Archivo de la categoría: Libertad

Compromiso de Vida

Ha sonado el despertador, hace frío y no quiero ir a la oficina, pero respecto a eso no tengo muchas opciones. Es una mañana que me cuestiona, que me pregunta ¿cuántos días de tú vida seguirás pensando en lo que quieres hacer y no haces?

Me reclamo mis derechos mientras cumplo mis obligaciones, mientras sigo siendo la niña responsable que soy desde siempre, desde el kínder hasta hoy.

Hoy cumplo 35 años, y estoy (probablemente) a la mitad de mi vida, hasta aquí he recorrido el camino en un solo sentido, siguiendo las señales y pegada al carril derecho. Sonrío y recuerdo una frase que circula en redes: “me di cuenta que la vida es para el otro lado”, quien lo haya escrito se atrevió a virar el timón y con tal hazaña conoció el sentido de su vida, su misión, su pasión.

Me recuerdo buena alumna, me esfuerzo por ser buena profesional, buena hija, buena hermana, buena amiga; no puedo dar fe de haberlo logrado, pero sí puedo dar fe de que no hay un solo día en el que no haya intentado. He cumplido mi parte con los que me rodean, con quienes me quieren, con quienes me conocen. Pero ha sido suficiente, no quiero dejar de intentar, pero desde ahora quiero hacerlo por mí, por mis sueños, por eso que me debo hace mucho.

No sé si pueda ser así por siempre, pero ese final de cuento no me quita el sueño, porque el futuro es incierto. Lo quiero hasta que sea posible, hasta que de un fruto, uno que me diga cualquier cosa, pero que me hable, porque este silencio rutinario de 8hrs diarias para comprar cosas que sobran cada vez que hago mudanza, me ensordece.

Hoy me preparo para salir del sistema, para hacerme un tatuaje (o dos), un piercing (o ninguno), para raparme el cabello si quiero. Me preparo para tomar decisiones que están condicionadas por los prejuicios de una sociedad que no me da nada, pero que me enferma casi siempre.

El camino al trabajo se hace corto ante tanta interrogante. Cada día despierto, voy a la oficina, regreso, duermo y así siempre. ¿Eso es todo? ¿Eso es la vida? ¿Cuándo toca vivir? ¿Cuándo?

Dejaré por un tiempo o quizá para siempre, mi trabajo. Todo dependerá del resultado de la aventura que estoy por emprender, esto de apartarme, de tener tiempo libre a través de trabajos sencillos, para de ese modo escribir un libro, y saber si esto que sueño puede hacerse tan grande como deseo.

¿Tengo miedo? Sí, tengo.  ¿Pero qué es un año de intentos frente a toda una vida de incertidumbre, de no saber si lo que quería era o no posible? Además, ya no tengo edad para seguir esperando oportunidades que es preciso me invente.

Es un día especial, hoy me he comprometido con la vida, en mi dedo un anillo que me acompañará hasta el final de mis días, pero sobre todo, que me recordará constante e incesantemente, que he nacido para ser feliz, que tengo votos de amor que cumplir por mí y para mí.

Me miro al espejo y en voz alta repito:

  • Me amaré y aceptaré cada día de mi vida.
  • Me perdonaré más y me exigiré menos.
  • Haré feliz a los demás, a través de mi felicidad.
  • Lucharé por todo aquello en lo que creo.
  • En los días grises sonreiré y en los de sol, agradeceré.
  • Conservaré la fe ante la adversidad.
  • Hablaré menos, haré más.
  • Me aferraré a mis sueños como si fuese todo lo que tengo.
  • No esperaré nada de nadie, de ese modo me seguiré sorprendiendo.
  • Respetaré las opciones de los demás, aunque yo no sea una de ellas.
  • Pellizcaré menos al pasado y prestaré poca atención al futuro.
  • Apreciaré la vida con calma, me fijaré en los detalles, me deleitaré con sus ofrecimientos.
  • No amaré a través de mis heridas, no acariciaré mis cicatrices.
  • Me buscaré constantemente para recordar quien soy y qué quiero.

Desde hoy y para siempre, me digo que sí, que si quiero, que sì puedo.

Un Mundo Nuevo

Todos tenemos la capacidad de crear el mundo en el que deseamos vivir, no existen fórmulas ni recetas mágicas, todo radica en la actitud que le pongas a los días, en la capacidad de cambio que desarrolles, en los conceptos de vida que manejes, solamente así lograremos restarle espacio al sufrimiento.

Deja de amoblar espacios para las tristezas y las nostalgias, vas a sentirlas, claro que sí, no eres un robot, pero deja que pase, deja que te roce sin permitir que se quede, hay una gran diferencia entre las personas que rosan tus días y aquellas que tocan tu vida, aprende a distinguirlas, no consientas reflexiones sobre el tiempo que inviertes con las personas, de lo contrario cargarás arrepentimientos si las cosas no han resultado como esperabas.

Muchos creen que 5 o 6 años de una vida compartida, mezclada, entrelazada con otra vida “es toda una vida”, nada de eso, es un espacio de todo lo que tienes por vivir, considera que la suma de años siempre encuentra razones en los buenos momentos, pero que si ellos no existen o se desvanecen, entonces REALMENTE estarías perdiendo el tiempo.

No entiendo bien en qué dirección va el mundo. Buscan salidas mientras se encierran, quieren cerrar círculos y no entienden que no hay que cerrar, hay que romper, piden a otros lo que depende de sí mismos, esperan que las personas que los lastiman se marchen porque son ellas quienes no encuentran el valor de hacer la maleta e irse, lloran por las flores que no llegan como si no conocieran una tienda en donde las vendan. No, realmente no entiendo.

Observo a quienes desean un cambio y aplaudo por ello hasta que las palmas se me enrojecen y el cambio no se hace. Siempre me dicen que todos somos diferentes y que no todos pueden, siempre digo que todos pueden si quieren.

¿Es fácil decirlo? Sí claro, es más fácil que hacerlo, pero cuando uno lo hace, entonces ya es fácil escribirlo.

Llevo una sonrisa a flor de piel por todo aquello que dejé salir de mi interior, porque además de lágrimas, solté recuerdos, espacios, amigos en común y protagonistas que decidieron ser príncipes de historias ajenas, de historias incluso sin princesas, yo no le pedí las llaves del castillo, tampoco le cambié la cerradura, yo vendí el inmueble y me mudé, así tal cual.

¿Qué por qué me voy a mudar yo? ¿Qué porque soy yo quien tiene que irse? Sencillo, ¿Quién va a cuidar mejor de ti, que tú? Entonces eres tú quien tiene que hacer lo que sea necesario para recuperarte de donde sea que te hayas extraviado.

¿Cómo me encontré otra vez? Hice una lista de todo lo que me causaba dolor: los comentarios, las miradas de tristeza, la comprensión de una pena que no sentían, los regalos, las fotografías, mi anillo de compromiso, las cosas que compré para mi futura casa y entonces empecé a trabajar sobre ello, una a una fueron desapareciendo de aquel papel de tinta corrida, papel que tiempo después desapareció también.

Hice recortes de frases y las pegué en todas las paredes de mi habitación, lo primero que leía al despertar era: ¿Y hoy serás feliz? Y siempre me decía que sí! Cuando me mudé por segunda vez luego de dos años, guardé los recortes pero me di cuenta que en realidad no los necesitaba, que la pregunta ya me la sabía de memoria y abandoné las frases porque empecé a crear las mías, un día aprendes que no existe algo que no puedas hacer. Imagina que hasta orinar de pie es posible para nosotras, solamente que no deseamos mojarnos los pantalones, mójate, ¡hazlo! Prueba, no siempre lo peor que nos puede suceder es lo peor, en el tiempo descubres que siempre existirán pruebas más complicadas, prepárate para ellas, deja ir a las personas de tu vida, caso contrario terminarás dejándote ir con ellas o detrás de ellas y a la sombra de otros vivirás.

Busca medios para ayudarte mientras cambias de actitud, porque hablar con psicólogos mientras respondes mensajes de remitentes que deberían bloquear, no sirve. Ora si tienes fe, pero mientras oras evita llenarte de bellas falsedades, de aquellas mentiras exquisitas que crees que te hacen feliz.

Ayudar a los que te lastiman está bien, cuando ya no te duela, cuando ya no importe, cuando el otro no tenga ningún rol más que el de SER PERSONA en la faz de la tierra, con derechos humanos, pero sin derechos contigo.

Deja en paz al futuro

La he conocido como se conoce a la gente bonita, sin planearlo, sin prestarle demasiada atención al día, concentrada en el camino, en las largas horas bajo el sol, porque era uno de esos días en los que uno decide ir a la naturaleza para pedirle permiso y treparse en ella.

No han sido de esas largas charlas, pero lo interesante de interactuar con las personas es que no importa el tiempo que pasas con ellas, importa si ese espacio es realmente de los que te permiten aprender o transmitir lo que habita en ti.

Hablábamos de lo que suelen decir de las relaciones largas, que a veces no se concretan (no es una regla general), pero suele suceder (inexplicablemente) que ese compañero de tantos años deja de tener sabor a miel, comentábamos de sus 7 años de romance y de que el matrimonio le tocaba la puerta hace mucho, pero ella había decidido no casarse hasta confirmar que  podía ser madre.

Me dijo: “Conociéndolo, él querrá un hijo propio, y hasta que no me asegure que es posible, no quiero casarme” y me vi en ella, no bajo las mismas circunstancias, pero si bajo el mismo pensamiento. Hace tanto de eso, de ese sentimiento de sobre-protección, de evitar culpas sobre los demás, de no castigar a las personas con lo que no puedo ser o no puedo dar.

Hace tanto que soy feliz sin pensar demasiado en la certeza de lo que dice la gente, les creo y punto, asumo que siendo adultos saben lo que quieren y no coloco ni un poco de sabor a duda en mi mente.

Ya no pretendo ser el super héroe de nadie, eso me ha regalado paz, me ha dejado en el mismo rincón de siempre pero tan solo con mis preocupaciones sin cargarme las del resto, sin echarme sobre los hombros responsabilidades ajenas, sin asumir que puedo con más de una vida, la mía.

Es lo que le dije a ella. Él sabe que tienes complicaciones para concebir, a pesar de eso quiere casarse contigo, sabe bien los riesgos que corre, sabe bien que puede estar renunciando a algo que quiere mucho y no le importa, entonces ¿porque te preocupas por cuestiones que él te hace creer que entiende perfectamente? ¿De qué quieres salvarlo? Si él se entrega a la posibilidad de no ser padre, ¿porque simplemente no te enfocas en lo que él dice y no en lo que tú crees que esconde? Confía en que él sabe lo que quiere y quédate si te pide que te quedes, confía en ti, confía en que pueden amarte, siendo madre o no.

Le pedí (como te pido a ti) que deje en paz al futuro, que no se condicione por lo que cree que pueda suceder, que  no es tan sencillo pero se puede, que no sea obstinada con sus corazonadas, que no sea aliada de sus intuiciones, porque no sabe, nunca se sabe.

Puede que él quiera un hijo luego de unos años, puede que te brinde alternativas, puede que te deje, pero pase lo que pase, tú siempre debes recordar que si se equivocó no fue a costa de tus mentiras, fue porque creíste que él podía, y si acaso en el camino te demuestra que no puede, entonces suelta, no te aferres, deja ir, empieza de nuevo, empieza siempre.

Si vas a cometer errores que sean después de confiar, de ser sincera, de creer, de apostar, por lo menos sabrás que tú hiciste tu parte y quizá la de ambos, pero lo hiciste, te la jugaste y si queda emprender viaje, te prometo que no te pesará la maleta, te prometo que no habrá nada por lo que te arrepientas, no existirá el limbo en el que muchos viven, aquel lugar en medio de todo, en medio de la nada, en el que el “hubiera” sobrevive para atormentar a la gente, mi consejo es que por ninguna razón te sometas a estar allí, yo te prefiero herida por valiente, que arrepentida por cobarde.

Deja de preocuparte por los demás, entiende como ciertas sus promesas y confía en los ofrecimientos de quienes te aman.

Recuerda: Hay decisiones que valen todos los riesgos, amores que valen nuestra confianza, personas que merecen salvarse, heridas que no pueden evitarse y oportunidades que no deben rechazarse.

¡Ve y haz lo tuyo! ¡Ve y sé feliz!

Estados de Vida

Siendo las relaciones amorosas, tan complicadas, me pregunto ¿por qué (casi) todo el mundo ansía una?

¿Qué nos hace desear vivir con otro si existen días en los que apenas es posible vivir con uno mismo?

Te enamoras, te desenamoras y te vuelves a enamorar y así sucesivamente, vives, sobrevives y resucitas a veces.

Cierto día y sin querer o queriendo con toda el alma, conoces a quien te complementa de alguna forma en la que tú no eres, y esa te parece una razón convincente para iniciar una vida de dos, para hacer planes, proyecciones de largo plazo que incluyen hijos, mascotas, deudas de común acuerdo entre miles de opciones que se te presentan mientras le cuentas sobre tu madre y la madre de tu madre, mientras lo invitas a las reuniones sociales, mientras piensas cuándo es un buen momento para decirle a la familia que hay alguien que te tiene distraída.

Sin querer el tiempo transcurre y se conocen de una forma en la que muy pocos los conocen,  aún existen secretos que se dejan hasta el final, y lo que es peor, las insatisfacciones empiezan a aparecer pero todos las subestiman, les restan importancia y consideran que es una cuestión de tiempo para que se desvanezcan y es evidente que eso jamás sucede, pero lo siento, no es pronto que lo descubres, y generalmente aprendes (tarde) que lo que no te gusta de alguien podría ser determinante para que decidas quedarte o no.

Experimentas y desaprendes (de ti) para acostumbrarte a alguien más, su compañía se hace imprescindible a medida que el tiempo transcurre, te parece increíble cómo puedes pasar tanto tiempo con alguien que apenas conoces.

Y así como un día todo empieza, así un día todo termina, inevitablemente sucede, ya sea porque la muerte los separa o los separa alguien que habita en todas partes, algunos les dicen amantes, de esas que aman bajo la luz del día pero a escondidas, o a plena luz de noche en lugares que pocos conocen, en fin, se termina y punto.

Empieza el proceso de aprender a estar sola, terriblemente sola, de entender que a partir de ese momento y quizá por mucho tiempo, tendrás que ir de compras confiando en que el espejo te dirá lo increíble o patética que te ves, que no hay nadie a quien consultarle sobre los planes de fin de semana, que habrá que memorizar las explicaciones de porqué ya no está más contigo, que te toca eliminar fotos, evitar redes sociales y hacer todo cuanto sea necesario para que empieces otra vez, para que te reinicies o para que entres en “coma” hasta que decidas despertar a un nuevo estado de vida.

Ya está, el amor por quien eres y por lo que empiezas a hacer, aparece, no sabes cuándo, pero sabes que quieres sentirte así por mucho tiempo, libre, sin horarios, sin expectativas, sin nada más que vivir el día a día porque el futuro puede ser mejor de lo que esperas o puede que simplemente nunca se concrete como imaginas.

Ha pasado mucho tiempo y ya no recuerdas con cuántas personas has salido, te queda claro que si ninguno se ha quedado es porque ninguno “era”, o de pronto conociste al indicado pero en circunstancias equivocadas (entre las múltiples suposiciones que ahora no importan), el punto es que estás felizmente sola.

Hasta que, conoces a alguien más creyendo que se asustará como todos y contribuyes un poco, ¿por qué? Porque no tienes tiempo, porque no tienes ganas, porque no quieres, PERO este chico es diferente, este no se cree todo lo que dices, no toma en serio las advertencias, no confía en que seas tan hermética como parece y se queda.

Con su auto-invitación comprendes que no se irá pronto y que debes aprender “otra vez” a compartir, y ¡oh, sorpresa! Te descubres completamente egoísta, todo es tuyo, tu tiempo, tu toalla, tu cafetera, tu laptop, tus jueves de amigos y tus martes de cine.

Las personas están felices, ¡al fin conociste a alguien! Mientras tú te remuerdes por tus formas hostiles para defender las fronteras de tus espacios y entiendes que si un día tienes que aprender a estar sola, otro día tienes que aprender a compartirte.

Admites que todo toma tiempo y piensas que es posible (siempre que quieras), adaptarte a cualquier condición de vida, que la soledad no te asusta porque la conoces y que estar en compañía no debería resultar complicado si hay convicción, no hay nada más bonito en esta vida que saber a dónde queremos ir y en dónde queremos estar.

No hay estado civil que sea más o menos natural, todos son diferentes, estar solo o estar con alguien, todo depende de lo que deseas, todo depende de ti y tu forma de mirar la vida.

Ama tus tiempos, ama con constancia, ama cada día de tu vida porque en cada día estás tú.

¡Que seas feliz siempre!

Convocatoria de Nuevas Mariposas

Hoy he dejado libre a las mariposas que habitaban en mi vientre, propiedad de amores e ilusiones del pasado que han intentado colgarse del presente.

He creído como los ciegos en lo que no veo, me he fiado de mis recuerdos, de los amores idealizados, de los amores mutilados, de los amores que no han sido amores y todas estas falsas razones han permitido que ellas sigan vivas revoloteando en mi mente, moviendo y removiendo mis entrañas para generar sensaciones que a nadie le pertenecen.

Que importante este momento en el que puedo afirmar con toda seguridad que no tengo ciclos de vida por cerrar, que ya puedo escribir nuevas historias sin pensar un segundo que podría aparecer alguno de los que hoy ya no están, ni deben, ni pueden.

Me queda un pasado sin amores, me queda la sensación de estar lista para descoserme otra vez y albergar mariposas nuevamente, pero sobre todo me quedo yo con este sobresalto de haber recuperado mi corazón de las garras de fantasmas existentes solamente en mi mente.


«Parecía lejano el día hoy, pero hoy ha llegado».

¡No te cases!

Amiga mía, bueno, quizá no tan mía:

El que usted esté comprometida no quiere decir que esté casada, puede que suene negativo lo que le digo pero en realidad es un modo de hacerle ver que aún está a tiempo, que aún puede decir que NO si las razones de su SÍ son las siguientes:

1. Tantos años juntos, el matrimonio es lo que sigue, es lo que toca hacer. Déjeme decirle que lo único que le toca a usted en esta vida de forma obligatoria es ser feliz, todo lo demás es voluntario.

2. ¿Que nadie la conoce mejor que él? Oiga, usted no es un mapa, usted siempre tendrá algo nuevo para conquistar el mundo.

3. ¿Qué tiene pereza de empezar una relación otra vez? Sencillo, ahorre y vaya a la Isla Bora Bora y relájese un poco, luego regrese y reconstruya los ideales de vida, verá que no son los mismos que tenía cuando se fue.

4. ¿Qué siempre ha soñado con casarse? Sí mamita pero no con dudas, no con miedos, no con ese que le fue infiel y le hizo creer que se equivocó. Porque no puede ser un error si se tiene tiempo para pensar, si se sabe que no es correcto, si se conoce las consecuencias, eso no es sinónimo de ser “humano”, eso es sinónimo de “no te respeto”, en todo caso, sepa usted que después de eso hay más riesgos que apostarle a un caballo de carrera cojo.

5. ¿Cómo se lo dices a tus padres? Con el corazón en la boca. No es fácil, no claro que no, pero ya tendrás una experiencia de vida para cuando tengas que afrontar conversaciones más complicadas. Además, recuerda, las penas son pasajeras.

6. ¿Cómo se lo dices a tus amigos? Ya, no seas melodramática, no tienes que decirles nada, el silencio lo dirá por ti.

Recuerda: Si tienes una pequeña duda en el interior, hay que examinarla, puede que esconda una gran interrogante, una que no tenga respuesta o que la tenga y no te convenza.  Si es así, no te cases.

No estoy sola, estoy conmigo

Y te encuentras con el tipo N° 5,000 que empieza el cuestionario:

1. ¿Y eres soltera? Si.
2. ¿Y porque estás sola? No hay una razón específica, es mi estado de vida.
3. ¿Y hace cuánto? Algunos años.
4. ¿Pero quiere casarse y tener hijos? No lo pienso, si sucede seré feliz, sino sucede, tengo la plena seguridad de que también seré feliz, ahora lo soy y no tengo hijos ni esposo.
5. Ahora está joven, pero un día estará sola, ¿quién la va a cuidar? Como hasta ahora, Dios.
6. ¿O es lesbiana? Y cree que morir de la risa lo hace verse inocente y menos idiota. Que me hace creer que es una broma para no ofenderme, aún cuando no es una ofensa de ninguna manera.
No lo soy, si lo fuera lo diría, sin embargo, no es algo que a usted deba importarle.
Estar sola no es una decisión, uno no despierta diciendo: Seguiré sola, uno aprende a no llenar los espacios de la vida con personas irresponsables y egoístas. No se trata de si he conocido o no buenos chicos, sino de haber conocido a alguien que me robe el aliento con una simple conversación, que me robe una sonrisa con un chiste alturado e inteligente. Porque de la boca rebosa lo que hay en el corazón, entonces eres lo que dices a veces y otras eres lo que haces y en la mixtura e incoherencia, he decidido que voy a esmerarme por aprender de mis errores. Que no se trata de no sufrir, se trata de no sufrir más de la cuenta.
No nací feminista, pero he tenido que alimentarlo en la misma medida en la que una se rodea del machismo.
Perdón por no ser dependiente.
Perdón por no experimentar carencia de afecto.
Perdón por no sentir necesidad de compañía.
Perdón por no ser lesbiana para satisfacer su profunda necesidad de explicaciones.
Perdón por disfrutar de mi soledad en las narices de su incredulidad.
Perdón por no ayudarles a entender lo que no es problema de nadie, porque en realidad no hay problema alguno.
Perdón por no crear historias para saciar su curiosidad.
Perdón por no admitir traumas que no tengo.
Pero sobre todo, perdón por mentir al disculparme por cosas que realmente no lamento.

No te preocupes por mí, no estoy sola, estoy conmigo.

Un nuevo amor

He leído la carta que nunca escribió Mario Vargas Llosa y pienso en aquellas cosas que los padres no consideran cuando deciden “vivir su vida” sin que les importe el resto de la familia, tienen derecho claro que sí, para ser feliz no tienes que ser soltero, el estado civil es irrelevante. Sin embargo he de apoyarme en la famosa frase “Dios perdona el pecado pero no el escándalo”, no está en la biblia, es tan criolla como cualquier otra frase pero sirve para darse una idea de lo que deseo expresar aquí.

Hace poco una amiga que no era mi amiga hasta que le llegaron días de desolación (dramatizando), solo porque se le ocurrió escuchar el trajinado palabrerío de un compañero de oficina, no sé si ella no pudo ver el tatuaje de su nuca que claramente decía “inmaduro emocional”, ahora ella usa lentes. Bueno, ¿Qué tiene que ver esta introducción con Mario Vargas Llosa? Calma, calma, todo en la vida tiene un motivo.

Ellos (mis compañeros de trabajo) iniciaron una relación, relación que solamente constatamos cuando se terminó, antes de eso, todo era un cuestionamiento ¿Son enamorados o no?, porque “no eran expresivos”, “no les gustaba publicar su vida íntima en las redes sociales” y todo aquello en lo que creemos simplemente porque lo dicen ellos.

Luego nos enteramos que él usó esa treta de “hay que darnos un tiempo”, eso de “estoy confundido” que es igual a “no tengo los huevos para decirte las cosas tal cual”, pero obvio, cuando se les descubre el nuevo romance ellos alegan que no te querían herir y luego imitan una escena de novela turca diciendo “¿qué querías, que te engañe?”, y le entregas la estatuilla al hombre más honesto del mundo! Claro, entrégale la estatuilla amarrada a un par de granadas de guerra, es lo menos que puedes hacer por él, ayudarlo a “explosionar” de la emoción. Hombres, tan buenos e incomprendidos.

Voy a exagerar un poco al afirmar que transcurrió un mes (2 días) y él se ilusionó nuevamente, las fotos en las redes sociales aparecieron, “conocimos al nuevo amor” y criticamos la forma poco delicada de decirle a nuestra amiga “no eras tú, lo siento”, nadie decía nada, pero creo que todos pensábamos lo mismo: “patán”.

Cierto día me lo cruce en el pasillo de la oficina, el tema salió a la vista y me dice “es que las cosas suceden”; nadie dice que no, el tiempo para conocer personas especiales, el momento para conocer al amor de tu vida no es adecuado o inadecuado, es el momento oportuno y listo. Pero, lo que hagas a partir de ese momento sí es tu responsabilidad, porque cuando te enamoras pierdes un poco de cordura, pero no tiene nada que ver con perder el sentido común.

Entonces, hablando de Mario me parece bien que al margen de los años de matrimonio, si conoces al “verdadero” amor o algo por el estilo (otro día escribo sobre esto), no existe motivo para dejarlo ir, pero todo en la vida tiene un orden, él es una persona pública, todo el tiempo está en el ojo de los periodistas, entonces un comunicado de prensa no le habría venido mal, sobre todo en favor de la Sra. Patricia, así ella no tendría que aclarar nada respecto a las últimas noticias.

Se olvidó del comunicado o le valió madre, entonces soy un poquito coherente y no asisto a un compromiso por muy amical que sea para conmemorar mis 50 años de matrimonio (según Twitter de su nuera), porque si somos amigos cualquier día nos reunimos para hablar de cualquier cosa, o bueno, me llamas y me dices “un día como hoy nos casamos, lástima que las cosas no superaron el tiempo” (claro, a mí no me llames porque te pongo el auricular de sombrero) pero en ciertas clases sociales las apariencias, son las apariencias.

El nuevo amor de Mario no tiene culpa de nada (asumiendo que él está separado), sencillamente porque ella es viuda, entonces se merece que la luzcan, que la tomen de la mano, de la cintura; porque el amor se vive en libertad, a menos que él le hubiese explicado que aún no es el momento y ella, como la mujer inteligente que es, lo habría entendido y claro, pero por supuesto, le habría dado un plazo para “guardar luto” para que la prensa haga el duelo, el velorio y el entierro.

Ay! Hombres que se desviven por demostrar a una el amor que un día sintieron por otra y así sucesivamente. No existe “tiempo apropiado” para enamorarse, pero existen “actitudes apropiadas” para publicitarlo, para darlo a conocer.

¿No tienes nada con tu ex? ¿Pero está sufriendo? Entonces ¿Para que vas a poner el dedo en la herida? Y si está contento (ya no le importas) ¿Para que vas a exhibirte con una relación que para él será sinónimo de despecho? Así es, con nada estará contento, entonces como todo en la vida, tiempo al tiempo.

Entiendo perfectamente que en el tema de “relaciones” todo es muy complicado, pero siempre hay que “intentar hacer las cosas bien”, recuerda que todo en la vida es un boomerang que un día regresa y sin querer te corta la oreja, entonces la persona a la que dejaste sin pudor alguno, se vestirá de torero y lucirá su rabo y tu oreja como sinónimo de triunfo (repito, sin pudor alguno, porque para matar animales hay que ser “desvergonzado”, siendo delicada).

En fin, todos tenemos una vida que a pocos (o a nadie) le importa, pero cuando tomes decisiones que van a repercutir en el seno familiar, pues pasa por el mercado y compra pinzas, así tomas con delicadeza todo lo que sucede alrededor y lo pones a buen recaudo.

Déjennos solos

“Su hermano la miraba tiernamente mientras le explicaba que iba a mudarse, que intentó adaptarse a la nueva ciudad, pero que no pudo, que no se sentía cómodo, que su sentido de pertenencia no se había desarrollado, que no era parte de nada en aquel nuevo lugar, lo intentó por dos años, era “nuevo lugar” para alguien que vivió 28 años en su ciudad natal, ciudad a la que pensaba regresar”

Quisiera sentirme como el hermano de ella a veces, quisiera ser parte de algún lugar, quisiera sentir que tengo la necesidad de plantarme con alguien o sin nadie en alguna parte, pero no puedo, me esfuerzo por creer que ya tengo lo que otros buscan, que mientras la gente encuentra estabilidad se siente plena, se siente feliz, pero no me sucede lo mismo, me he rebuscado y no he encontrado respuestas.

Cada cierto tiempo siento la necesidad de mudarme, de no querer permanecer, sobre todo cuando el nuevo lugar empieza a parecerse al lugar que dejé, no al del inicio, sino al último que dejé, en donde ya hice amigos, ya tengo lugares favoritos, ya tengo múltiples compromisos, en donde tengo todo lo que me regala familiaridad, pero resulta que mientras más gano, más me vuelvo a perder. Y es que cuando nace el acompañamiento nace también mi desencanto, ya no quiero estar, siento que me vuelvo a saturar, que mis espacios desaparecen, que ya no son míos y aunque evito compartirlos no siempre se puede.

No tengo demasiados argumentos, no tengo muchos motivos, solamente sé que un día empecé a sentirme de ese modo, como cuando te dicen que tienes aquella enfermedad que no es mortal pero que no tiene cura, que no tiene antecedentes, pero que es frecuente a cierta edad, en conclusión, no hay explicación y solamente queda la aceptación. Algo similar me sucede con esto que siento y que apareció para quedarse, que no va a matarme, y que curiosamente a  veces hasta me regala vida.

¿Cuántas personas pueden sentirse así? ¿Es normal? Todo el mundo le tiene miedo a la soledad, en cambio yo la defiendo a capa y espada, no quiero cederme, no quiero compartirme. He alcanzado el egoísmo en plena primavera y la admiro como si tuviese belleza.

Me asusta a veces mi independencia, me interpela y me empuja a la búsqueda de razones que me inviten a complicarme con la vida de otros y a complicar a otros con mi existencia, pero le he contado tantas veces mis historias, le he dicho que ya he vivido entrelazada con muchas personas y que ahora es tiempo de intentar otras formas, pero ella no entiende, ella no quiere entender.

Siempre digo que en la vida para hacer las cosas que nos gustan, tenemos que hacer las que no nos gustan, porque nada es perfecto, pero todo es posible. Voy a seguir intentando quedarme un poco más aquí, en la nueva ciudad que empieza a envejecer y que irónicamente me lleva a trote.

Siempre me dicen que cuando me enamore entonces dejaré de sentirme así, tan fuerte, que no me cortarán las alas sino que volarán conmigo. Siento curiosidad por saber ¿Qué pasará cuando dos solitarios un día se encuentren? ¿Estarán dispuestos a compartir su amor por su soledad, prometiendo respetarla y amarla hasta el final de sus días?, o acaso guardarán absoluta fidelidad a quien les ha permitido amarse, descubrirse y sobre todo, reconocerse ante las masas que los han visto todo el tiempo de una forma diferente, de esa forma en la que ellos también solían verse.

Déjennos solos hasta curarnos, hasta el día en que deseemos estar rodeados, hasta el día en que logren convencernos que lo nuestro no es normal, pero hasta ese momento déjennos solos.

¿Qué le sucede a las personas?

Con la mirada fija en mis piernas y en silencio escuchaba todo lo que él decía respecto a una situación que no tenía justificación: me había quebrado el corazón ¿Qué razón podía existir para eso? ¿Qué argumento válido hay para hacernos comprender una traición? Ninguno. Así, con punto final y siguiente párrafo. Ninguno.

Y mientras sus palabras se entre mezclaban con sollozos que no habían nacido en la profundidad de su alma sino en la superficialidad de sus actos, yo estaba desgarrándome los dedos, porque eso me sucede a veces, cuando lo externo me lleva al límite, cuando la ansiedad me supera, manía para algunos, para otros causal de terapia, para mí, un desahogo mezclado con inconsciencia. Manía que mortifica a más de uno y él era uno de esos muchos. Nunca le gustó que me “desahogara” de esa forma, creo que habría preferido que me arranque el cabello o que me muerda los labios, entre otras mil cosas que la gente hace para aplacar los momentos de tensión.

Aquel día, en medio de su diálogo de porqué yo era la mujer de sus sueños y otra la mujer de sus sábanas (esto último quedó claro con el engaño, no existía necesidad de que él lo dijera), le escuché decir de forma determinante: “Amor, no te lastimes los dedos”. Fue el único momento en el que pude mirarlo a los ojos, con rabia y con desprecio (quizá por eso no quería mirarlo mientras seguía mintiendo, para no demostrar quien soy en realidad) ¿Te preocupas por mis manos cuando me has lastimado completamente y desde las entrañas? ¿Te preocupas por mí hoy cuando ayer olvidaste que estabas comprometido? ¿Era en serio?

La inconsecuencia de las personas me desorienta, a veces me desestabiliza y otra tantas veces me decepciona. Me encuentro con situaciones como estas todo el tiempo, entonces no puedo evitar preguntar ¿Qué le sucede a las personas? ¿Qué desean demostrar?

Te piden tiempo, te dejan sin mayor explicación que la confusión, que no se sienten seguros y que van a buscar (en las faldas de otras) las respuestas que necesitan. Transcurre el tiempo, te sujetas a tu amor propio y continúas tu vida, una que otra noche lloras por todo y por nada, hasta que sucede que te llama el desorientado que fue en busca de brújula para preguntarte ¿Cómo estás? ¿Cómo rayos estaría él si todo fuese al revés? Acaso no lo piensa antes de marcar tu número, antes de arruinarte la noche, antes de recordarte que existen personas como él que jamás saben que es lo que realmente quieren?

Te aman hasta que te embarazan, luego de eso te piden que te deshagas del bebé que lleva semanas anidado en tu vientre. Y esa petición con tono de orden termina desmantelando a la persona que creías que era quien nunca fue. Su amor incondicional se transformó de tal modo que se sometió a la coerción, te dice que si tienes el bebé entonces lo pierdes a él  ¿Acaso no puede notar que basta el fruto para conocer al árbol, que cuando veas a tu hijo lo verás a él? Que puede irse y matarte con su ausencia, pero que inevitablemente en 9 meses aparecerá otra vez entre tus brazos para amamantarlo. Y ocurren de esos casos en los que después de tanto, aparecen para preguntar ¿Cómo está mi hijo? Se supone que debes decirle que es feliz para librarlo de su negativa, para decirle: Tranquilo aún sin ti, él sonríe; para darle el consuelo que no merece? Vuelvo a preguntar: ¿Qué le sucede a las personas?

Son tiempos en donde los lazos de sangre los puede romper cualquiera que decida aparecer, cualquiera que con dos gestos amables y tres sonrisas le roba los sueños a quien amas, se apropia de su tiempo y termina ensimismándola hacia el nuevo mundo que él ha construido para ella, entonces ella deja de ser ella y tú para ella dejas de ser tú, nadie entiende nada, todo pierde sentido y te queda orar para que ese tiempo canallesco y ladrón logre morir antes de que la mate. Terminado ese tiempo tu amada sobreviviente (prima, hermana, prima hermana, mejor amiga) despertará del letargo en el que estaba y preguntará ¿Por qué todo es diferente ahora? ¿Ya no somos las mismas de antes no? Y quizá tenga la buena e inútil intención de recuperar y reparar lo que pocas veces tiene solución, porque puedes tomar el álbum de fotos y contarle lo que se perdió, pero la expresión, la emoción, el sentimiento que se creó cuando se hizo la foto, todo eso se hace irrecuperable.

Que hagas ejercicio, que no te vistas de ese modo, que bajes la voz, que no te maquilles mucho, que le bajes al vestido; son algunas peticiones de quien dice amarte pero que evidentemente no se encuentra complacido contigo, que ve tu valor en menos kilos, en delicadas situaciones a las que no estás acostumbrada, que cree que 10 centímetros más de falda te hace más decente. Pero eso no es lo peor, lo terrible es que te crees el cuento de que todo lo hace por ti, que te ama y quiere ayudarte a ser mejor. ¿Mejor? Ya eres mejor si tienes valores, ya eres mejor si eres sensible a la vida de otros, ya eres mejor si intentas cada día hacer las cosas bien, YA ERES MEJOR que él que vive dándole la espalda a lo mejor de ti. Nadie que no te acepte y te ame de verdad vive haciéndote recordar todo lo que no le gusta, olvidando que existe algo (por ínfimo que sea) que hizo que te mirara, que pensara un minuto que eres extraordinaria, o acaso cuando lo conociste disimulaste los 20 kilos demás que traías, o cuando se te acercó, cambiaste los tenis por tacos altos y guardaste la camisa de cuadros para ponerte la blusa de seda? No! Te conoció tal cual y punto! Que pena si mientras se acercaba a ti pensaba: No hay bronca con eso, yo la haré a mi modo, entonces que bueno que ya no está contigo. Porque ¿¿¿¿no está verdad???

Dice una frase: No pueden bajar ni la tapa del inodoro pero quieren bajarte las estrellas. Es que así sucede, eres la mejor mujer del mundo, la más linda, la más hermosa hasta que se les cruza alguien con menos centímetros de cintura, un poco más de tetas entre otros aspectos y te conviertes en la gorda que no hace nada por bajar de peso, en la holgazana que no se esfuerza por arreglarse un poco. Y piensas ¿Qué le sucede a éste? ¿Qué le sucede a la gente?

Pues sucede que te acostumbraste al maltrato y lo aceptaste mucho tiempo en pequeñas dosis creyéndote que es normal, pero que cuando te aumentó la velocidad te asustó. Sucede que nos olvidamos que cuando alguien cruza la puerta para despejar la duda de si eres o no la mujer de su vida, prometiéndote volver apenas lo aclare, se lleva nuestra aceptación a la espera, al rogatorio de “por favor que se dé cuenta de que soy yo la mujer que lo va a amar para toda la vida”. Sucede que cuando nos dicen “no te entrometas porque es mi vida” nos morimos de la tristeza por algo que escapa de nuestras manos, suena durísimo, suena egoísta, pero la realidad es que no hay algo que puedas hacer al respecto, te queda vivir, hacer el camino y regresar solamente si te lo piden, si te necesitan, porque vivir sin distanciarte para correr menos cuando te llamen, no es vivir.

Que Dios nos permita encontrar en el interior la felicidad que buscamos constantemente, la felicidad que equivocadamente reconocemos en otros. Cuando alguien te ama, te une, te acerca, te enseña, el amor que te distancia de lo que amas o de las personas que amas, no es amor.

Encuentro personas felizmente solteras, encuentro personas felizmente casadas, lo que me hace concluir que no es la compañía lo que te regala el estadio de felicidad, eres tú, tú te lo otorgas, tú te lo niegas.

Cierro la tarde pidiéndote que aprendas a complacerte, a pedirte, a darte lo que cargas en el interior.