA.
Si crees en algo, hazlo, si crees en alguien, confía. No pienses en el que dirá de las personas, eso usualmente nos cohíbe, nos corta las alas, nos impide el vuelo, en lo único que debes enfocarte es en la #intención con la que haces las cosas, eso te ayudará a discernir. Después de eso, ve con todo.
Recuerda que mientras más pides por otros, más pides por ti.
 
¡Dios con nosotros siempre!

En la espera, está la recompensa

Recuerdo hace un par de años a una profesora preguntando ¿Ustedes creen que a todos los que hacen las cosas bien, les va bien?

Y enorme fue mi sorpresa cuando mis compañeros al unísono respondieron ¡No!

Me sentí como una niña cuando descubre que Papá Noel no existe, y es que el intentar hacer las cosas bien siempre ha sido la convicción que me ha sostenido en mi arduo caminar, y de pronto hay un grupo de personas diciéndome tácitamente, que todo en lo que he creído los últimos años de mi vida, no existe y si existe, no es verdad.

La sensación de estar sumergida en el mar, me abordó. Escuchaba el bullicio, pero no entendía bien lo que decían, lo que intentaban explicar.

Mi mente me llevó a los días complicados en los que me preguntaba ¿qué hice mal? Porque mi razón y mi corazón no encontraban el error, pero cuando sin entender sigues viviendo, pero sobre todo sigues apostando por lo que crees a pesar del resultado, tarde o temprano lo que tiene que ser, será.

Y el tiempo que no se detiene, que no se mide en tu esperanza y que se hace ocasional, un día se predispone a entregarte todo aquello que ya no esperas, pero que mereces. Que le da un significado a todas las lágrimas que un día te desbordaron el alma y que es de tal magnitud que terminas afirmando con plena sonrisa en el rostro: no creí que alguna vez esto me podría pasar a mí.

Pero cuando la inmensidad del premio deja de ser una novedad y tienes un tiempo de sosiego, relacionas toda tu entrega en el pasado y los días de gozo que experimentas en el presente, para convencerte que esto era lo que esperabas cuando te permitiste amar más allá de cualquier lógica, y no ahora que tienes todos los sentimientos relacionados aritméticamente, de modo que no das más de lo que recibes.

No digo que porque se merece no deba agradecerse, al contrario, uno debe dar gracias siempre, sobre todo porque entiendes que nada sucede cuando uno quiere, pues más allá de donde habita la justicia, vive el tiempo perfecto, aquel lugar en donde disfrutar del premio nos satisface, porque hay paz, porque hay un sentido de responsabilidad sobre él, para decirle al mundo (y a tu profesora), que hacer las cosas bien, sirve. El problema es la inmediatez que nos desborda, el problema es creer que lo merecemos todo en el momento en el que lo necesitamos, más allá de la razón, por simple conveniencia.

¿No se entiende lo que escribo? Yo sé. Intentando simplificar y ejemplificar, no es que todo nos salga mal, no estamos desamparados por la luz divina, ni el cielo nos ha dado la espalda. Es tiempo de esperar mientras vamos trabajando, mientras vamos amando nuestra vida, la de alguien más, la de muchos. Pero es ese tiempo el que nos desespera mientras va llenándonos de temores y de sonrisas vacías, y es ese tiempo el que nos empuja a perder la fe para terminar de convencernos que de nada han servido nuestras buenas acciones, o lo que hemos hecho por otros. Entonces terminamos confrontándonos con nosotros mismos y sin necesidad de espejo, le gritamos al viento que nuestros primeros intentos nos han enseñado (en nuestros limitados tiempos y en nuestra reducida paciencia) que ahora es preciso intentar todo, pero al revés, de modo que un día puedas afirmar frente a tus compañeros de clase, que a los que hacen las cosas erróneamente, también les va bien.

Me niego a consentir semejante disparate, defiendo mi causa porque soy consciente que puede pasar mucho tiempo para que la vida nos entregue lo que anhelamos y todo aquello por lo que hemos trabajado, pero sin temor y sin dudar, ese tiempo llegará.

Y escribo para ti ahora: “Que en el tiempo comprendes que es inevitable abrir las manos después de abrir el corazón; a veces no es simultáneo, tampoco inmediato, pero es una regla de vida en la debes creer a través de la fe.”

¡Confía!

Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte

A mitad de viaje he revisado las redes sociales, y a punto de ingresar a misa, he leído la publicación de una niña que necesita ayuda porque ha nacido con complicaciones, tiene la piel muy delicada y se lastima con facilidad. Necesita medicamentos, necesita dinero. Nadie pide oraciones porque muchas personas no creen en ellas, dicen que es mejor hacer, que pedir. Yo pienso que todo sirve.

Guardé el móvil y decidí orar por esta niña también, fue inevitable recordar en ese momento a alguien que siempre me ha preguntado (con intención de cuestionar mi fe), si Dios existe ¿por qué permite que los niños sufran? Y casi siempre me ha dejado sin respuesta, o de pronto las que le he dado  no han logrado satisfacerlo y lo comprendo. Dios tiene motivos que en el tiempo o quizá nunca, logramos entender, pero estoy segura que los tiene, y es fe lo que me hace creer que así es. Lo siento, esto no es algo que pueda explicar, es algo que siento y me supera y sobre todo, me ayuda a vivir confiada.

Le pregunté lo mismo a Dios: ¿Por qué sufre esta niña? Es tan pequeña y ya tiene días difíciles. Muchas personas, muchas ideas, muchas imágenes vinieron a mi cabeza, todas ellas ligadas a duras batallas.

Recordé a Lorena Meritano (actriz), a Pau Donés (cantante de Jarabe de Palo), a Lizzie Velásquez (oradora motivacional), entre otros tantos que me inspiran a darle guerra a la vida. Lizzie por ejemplo, sufre de una rara enfermedad, que no le permite subir de peso, que le ha ocasionado ceguera en el ojo derecho, tiene envejecimiento prematuro y ella algunas veces afirma: “Dios me bendijo con la bendición más grande de mi vida, que es mi síndrome”.

Y llámalo como quieras, pero yo diré que fue una respuesta contundente. ¿Estamos destinados al sufrimiento o somos elegidos para asumir desafíos? Porque ante el dolor y la incomprensión tenemos dos opciones, dejarnos llevar hacia la oscuridad, encerrarnos y renunciar a vivir. O, aprender a vivir en medio de toda nuestra adversidad y hacer de cada momento una razón para sobresalir.

¿Acaso no son estas personas las que han nacido para enseñarnos que en medio de todo lo desalentador que puede ser el camino, es posible seguir avanzando? Y quienes así lo han entendido han hecho de su vida una lucha constante, de su enfermedad una bendición por la que agradecen, y en sus debilidades han encontrado su mayor fortaleza. Dice una cita bíblica: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12,10).

¿Qué se necesita para encontrar fuerza en lo que la gente usa para debilitarte? Fe, es todo. Creer que hay una razón que va más allá de cualquier argumento lógico, y asumir que tenemos la posibilidad de hacer de nuestra vida un instrumento, un medio para otros, para aquellos que no son tan fuertes, que tienen un escenario favorable pero que no tienen la visión que tiene Lizzie. Ella dice que lo positivo de no ver por un ojo, es que solamente paga por un solo lente de contacto.

Entonces desde aquel día, mi oración por aquellos que pasan momentos difíciles, adversos e inexplicables, tiene que ver con que dejen de estar en donde están, pero también, para que mientras estén, puedan hacer de sus circunstancias, motivaciones para aquellos que teniendo la mejor salud del mundo, se dejan morir.

No tengo argumento para explicarte lo que a veces, yo tampoco comprendo, tan solo quiero hacerte saber que siempre tenemos la oportunidad de transformar nuestras desfavorables circunstancias para que a través de ellas, sea posible darle vida a los demás.

Yo no quiero que estés de acuerdo conmigo o resultar siendo convincente, quizá lo único que necesito es que ames la vida que tienes, sea como sea que te la hayan asignado, porque es la oportunidad que tienes de transcender.

Termino mi escrito con una frase que propiciamente encontré: “Le pregunté a Dios: ¿Por qué me estás llevando a aguas profundas? y él me contestó: Porque tus enemigos no saben nadar.

¡Buenas noches!

 

Quien vive de fe, no muere jamás

Mi amado Jesús:

Existen de esos días en los que me siento como Jeremías (20,7) cuando se quejaba ante ti diciendo:

¡Me sedujiste, Señor,  y yo me dejé seducir!

Fuiste más fuerte que yo, y me venciste.

Todo el mundo se burla de mí;  se ríen de mí todo el tiempo.

A veces quiero pensar que en otros tiempos fue más sencillo, pues ahora todo está camino al abismo, empezando por el amor propio. Han encontrado argumentos y se los han creído y eso no me molesta, lo que me enfada es que intenten hacerme comulgar con su estilo y condición de vida, decir que no me siento cómoda es sinónimo de cucufatería.

Entre personas que aún tienen fe, me siento un adulto más, entre personas que creen que lo que sueño no existe, me siento una niña, porque me callan, me quitan piso, se amotinan y con una sonrisa me dicen que si sigo pensando del modo en el que pienso, me quedaré sola. Lo dicen como si fuese un castigo, lo dicen como si tuviera que preocuparme. Te escribo para decirte que mientras esté contigo lo puedo todo; te escribo para decirte que la lucha se hace constante.
Empiezo a darme cuenta que mientras más arriba estás menos equilibrio tienes, no puedes apoyarte en las personas porque ellas están apoyadas en cosas o situaciones que se tambalean, han puesto la vida en bienes materiales, en vanidades, en egos, sin darse cuenta que ni vendiendo todo podrían recuperar el desperdicio de tiempo que están haciendo.

Hoy me enteré que el llamado “Ken humano” ha muerto, que luego de una inversión de US$46,000 dólares en cirugías y de cobrar US$15,000 dólares por cada presentación, no pudo prever que el Cáncer lo visitaría y que repentinamente se lo llevaría. Y noticias así te hacen pensar que la vida no es para desperdiciarla, sino para invertirla, pero no en uno mismo, sino en otros, porque mientras más cultivos tienes, más frutos vas a cosechar. Pero la gente no escucha, miran a la predicación como un sinónimo de fanatismo, y todo lo normal se ha convertido en banal y lo banal se ha hecho el camino a seguir.

Ay Jesús, ¿Qué puedo decirte del mundo que tú no sepas? ¿Qué puedo decirte de la maldad que no se evidencie en los clavos de tus manos? ¿Qué puedo decirte de lo que acontece aquí abajo, si tú también estás?

Te agradezco todas las lecciones por las que he pasado, porque me han forjado, porque me han dado el carácter y la personalidad para defender mi fe, para mantenerme firme en lo que creo, Jesús no quiero presumir pero en tiempo como estos es toda una hazaña, y no por la lucha con las personas que me rodean, sino por la lucha interna que cada día tengo que afrontar conmigo misma.

Quienes cuestionan mis años de soledad creen que no siento deseo, que no extraño las caricias o los abrazos, lo siento Jesús, quizá es demasiada información para ti, pero es necesario decirlo porque quiero hacer de este momento, uno compartido,  no pretendo darles una explicación, lo que quiero en realidad es que tengan un motivo para cuestionarse aunque sea por un minuto si algo de lo que aquí escribo les parece que tiene sentido.

-Yo no quiero que alguien despierte conmigo y me diga “Te llamo”, quiero que me diga “Te amo”

-No quiero ir por allí probando y probando porque luego le pierdes el gusto a las cosas, nada te sorprende de forma positiva, nada te alimenta, todo te resta y nada te suma.

-“Nadie sabe lo que va a pasar”, pero esto lo aplico en otras cosas que no tengan nada que ver con mis sentimientos, porque uno aprende que si toma la vida de otro y lo encuentra quebrado es posible que te cortes las manos.

Entonces después de todo, soy tan normal como ellos, y si existe alguna diferencia es la que ellos han decidido tener al no elegir estar contigo.

Me cuentan cuentos de lo fuera de época que estoy, Jesús  yo ya estoy grande para cuentos, yo ya tengo edad para ser protagonista de historias, de las mías, de las que escribo en mis días, las que me regalan paz y por las que exijo silencio.

Dicen cosas en las que creen y lo respeto, aunque para ellos no ser prejuiciosa es demostrarles que puedo hacer lo que muchos hacen sin torturarme, pero si es mi deseo sufrir por lo que a ellos les da placer, ¿Por qué entonces no encuentran la compensación cuando ellos sufren por lo que a mí me hace feliz?

Mi cuerpo es un regalo que aprecio y soy yo quien va a darte cuentas de él, entonces cada quien cuida lo que tiene como desea. No todos limpiamos la joyería de plata de la misma manera y sin embargo, todas las joyas llegan a brillar.

Que cada quien sea luz en cada lugar en donde esté, con la libertad que tiene por ser Hijo de Dios.

“Sin tiempos de oscuridad no es posible amar la luz”

Frecuentes o no, todos vivimos tiempos en los que el corazón se siente inquieto, un poco asustado, con ansias de ser consolado y con enorme necesidad de compañía, sin embargo, si este corazón ha conocido a Dios, entonces no va a buscar a nadie más, porque para él no existe alguien que pueda darle lo que solamente en Dios Padre puede encontrar.
En nuestros hermanos hallamos motivos para compartir, para sobrellevar las oscuras intenciones de quienes se viven lejanos al creador, pues entre nosotros el contagio de fe es importante, las inyecciones de esperanza bajo nuestros testimonios de vida lo son todo en momentos de dolor, en momentos que otros han sobrevivido.
Y en la búsqueda de paz, reconoces que Dios siempre está y que siempre va a estar aún en los momentos en los que te sientas solo, pero solo de verdad, con gente o sin ella.
Tobit era un hombre que había quedado ciego, su hijo Tobías aconsejado por un ángel sabía que si untaba hiel de pez en los ojos de su padre, éste volvería a ver. Y así sucedió, Tobías pidió a su padre que confiara e inmediatamente el hombre recobró la vista. Tobit dio gracias a Dios, se lleno de gozó y reconoció la compasión de Dios diciendo: “Porque me había azotado, pero se ha compadecido y ahora veo a mi hijo Tobías” (Tobías 11, 10-16)
En mi búsqueda de respuestas, Dios me regala éste momento, con las palabras precisas, haciéndome sentir un Tobit más, ciega, sin confianza, caminando a tropezones. Empieza diciéndome, TEN CONFIANZA!
La verdad es que en el cuaderno de oración hay tantas citas como hojas escritas y siempre me enseñaron que es personalísimo, que jamás se debe transgredir la intimidad de nadie, salvo que seas tú quien desee compartirlo.
Pues no voy a mentirte, esto no es algo que quisiera escribir, pero si te contara la invitación de Dios a que lo haga, no me creerías.
Quizá porque no soy la única Tobit que existe, sumergida en la oscuridad, obligada a sentarme porque a veces no sé bien por dónde caminar o hacia dónde ir, obligada a pensar más que los demás, porque los demás pueden entretener su mente, sus ojos, su corazón, pero cuando tienes esos espacios sin luz, permaneces mucho más tiempo inmóvil y entiendes de Dios que ésos tiempos no son tan malos como parecen, sino que son necesarios, que te los regala por varios motivos:
  1. Tiempo para pensar, reflexionar, sentarte sin distracciones a concluir ¿Por qué estás ciego?¿Por qué te tocó sentirte así de perdido?
  2. Que no amamos la luz sino conocemos la oscuridad, que necesitamos lecciones de vida en las que podemos sentirnos abandonados mientras las vivimos, pero no es verdad. Él está allí, pero como todo Padre sabe que si no es ahora, quizá luego sea tarde.
  3. Porque a veces los tiempos de oscuridad te regalan la cercanía que hace mucho no tenías con Dios, que damos todo por servido, que no reconocemos que cada día es un regalo, que la compasión de nuestro creador nos acompaña pero que no le damos valor porque no tenemos tiempo y menos lo creamos.
Hoy, puedo decirle a Dios que le doy gracias por estos tiempos de confusión, por estos tiempos de enredos, por estos tiempos de ayudarme a sentarme en un rincón y que aunque considere que me ha “abandonado”, me queda clarísimo que él está conmigo esperando pacientemente que llegue mi tiempo de recuperar la vista y entonces me verá caminar con antigua firmeza.
Así sea!

BUSCO NOVIO

Son tiempos de leer esto en la frente de muchas mujeres, a veces la edad las martiriza, también las acompaña la falta de fe, quizá porque cuando creen que han conocido al indicado se decepcionan una y otra y otra vez, por ende, dejan de confiar.
Pero profundizando en  la última línea, puede que no confíen fácilmente y quizá pasará mucho tiempo para que vuelvan a hacerlo, pero jamás dejan de tener expectativas, jamás dejan de creer porque en el fondo del corazón lo siguen esperando, y así es como debe ser, debemos y tenemos que esperar, no se trata de BUSCAR porque no está perdido o tirado por alguna calle.
Muchas dicen que no quieren casarse, lo curioso es que lo empiezan a decir a partir de los 30, yo voy para los 34, pero aun cuando tenga 50 y de seguir soltera seguiré diciendo que lo deseo y lo repetiré hasta que muera. No dejamos de soñar algo solamente porque no lo alcanzamos, sino es todo lo contrario, mientras no lo alcancemos deberíamos seguir pidiendo que suceda, pero en un vano orgullo decimos como el zorro que no alcanzaba las uvas, que no las queremos.
Entonces, dejando de lado las mentiras absurdas que nos contamos y que aunque no te lo digan, hay quienes te ven como el zorro que no alcanza las uvas, pero que si ellas llegaran a ceder un poquito y te fuese posible alcanzarlas, bien que te las comerías!
Y todo este asunto contradictorio, del “no quiero lo que siempre he querido” quizá tenga que ver con el hecho de no enseñarnos a priorizar nuestra autonomía, y no obstante, se grabó en nuestra mente que si no nos casamos, moriremos solas sin que nadie nos alcance el famoso vaso de agua (frase de las abuelitas), entiendan que el matrimonio no es la cúspide en nuestra vida, es parte de ella. Lo curioso es que si te equivocas en elegir a la persona para el resto de la vida, el matrimonio solamente servirá para empezar a extrañar tu soltería, esa que hoy te arruina el maquillaje los sábados por la noche, ésa que hoy te hace llorar por el que no conoces, a extrañar al que jamás te hizo compañía, por lo tanto, disfruta lo que luego no podrás y deja de perder el tiempo en tonterías.
En fin, para no desvirtuar el contenido del artículo y antes de ahondar en ello, tengo que decirte que para hablar sobre ciertas cosas es necesario e imprescindible tener autoridad o conocimiento de causa, entonces el BUSCO NOVIO que llevan algunas mujeres escrito por doquier, no solamente es leído por tus amigas sino que ha sido leído por aquellos que han visto en esa necesidad su costo de oportunidad, de modo que han decidido hacer labor samaritana y buscarlo para ti, labor por la que cobran membresía y pagos mensuales.
A la fecha existe un sin número de páginas web que te invitan a unirte para que te “ayuden” a conocer a tu complemento perfecto, no soy incrédula, tengo buenas amigas que conocieron el amor por internet, pero ellas siempre gozaron de independencia afectiva. Digamos que mi artículo está referido a mujeres que permiten que su miedo domine sus días, que se cuestionan más de la cuenta, que no se invierten en ellas sino en ellos, que se someten a las oportunidades creyendo que pueden ser las últimas y se resignan al patán que les toca porque se justifican en que “nadie es perfecto”.
Ahora, para entender un poco como funciona la ayuda de las páginas, me inscribí y llené una cantidad increíble de formularios, se supone que es para “conocerte” y “comprender” lo que buscas en alguien y te contacten con quien eres más afín.
Las consecuencias de la suscripción fueron que a partir de ése día y todos los días, mi bandeja de entrada recibía un e-mail con el asunto “Tu pareja del día es ….”, al darle click estabas en la página de “Busco novio” y no veías más que un cuadro en blanco en donde se supone debería estar la foto de mi “pareja” compatible al 80%, allí descubres que el negocio es “paga por ver”, pero vamos, mi curiosidad no era tal, porque si estaba allí era por experimentar y escribir éste artículo, así que, me di a la tarea de borrar los correos, incluyendo los de las ofertas al 50%, o el 3 x 1 (paga por un mes y disfruta tres), entre otros. Hasta que cierto día, la página de “Busco Novio” me escribe solicitando mi aprobación para hacer público mi perfil y mis fotos y a cambio de ello, me darían 3 meses de suscripción Premiun = ver las fotos de “mis parejas”, y me dije, seguro hay quienes podrán encontrarme en ésta página y ¿qué dirán?, entonces recordé que no me importa y aprobé la solicitud. Inmediatamente me fue posible ver la fotografía de todas mis parejas compatibles (para ése momento eran como 32 muchachos y no tan muchachos) y me asusté un poco con algunos rostros, imagínate ¿pagar por ver lo que veo a diario?
Respiré hondo y con agua de azahar en mano empecé a recibir mensajes de mis posibles novios porque ellos ya podían ver mis fotos también, luego de los mensajes, de los 32 quedaron muchísimos menos, porque eso de que me digan “mamacita linda”, “Hola, me llamo X, te dejo mi número, llámame”, “Ola, qué onda?”, “Podemos haVlar?”, me hizo caer en cuenta que no tolero la informalidad y menos la mala ortografía.
Han pasado casi dos meses y me queda un mes para dejar de ver las fotos y con eso se acaba mi experiencia, conocí a alguien? Pues solamente a un muchacho que me pareció muy buena onda y muy amable, que probablemente conozca alguna vez o quizá jamás.
Escuchaste eso de que “los animales huelen el miedo”, creo que las páginas de BUSCO NOVIO también lo han hecho, han olfateado la falta de fe que tenemos y lo han ligado a la necesidad de amor que existe en el mundo, ¿y adivina qué? han obtenido su fórmula mágica. No digo que sea malo estar en una de ellas, sólo deseo que puedas observar que lucran con nuestros anhelos y nosotras lo permitimos.
Nadie va a decirme que ha salido con todos los muchachos del mundo y no conoció uno interesante, en realidad pienso que es cuestión de tener paciencia, de no cerrarse a la idea, de seguir conociendo personas pues como diría Josefina Barrón “conocer varones implica aprender de ellos cosas que nadie más te puede enseñar, como de fútbol o de autos, entonces quizás no son los adecuados pero por lo menos nos convierten en mujeres cultas y politemáticas”, salir con ellos no es sinónimo de acostarse con ellos, además los únicos que pueden pensar así son los varones de éste país (no todos, pero la mayor parte), es que así es aquí y tienes que aprender a lidiar con ello, porque les encantaría casarse con alguna mujer virgen, no sé si para ellos es sinónimo de pureza o porque les conviene que no puedan compararlos, ¿pero como las van a encontrar si se la pasan intentando acostarse con todas?
Y bueno, me despido pidiéndote que conserves la esperanza, que no todos los varones son iguales, que existen tipos excepcionales pero que por alguna razón que no tiene explicación no incluimos en nuestros días, porque el corazón ejerce su soberanía siempre, entonces apertura tu mente (no las piernas) y sal con tantas personas como te sea posible, sino encuentras al amor de tu vida pero eres honesta con ellos, no los usas y tampoco los lastimas, entonces tendrás buenos amigos y los amigos jamás sobran, además podrás aportar en conversaciones que te acerquen al sexo opuesto, porque ellos aman a las mujeres con las que puedes ser auténticos!
Suerte!

El bus de mi vida

Salí de casa pensando si era mejor esperar el bus en la avenida o ir hasta el terminal, porque la verdad es que el bus siempre pasará por la avenida, el ir al terminal es una opción más, pues vaya o no vaya hasta allá, igual el bus llegará hasta la avenida.
Y entonces decidí caminar hacia el encuentro del bus en el terminal, en tanto profundizaba una conversación con Dios respecto a mi vida, a mis días, a la plenitud que he alcanzado por estos tiempos, aun en la ausencia de tantas cosas, aun en la ausencia de personas. Entonces a pesar de que existe carencia, aun en ello hay plenitud. Bien reza la frase: “Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta”.
Todo se aprende en la práctica, hablar con Dios por ejemplo, en medio de la calle, en medio de los problemas, en medio de cualquier circunstancia, pero en inicio hazlo a solas, en silencio, porque si no puedes con el bullicio de tu vida, por las cosas que te reclamas, por las cosas a las que no te resignas, menos podrás lidiar con el ruido de la gente.
Le contaba a Jesús que me preocupa experimentarme de un modo tan lleno de paz, tan completo, tan mío; le preguntaba porque no siento nostalgia de una relación, de compañía, de cosas que otras personas a mi edad se cuestionan, le preguntaba: ¿Qué pasa conmigo? La gente me dice que si no tengo hijos, no tendré motivaciones, entonces Jesús: Aquellos que no tienen hijos porque no les fue posible,  ¿no merecen vivir o no tienen para qué hacerlo?
Me repiten todo el tiempo: Ya tienes 32, me pregunto si creen que no lo sé, que lo he olvidado o que me es necesario que me lo recuerden. Yo sé mi edad, lo que siento, lo que vivo, sé más de lo que creen. Sé que los hijos nacemos para ser compañeros, no acompañantes. Sé que el matrimonio es un sacramento de entrega, que no es cuestión de moda, de conveniencia o de edad. Sé que hoy soy feliz con lo que tengo y no sé mañana, sin embargo, sé lo que necesito saber ahora y punto!
Le decía Jesús, ahora camino al encuentro del bus en el terminal y quizá no estoy haciendo eso en mi vida, no estoy caminando al encuentro del amor, es probable que esté caminando en dirección contraria, pero no me preocupa porque  el bus, vaya o no al terminal, igual va a pasar por la avenida. Si no tienes fe, pensarás que me venía imaginando un millón de cosas y que escuchar voces solamente confirma lo mentalmente insana que a veces parezco, pero no es cierto. Jesús me decía: “No importa a donde vayas, hacia donde camines, porque igual yo voy a alcanzarte”, y eso mismo pasa con el amor y con todo en la vida.
Y a medida que lo iba orando, entendía que mi estado de soltería es sinónimo de saber qué es lo que quiero, porque solamente cuando descubres que anhelas, que pides para ti; descubres en simultáneo hacia donde debes ir. Porque si quiero ir a Piura, no me voy a subir a cualquier bus. ¿Me entiendes?
Me decía mi mejor amiga: “No tienes idea lo difícil que es descubrir la voluntad de Dios, es difícil saber qué nos pide”, entonces camina al terminal si quieres o espera en la avenida, da lo mismo, igual vas a tener que subirte a uno.  No tengas miedo, no te apresures, no te espantes, no te aturdas ante los demás, nadie sabe más que tu hacedor, nadie sabe más que tú.
No te subas a cualquier bus, no todos te llevan a donde quieres, quizá parece que puedes cortar camino o ahorrarte tiempo, pero si tu intuición no funciona, tendrás que bajar y subir a tantos buses como sean necesarios para que estés en donde debes estar, y en cada bus vas a ir dejando la vida, y por justicia, por lo que te toca como hij@ de Dios, no te lo deseo.
Camina con calma hacia el terminal o espera por donde sabes que va a pasar, porque uno sabe que si aguarda con esperanza de todas maneras va a pasar, yo decido caminar y que me alcance cuando eso deba pasar, repito: YO LO DECIDO ASÍ! No quiero un bus que me deje cerca, que me diga que por allí pasa o que me diga que me cobra menos pero que me suba. NO QUIERO, pagar menos sería como aceptar un amor barato, y yo deseo un bus confortable, que me permita dormir tranquila, que no me lleve a sobresaltos, que no me despierte la inseguridad de saber si llegaremos o no al final. Y puedes tener un millón de ofrecimientos, pero si tú crees que no vas a ir cómoda, entonces puedes decir que no, los de tu alrededor pueden creer que eres exigente y que pides demasiado, entonces solamente debes recordar que quieres lo que vas a pagar, porque jamás debes olvidar que tú puedes pagar el precio de un amor de calidad.
Quiero que siempre recuerdes que, mientras menos te inviertas en amores pasajeros o erróneos, más intacto permanecerá tu corazón. Y en el ahorro de decepciones, de lágrimas y sobre todo de tiempo, habrás reunido lo necesario para pagar por ese amor que te mereces, que Dios sabe que anhelas, yo entiendo que si nos va a entregar la vida de alguien, tenemos que mostrarle que hemos ahorrado lo suficiente.
Tú sabes lo que te escribo, solamente falta que lo hagas tuyo desde tus entrañas, porque la mente nos traiciona todo el tiempo.
Ánimo!

Ciclo espiritual

Conocí a Dios cuando tenía 18 años, no me era un extraño, mi madre siempre hizo que lo visitáramos cada domingo, entonces ya nos mirábamos de lejos y cuando lo observaba me preguntaba cómo es que seguíamos visitando a alguien que ya no estaba vivo.
Mi padre desde siempre autodidacta, su amor por los libros le llevó a creer en Dios de un modo mesurado por decirlo de alguna manera. Sin embargo, respetaba la creencia de mi madre y pensaba que cuando creciéramos todo iba a estar un poco más claro para nosotras (mi hermana y yo), pues era algo así como “si los españoles no hubiesen llegado, seguiríamos adorando al Sol”.
Ésa frase y otras más, en casa y fuera de ella, las escuchaba todo el tiempo, entonces a mis 15 años surtió efecto, me dio una crisis espiritual muy fuerte, lo dudaba todo, necesitaba argumentos, necesitaba respuestas, había alguien que estaba mintiendo y quería saber quién era.
Entonces me dieron los 18 y fui a un retiro espiritual, uno de los mejores días de todos estos años, porque Dios tocó mi vida de tal forma, que ya no necesité razones, motivos, libros. Aquél día encontré todas las respuestas que mi vida necesitaba.
Una de las preguntas que siempre me hice, era saber porqué mi hermano mayor no estaba vivo, porque lo necesité muchísimo mientras crecía, porque quería que golpeara a un millón de personas que me complicaron la existencia. Entonces Dios me decía, pero yo te di más de un hermano mayor, Jesús es uno de ellos, que no te diste por enterada es otro tema. Nos dimos de ésas pláticas que no deseas que terminen, hasta que siempre llega alguien que grita: A cenar!!
Mientras cenaba y aprovechando que no conocía a nadie, empecé a meditar cada cosa, cada momento de mi vida, cada detalle de quienes estaban a mí alrededor, salí del retiro amando a todo el mundo, ya quería dejarlo todo y hacerme religiosa. Y fue cosa seria mi apego a Dios en inicio, que me llovieron la de apelativos, pero era tan feliz que no me importaba nada!
Cada mañana tomaba “clases” para aprender a orar y escribía todo lo que iba entendiendo de la palabra de Dios, escuchaba en el silencio de mi habitación las cosas que él iba diciendo.
Poco a poco, cuando lo compartía en una que otra predicación, la gente decía que bonito hablas (pocos sabían que antes lo había escrito), hasta que un día dije: Parece que no lo hago mal y luego me creí que Dios me dio un don.
Pero hasta eso, pensaba que tenía el don de la alegría (justificando que no sabía hacer nada más), terrible en los deportes, no he aprendido a tocar instrumento musical, a veces me animo a cantar pero con seguridad nadie lo pediría jamás, no aprendí danzas típicas y ya no quiero seguir porque de pronto olvido que al menos puedo escribir.
Ahora, si Dios nos da un talento es para compartirlo, porque no se trata solamente de escribir sobre ser un dragón o no, es más que eso, porque si solo lo empleo de ése modo, entonces no quiero escribir más.
Una de las razones del blog es mi compromiso con mi creador, compromiso de ayudarle a que los demás le conozcan, porque el mundo tiene sed de amor y yo no tengo sed de fama.
Mi talento es un regalo de Dios, uno que pongo a su disposición. Alguien me dijo, no escribas sobre religión, porque quizá existe quienes no te lean porque no creen en Dios, entonces me sonreí y le dije: Escriba sobre Dios o no, sino le gusta lo que escribo, igual no lo va a leer.
No olvides que los dones son para el servicio de Dios y de tus hermanos, si solamente los vas a usar en tu provecho y para tu vanagloria, entonces morirás sin haber intentado cambiar el mundo. Puede sonar locura, pero no lo es. Basta que exista uno que haga la diferencia para que inspire a otros. Los dones no solamente ayudan a los creyentes, sino también a los no creyentes. Quizá jamás crean, pero ya tienes suficiente con que al menos exista un pequeño cuestionamiento.
Si todavía no conoces cuál es el talento que Dios te regaló, pues pregúntale, pero sobre todo pregunta, porqué te lo dio y de qué forma puedes ayudar a los demás.
Me queda clarísimo, desde la secundaria, que el ciclo natural de la vida es: Nacer, crecer, reproducirte (si deseas, si Dios te lo concede) y morir (esto de todas maneras va a pasar).
Pero he aprendido también,  que el ciclo espiritual de la vida es más interesante, porque tiene un plus, algo que hace menos trivial nuestra existencia, se llama AMAR.
Cuando descubras tu talento, no tengas miedo a fracasar, no tengas miedo al ridículo, y si es posible, compártelo. Nick Vujicic es un orador motivacional, nació sin extremidades, sin embargo, cuando Dios le dijo que lo necesitaba, él se lo creyó y aunque en principio seguro no fue fácil, lo hizo. Entonces, descubre de qué y para qué estas hecho, porque ir a la universidad, ser profesional, casarse, tener hijos, suena grandioso, pero no lo es todo en la vida, es PARTE DE la vida, lo esencial radica en que tu vida sea instrumento de Dios en servicio de los demás.
Es complicado, no imposible.