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Feliz Día Nuevo!

Es curioso como pensamos que se termina el año y se va con todo, que inicia uno lleno de novedades como si se tratara de borrón y cuenta nueva, pero siendo un poquito realista, todo sigue siendo una continuación de la vida.

Hoy es miércoles, mañana jueves, la vida jamás se detiene y todo lo que va pasando no desaparece.

Recuerdo que hace algunos años emprendí un negocio con un buen amigo y quebró,  él siempre preguntaba si todo lo que tenía de mi ex relación lo había regalado, que quizá me estaba trayendo mala suerte. Es curioso como las personas van creyendo que la vida es una ejecución de rituales o que la podemos ir afianzando en supersticiones.

¿De qué sirve que tengas una pata de conejo en la cartera si tu actuar diario es vergonzoso?

¿De qué sirve que le des la vuelta a la manzana con la maleta sino ahorras o devuelves cualquier trabajo que encuentras?

Hay una frase que dice que si deseas algo en la vida entonces debes ir detrás de ello.

La vida es más que buena suerte, la vida se sostiene en el quehacer continuo, en las buenas y en las malas acciones, en el temor de Dios, en creer firmemente que todo lo que hacemos tiene consecuencias, que no necesitamos de un nuevo año para creer que vamos a empezar de nuevo,  ¿Qué tal y si cada día nos deseamos un Feliz Día Nuevo en lugar de un Feliz Año Nuevo?

No podemos forzar a nadie a creer en Dios, pero tampoco podemos negar que hay alguien que tiene el poder de dar a cada quien lo que merece, de bendecirnos y de aleccionarnos, quien no lo acepte pues vivirá como quiera, haciendo lo que le venga en gana, sin miramientos, sin consciencia y bueno terminará así también, sin nada.

¿Qué define que un año sea bueno o no? Pues tu actitud, tus acciones y la confianza de que todo lo bueno siempre tiene recompensa, que Dios es justo y misericordioso.

Para quienes sienten que el año fue fabuloso, pues agradecerle mucho al creador por habernos concedido salud para hacer el camino que deseábamos hacer.

Para quienes sienten que el año no fue el que esperaban, entonces hay que hacer un poquito de reflexión:

  1. Quizá aún no era tiempo, puede que no estemos preparados o puede que nos falte esforzarnos un poco más.
  2. Quizá no hemos seguido las flechas y los atajos nos han llevado más tiempo o lo que es peor, nos hemos extraviado de camino.
  3. Quizá nos falta fe para observar todo lo bueno, porque TODOS tenemos momentos especiales, familiares que nos aman, amigos con un millón de detalles, pero pensamos más en aquellos que nos lastiman, le dedicamos más tiempo a los lamentos, nos aferramos a la cama como si ella tuviese la capacidad de brindarnos consuelo, dice una gran amiga, que los tiempos son más sencillos cuando hay consolación, pero que en ausencia de ella, el tiempo se hace difícil.

No le reclames nada al 2014, los 365 días han sido absolutamente tuyos, días en los que hiciste o dejaste de hacer.

Mañana empieza un nuevo conteo, yo creo que por cuestiones de orden, de determinar tiempos, de marcar momentos, pero no hablemos de nuevos comienzos porque hay quienes están en la mitad de algo, de nacer por ejemplo, para ellos cada día es un día de crecimiento, un día de estar en el seno materno, de sentir, de respirar, de vivir.  Sus 4 o 5 meses siguen siendo los mismos y enero será el mes que sigue, no hay nada nuevo, ellos siguen allí, evolucionando.

Y en realidad el tiempo sirve para eso, para evolucionar, crecer, mejorar, no para sentir que nuestros buenos deseos nos hacen mejores personas, en realidad seguimos siendo los mismos, imagina si por cada año nosotros experimentáramos un cambio, ya no sabríamos ni quiénes somos.

Hoy toca marcar nuevos objetivos, nuevos sueños, nuevas metas, nuevas intenciones de vida, pero que eso no nos haga olvidar que hay cosas inconclusas, que tenemos cuestiones personales por resolver, que las obligaciones laborales de hoy nos han fijado compromisos para el mañana, que las deudas bancarias estarán intactas cuando despiertes, es más, serás más pobre que hoy porque todo es tan costoso en todos lados.

Lo único que digo es que de nada sirve que el calendario empiece de nuevo si nosotros seguimos siendo los mismos y que llegará el 2016 lleno de quejas si no hay un cambio de actitud frente a la vida.

No soy pesimista, quienes me leen y sobre todo quienes me conocen, saben que veo la vida de la mejor forma, que hoy tengo la rodilla color arco iris y el labio inflamado, que es momento de agradecer que no tengo novio sino no podría besarlo a media noche, entonces de eso se trata la vida, de tomarla con humor y sobre todo, de rescatar lo bueno de cada circunstancia.

Que los años son una suma de días en los que puedes hacer la diferencia frente al mundo y que no hay forma de recuperarlos, que no hay edad para hacer lo que se quiere, que no hay límites si todo está dentro de la voluntad de Dios.

Feliz Día Nuevo!

Soy mujer

Caballero, permíteme decir algo pequeño y sencillo.

Soy de ése género extraño que ustedes no entienden, que tarda horas en arreglarse, con quien no vale la pena discutir porque no va a dar su brazo a torcer, que se hace exigente a medida que pasa el tiempo, que cuando hace el amor es por puro sentimiento, que cuando engendra es porque ha conocido a quién confiarle el fruto de su vientre, que cuando llega al altar no promete en falso, que cuando tiene cáncer sigue en pie cuidando resfriados.

Ese género que te ha parido y te ha amamantado, ese género que a veces traicionas y humillas, el género que se merece lágrimas de alegría, bendito tú que comprendes el valor de nuestra vida.

Dicen que somos difíciles de complacer y no es verdad, nosotras nos deleitamos con pequeñas cosas: una sonrisa, una palabra, una mirada, un post, una canción, todo eso que nos hace cursis y sentimentales, que no tiene nada que ver con ser débiles, al contrario, es lo que nos enseña a apreciar y agradecer los encantos de estar vivas.

Eres tú quien no lo entiende, eres tú quien se escuda en nuestros días de menstruación, en nuestra sensibilidad y lo califica como complejidad. La menstruación es un indicador de ovulación, de concebir, de hacerte padre, de entregarte una motivación más, agradece que nos suceda y en tus peores momentos contra nosotras, alégrate por el dolor de cabeza, de senos y cólicos que nos ocasiona, así es, no necesitas vengarte, hay quien lo hace por ti, hay quien nos castiga inevitablemente.

Si lloramos y somos susceptibles tampoco es malo, Dios sabe que es de ése modo que podemos percibir lo que les sucede a ustedes que nunca dicen nada, que no lloran, que no se desahogan, que les basta a veces con llegar a casa e ir a su cama para que lo conversen cuando quieran, cuando puedan y a veces cuando ya no importa más.

Somos un género singular, por eso amamos lo singular también, lo amamos como adjetivo y lo amamos en cantidad.

Vivimos de detalles, de caricias, de recuerdos, de pequeños gestos, vivimos con la esperanza de que puedan amarnos del mismo modo y con la misma intensidad todo el tiempo, soñamos con una familia y el sacrificio viene con ello, no es nuestra naturaleza, es una pieza del amor.

Las flores nos gustan, pero nos gusta más que cumplan sus promesas;  los chocolates nos fascinan, pero que pregunten cómo nos trata el día, es un manjar; no llenen nuestros estómagos, alimenten nuestro espíritu.

No te enamores de la figura de nuestro cuerpo, enamórate de nuestra capacidad de dibujar en tus días un poco de felicidad.

La mejor forma de amarnos es que nunca permitas que a tu lado nos echemos de menos, constrúyenos, ayúdanos a crecer, a mejorar, porque también cumples un rol fundamental, porque puedo ver lo que hace mi padre por mi madre y lo que ella hace por él también.

Quieres un hogar sólido, edifícalo sobre una mujer plena y satisfecha en todo el sentido de la palabra.

Mi amado género, haz todo lo que desees hacer con o sin compañía,  un día  podrás ver en fotografías o al cerrar los ojos que todo lo que deseabas lo haz alcanzado, entonces te sentarás y observarás tu presente con la seguridad de que estás en donde quieres estar.

Es más que Tiempo…

El tiempo puede ser todo, menos complaciente, porque se queda cuando deseas que se marche y porque se va cuando deseas que se quede, porque se hace corto para hermosas vivencias e interminable en los días de profunda tristeza. Nos suma años y a cambio nos regala experiencias, se viene sobre los sueños y entonces nos pisa los talones, nos confunde haciéndonos creer que depende de él que puedas sanar y olvidar,  y no es verdad, no depende del tiempo, depende de nosotros.

No importa si te haces adicta a él pidiéndole más y más días, el tiempo no escucha, el tiempo sigue de largo y lo notas cuando cambias las hojas del calendario, descubres que si lo dejas todo en sus manos podría resultar fatal y llevarse más de lo que estás dispuesto a entregar, despierta, no hay nada que haga que no puedas hacer tú primero.

La única razón por la que no superamos al tiempo y el tiempo nos supera es porque no encontramos las agallas de frenarlo, de decirle que no va a canjearte meses o días por personas que te llenan la vida de melancolía, porque mientras ellos aprovechan su tiempo, tú desperdicias el tuyo, dejas de soñar, dejas de vivir pensando en el sin sentido que la nostalgia te regala.

El tiempo es agradecido con los disciplinados, con los que logran administrarlo adecuadamente, con los que lo valoran, pero pedirle eso a alguien que escribe y que lo reflexiona todo, es más que complicado, pago el precio de vivir para cosas que a pocos les importa, pero si renuncio a la profundidad de mis pensamientos entonces me habré suicidado en el mundo de las letras y no hay otro en donde se me permita “decir” lo que pienso sin aspirar a ser comprendida, me contento con poco, me contento con el desahogo.

Los indisciplinados necesitamos de alguien que nos enseñe a administrar el tiempo, pero pobre de aquel que nos ayude a desperdiciarlo porque entonces nos habrá quitado más que tiempo, nos habrá quitado ganas, nos habrá quitado esperanza,

¿Lo entiendes verdad?

Ese que te ilusiona sin concretar nada, no solo te miente, sino que también te roba tiempo, te roba horas y a  ello debes sumarle lo que a va tomarte olvidar sus palabras, su sonrisa, sus promesas.

Pierdes tiempo escuchando, pierdes tiempo olvidando y en realidad, siempre pierdes más que tiempo.

Quédate con tu tiempo e inviértelo en aquel que desde siempre arriesgue por ti, no cuando se sienta seguro, no cuando se sienta convencido, no después de analizarte, quédate con aquel que te quiera desde el principio y sino, con lo único que debes quedarte es contigo, con tus días y con tus encantos.

El tiempo jamás regresa!

Máster

Recuerdo que cierto día mi tío me dijo: “Usted vive de intentos”, creo que algo de cierto existe en ello, lo terrible es que si no analizo bien la aventura a la que me voy a someter, paso de vivir a sobrevivir. No puedo negar que muchas de las cosas que he alcanzado son  producto de mi carácter impulsivo, de las que me conquistan un minuto, me enamoran en el camino y entonces como en toda relación, existen cosas que nos desencantan pronto, lo curioso es que a veces el amor te permite darle batalla y quedarte allí hasta el final.
Pero, no me ha pasado esto con el Máster, de sentirme atraída en el camino, de sentir pasión o tener ganas de un amorío, de intentar justificar los malos días, como el enamorado que todo lo hace bien, tus papás lo adoran, a tus amigos les parece buen tipo y tus amigas piensan que es feo pero está bien si te quiere, luego descubren que no era quien parecía y se convierte en el “que no te convenía”.
De todos los cuestionamientos que a veces debo responder (solamente cuando tengo ganas), lo más complicado es cuando me preguntan porque decidí ser Bombero Voluntario, siempre digo que me di por enterada de su labor a través de un afiche y que postulé como jugando y después de todo me costó más de lo imaginado, no resultó ser sencillo (otro día te cuento más) el tema es que a pesar del sufrimiento físico y la burla de quienes no entienden cómo puedes servir al prójimo sin recibir nada a cambio (quizá pueden ir al diccionario y buscar la palabra vocación) sucedió de modo inesperado y poco pensado, pero en el camino lo amé hasta concretarlo.
Respecto al Máster, creí que algo similar sucedería, pues no estaba en mi lista de pendientes, sino que acontece que a inicios de éste año y debido a una decisión apresurada en temas emocionales, me quedé un poco afligida, consternada y algo resentida (con detalle en otro artículo), y se me ocurrió la genial idea de invertir mi tiempo en algo más productivo que en un espécimen del sexo opuesto, porque calculando las horas era demasiado tiempo dedicado como para andar desperdiciándolo. Entonces me dije, voy a estudiar para “distraerme” un poco, tomé el teléfono, la calculadora, fui a la entrevista, me aceptaron y listo!
Los primeros meses estaban llenos de incertidumbre, nuevas experiencias, nuevos amigos, pues éste año cambié de trabajo y de ciudad (sí, otra vez, eso de permanecer estática no es lo mío) y me gusta un poco más todo, tengo más opciones para distraerme, las solteronas a consciencia (por puro gusto) nos la pasamos más que bien solas, apagando el celular cuando nos viene en gana, durmiendo hasta la hora que deseamos y sobre todo, negando y otorgando citas (debería escribir esto en la pared de mi habitación así despertaría mucho más feliz que de costumbre), y no olvides que puedes pasar el fin de semana en donde Dios lo permita, él es el único que puede decidir por mí, porque siempre tiene mejores planes de fin de semana, de mes y de año completo.
Quizá no fue buena idea pensar que hacer una maestría era como cualquier reto, pues me decía, he logrado ser bombero y he librado cosas más complicadas que éstas, entonces lo puedo hacer. Craso error, casi 9 meses después, me siento desanimada, me hago madre e hija en simultáneo “sino estudias Finanzas Estructurales no puedes abrir la laptop para escribir ningún artículo” y cual niña resentida, tomo mi separata de “Estructura de Capital Óptima” y te juro que intento leer, pero mi mente divaga, se distrae, piensa en el hosting de la página, en Walter Riso y sus seguidores, en todo lo que deseo escribir, y miro a mi laptop sobre mi cama con la nostalgia que te embarga cuando extrañas al novio a distancia (mal ejemplo), como cuando extrañas a tu mejor amiga que se mudó a otro país, así exactamente así me siento.
Luego, de niña me convierto en adolescente rebelde, me digo: “Lo siento, pero si me jalan es mi responsabilidad y asumiré las consecuencias”, entonces al final de módulo pensaré “era que estudie ¿porqué no seré más disciplinada?” (para qué te voy a detallar los berrinches de aquella edad si tú también pasaste por allí).
Varios de mis compañeros se han retirado, los comentarios al respecto son diversos, algunos dicen que faltó coraje para darle cara a la maestría, otros pensamos que han sido valientes por dejar algo que quizá no les trae satisfacciones, que les resta tiempo de familia, que les otorga sensación de impotencia porque no hacen las cosas con el gusto que desearían (me queda clarísimo que en la vida tenemos que disfrutar lo que hacemos sino será lo que es ahora mismo, un martirio).
No creas que no he pensado en soltarlo, no me preocupa mucho el qué dirán (quizá después que me entierren), pero cuando sumo lo que he pagado entonces me siento como la odiosa rana René: “a veces me dan ganar de dejar la maestría, pero cuando recuerdo que no existe el reembolso, se me pasa”.
La universidad que elegí es una de las mejores en mi país, no se compara ni un poquito a la universidad pública en la que me hice profesional, aquí no encuentras el desayunito en la puerta principal, tampoco encuentras centros de copias o anillados alrededor, los micros pasan a unas cuadras. Al profesor nadie le dice que se terminó su clase, no hay otro profesor esperando en la puerta diciéndole indirectamente: ¿A qué hora te vas?, nadie te pide que borres la pizarra o que traigas sillas de otra aula (nada de eso), aquí tienen una lucecita que se enciende cuando la clase ha llegado a su fin y el profesor entiende que se debe marchar, la pizarra es rotativa, si no queda espacio, utilizas otra que tiene un sistema que ni idea como describir.  De los intermedios te diré que los break son como bufetes, que nadie desayuna los sábados porque con lo que nos sirven es más que suficiente (1/8 del costo del máster es para los “aperitivos”), en conclusión, otro mundo!
De mis compañeros, pues pocos se han hecho amigos, entre ellos o conmigo, el ambiente es exageradamente competitivo, quizá me he perdido de alguna clase y se trata de proteger alguna fórmula secreta, sino es eso, tengo una explicación que puede resultar hiriente, entonces le daré pase a mi cordura, esa que necesita moverse a veces para que no se oxide (pretexto para evadir comentarios incómodos). Para salvar un poco la situación estamos intentando celebrar los cumpleaños y hace poco surgió la idea del amigo secreto, quizá así los descubrimos porque entiendo que si son secretos entonces ¿están escondidos?, en fin, tiempo al tiempo, quizá poco a poco, quizá cuando las clases se calmen, quizá cuando los cursos nos dejen de asfixiar un poco, quizá nunca, o simplemente sea cuestión de mi inmadurez para comprender que ya no estamos en el colegio, que no tenemos que preocuparnos por cosas tan banales, que todos tienen una vida y que nadie está interesado en hacerla crecer considerándote (a veces es bueno adoptarnos).
Steve Jobs dice: “Me despierto y me pregunto frente al espejo si lo que hago me gusta, si la respuesta es no por varios días, entonces hay algo que tengo que cambiar”, pero no es fácil, nos posicionamos en ciertos lugares en donde nos hemos acomodado las almohadas y ponerte de pie para apagar la luz es toda una maratón (es la única razón por la que una quiere dormir con alguien, para decirle: Amor apaga la luz por favor, después de eso, todas las anteriores son respuestas incorrectas)
Y se me ocurre crear el blog a mitad del máster, entonces me enamoré y me conseguí un amante casi al mismo tiempo, pero sí puedo decir que no pensé que eso iba a pasar, que uno iba a mostrarme que me apasioné por el primero mientras que escribir me ha hecho amar la sensación de sentirme completa todo el tiempo. Mi soledad me reclama porque ya no salimos, porque comparto la cama con mi vieja laptop y tú sabes que se puede compartir todo, menos la cama con alguien más que no sea tú constante compañero (se puede, no se debe).
De todo esto, lo que me reconforta es saber que cuando uno descubre lo que realmente siente, no tiene más que tomar decisiones o adoptar actitudes de ligereza, no te digo que le restes importancia a las cosas que la tienen, pero si mañana me toca hacer una lista de prioridades, no la haría con elecciones eventuales. Hacer un máster es un privilegio para muchos, cuestión de oportunidades para otros, concretar planes, alcanzar sueños, para mí es un “as bajo la manga”, mi padre siempre me ha dicho que jamás se debe tener todos los huevos en una única cesta, entonces si lo que anhelo que va más allá de la maestría no se llegara a concretar, es mi deseo sentirme menos perdida, quizá es un tema psicológico, así pensar que tendré muchas opciones, pero mi única seguridad es la que encuentro en Dios, en que él siempre estará conmigo, máster o no, profesional o no, adinerada o no, que me señala el camino, que me engríe, que me alecciona cuando es necesario y que con fe siempre le pido lo que decimos en misa “no mires nuestros pecados sino la fe de tu iglesia” y en ello encuentro todo lo que necesito, lo que no me define como persona, no me quita el sueño.
Me preocupa la hoja de vida que hago para ir al cielo (no importa en donde está o si existe o no), importa que siempre encontremos un motivo para hacer las cosas bien o al menos intentarlo, porque para “dejar de hacer” siempre habrá justificación, como el hecho de la Teletón que se celebró hace poco aquí, había quienes decían que el dinero se destinaba a otros fines, que las empresas que se adjudican las donaciones no pagan impuestos, entonces me pregunto como siempre, porqué nos preocupamos por cosas que no son parte de nuestros actos, tú ayuda, si el que recibe no lo hace, no te preocupes, asumirá las consecuencias así como tú recibirás con creces lo que con corazón desprendido entregaste (gracias por intentar salvarnos de la estafa, pero lo que buscamos es salvar nuestras almas).
El mundo laboral se ha vuelvo asfixiante, se dedica a pedir cosas que luego no valora porque no pueden verse en las Hojas de Vida, hablan de Talento Humano, de la importancia de las personas en las organizaciones pero piden maestría, piden inglés, piden todo lo que personas con muchos valores y con mucho empeño quizá no pueden pagar, si lo hacen, entonces quizá no sea en la universidad que ellos catalogan como una buena universidad, mi padre siempre me dijo que el estudiante va más allá de la universidad, que depende más de lo que desea alcanzar que del lugar en donde se sienta.
Y antes de irme a leer (a dormirme en la segunda página), estudiar y prepararte es una de las mejores decisiones que puedes tomar. Pero después de la secundaria, la idea es que estudies lo que te gusta, lo que realmente te apasiona, porque alimentar nuestro espíritu no es sinónimo de ser ángeles celestiales con cero conocimientos, no se trata tampoco de ser conformistas, porque Dios nos quiere buenos en lo que hacemos, humildes y no pobres, pero eso que nos pide en las opciones que vamos tomando se llama fidelidad, que no nos traicionemos, que no hagamos las cosas a medias, que las hagamos como se merecen y si descubres que te supera, entonces es hora de darle un rumbo diferente a los días, yo aún tengo motivos para seguir mi camino a pesar de todo lo que me cuesta y del poco entusiasmo que experimento por estos días, lo que me falta es un poco de consistencia y habré logrado la combinación perfecta, entonces me despido para ir detrás de ella.
Buenas noches!

Equivalencia

Me pregunto porque el mundo no hace uso de los sinónimos para referirse a los momentos y a las personas, solamente los utiliza para reemplazar palabras. Me voy a explicar un poquito más.
Sería genial que el mundo hiciera uso de las equivalencias, puesto que, es lo mismo decir homosexual que persona, es lo mismo decir, persona que dignidad, es lógico afirmar entonces, que un homosexual o heterosexual toca en la misma medida y con el mismo derecho la defensa de su amor propio, valor que la sociedad se atreve a transgredir cada vez que puede, incluso hay quienes se aventuran a llamarlos indefinidos, cuando defender su opción sexual es lo más plantado que pocos pueden hacer siquiera frente al espejo para tomar otros riesgos menos lapidados.
Dios se ha hecho el escudo de los moralistas públicos, porque en privado habría que ver si están tan llenos de virtudes, hagamos un cuestionario pudoroso a las sábanas que usan para sus amoríos con suerte estables, y así descubrir si lo que hacen es más decente de lo que se imaginan que hacen los homosexuales.
Tengo un buen amigo travesti, un par de amigos homosexuales y uno transexual, todos proceden de núcleos familiares íntegros, todos tienen parejas estables, todos tienen un alto sentido del amor propio y sobre todo, viven la fidelidad como pocos heterosexuales.
Considerando el entorno un tanto impulsivo y retrógrado, no quiero imaginar la etiqueta que me pondrán, además, abusando de mi autoría, puedo decir también que no me importa; ya bastante tengo con lidiar ante el engreimiento de ciertos fulanos que porque no han logrado llevarme a su cama (creyéndose irresistibles), no les ha quedado más que poner en tela de juicio mi feminidad antes que su virilidad. A la sazón, por no lanzarme en brazos de quien debería tomarse el tiempo de conquistarme, además de cambiar de sábanas sino es de quemar el departamento completo para esterilizarlo, prefiere señalarme de lesbiana, que de buena cuenta lo asumiría si fuese cierto ¿Que más le daría al resto no? Pero no es verdad, simplemente es que deseo enamorarme primero y no quemar etapas, porque todo en la vida tiene un orden natural.
Y hablando de natural, y deseando que unos cuantos no se infarten, porque escribir sobre Dios no se trata de no escribir sobre el mundo, por ello es que en la portada de éste blog dice “a veces de la mano de Dios, a veces no” pero en realidad detrás de todo esto,  existe una muy buena y sana intención.
A lo que iba, hagamos un paréntesis, hablemos puntual y brevemente de algo considerado antinatural, pocas mujeres hablan de ello, menos han de admitir nada, pero lo curioso es que los hombres que miran con desdén a los homosexuales, viven intentando experimentar el “sexo anal”, acaso ¿Podrán reconocer que tienen por lo menos algo en común? Creen que porque son heterosexuales ¿Es más permisible y menos pecaminoso?
Soy una creyente acérrima, bautizada en el catolicismo, pero mi concepto respecto a Dios es equivalente a AMOR, no clasifico a las personas respecto a quienes meten en sus camas o qué hacen en ellas, porque no es importante, porque no las define como seres humanos porque no les resta valor. Además, los homosexuales no dejan de ser hombres, siguen siéndolo, la diferencia con los heterosexuales es que ellos desarrollaron muchísimo más su lado femenino, entonces es encantador (por lo menos para mí), hablar con ellos de todo lo referido a hombres porque te dirán del modo más honesto lo que realmente piensan, ellos admiten cosas que usualmente los hombres no declaran, como el hecho de decir que las mujeres somos manipuladoras por excelencia, haber si por allí encuentras muchas que te lo digan.
La dignidad es una cualidad que te hace merecer RESPETO, nos correspondemos como el alma al cuerpo, nos la regala Dios desde que nacemos y nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho de degradarla bajo ningún concepto. Qué es más bajo y ruin ¿Amar a alguien del mismo sexo? O ¿Resguardarse en la Biblia para pisotear a nuestros hermanos?
Por culpa de quienes hacen uso de Dios a su conveniencia, hay quienes rechazan a la iglesia, pierden la fe porque hacemos mal testimonio de ella. Ser católica no me ha quitado visión, puedo darme cuenta de cosas que no encajan en mi fe pero intento recordar siempre que todos los que hacemos iglesia, somos personas imperfectas y débiles.
En la Biblia no se ha compilado todo lo que se ha recabado, quizá por recato, por conveniencia o por la razón que fuera. Es posible que existan hojas que hablen de la homosexualidad y solamente empastaron las que hablan del perdón a la prostitución y el castigo al adulterio. A lo que me refiero es que, intentamos cumplir lo que allí está escrito, pero lo interpretamos de diversas maneras sino basta mirar las variadas formas de vivir la fe que existen, entonces, porque no asumimos con la misma convicción y vehemencia nuestro amor al prójimo a secas, sin escudriñarlo para ver si encaja en las características del prójimo que deseamos.
Y si de verdad es pecado crear una relación que escapa de las páginas bíblicas ¿Porque nos rasgamos las vestiduras por consecuencias que no vamos a asumir? Porque las lecciones que recibimos por vivirnos fuera de la voluntad de Dios, no son comunitarias, son personales. Me complico por demás o ¿A quienes intentamos salvar?
Es una ironía como disculpamos lo que no distinguimos, pero como lapidamos lo que es público, dicho en otras palabras ¿Preferimos perdonar cualquier cosa siempre y cuando se viva a discreción? Sólo aquello que no es bueno se vive a escondidas, pero el amor bajo cualquier forma o modalidad, convencional o no, jamás deja de ser amor, por lo tanto, debe vivirse en libertad.
Tú juzgas lo que ves, y su equivalencia es: ¿Quién te juzga a ti por lo que haces y nadie ve?

Dragón y no Princesa

Los príncipes besan a las princesas, no existe cuento en el que el dragón haya sido besado, ni siquiera por agradecimiento de haber cuidado a tan preciada belleza. Como siempre, el mundo sufre por defecto de justicia.
No hace mucho llegué a la conclusión, que no todas nacemos princesas, aunque de ése modo nos hayan educado, aunque de ése modo nos hayan visto desde que dimos nuestros primeros pasos.
Hoy debo admitir que aunque los dragones se hayan extinguido, yo me siento uno de ellos y puedo ver a muchas mujeres aún siendo uno también. No es posible fingir que necesitamos que nos rescaten, no es posible dejar de sentirnos tan atípicas en la sociedad, tan reconocidas a distancia, tan temidas en la cercanía.
A todos nos asusta lo que no conocemos, si nosotras los dragones fuésemos en número, más que las princesas, entonces en el hábito de vernos y relacionarse con nosotras encontrarían nuestra verdadera belleza. Pero no, somos vistos como el antagónico del protagonista, aun cuando brindamos protección, aun cuando nos invertimos en cumplir el objetivo de cuidar del castillo o cuidar de la doncella.
No voy a negar que para las princesas muchas cosas sean más sencillas. Me pregunto si es que no fue una mujer dragón quien creó la inseminación, pues consideró que no existía quien hiciera fecundar más que cuestionamientos sobre su comportamiento.
La mujer dragón no se inhibe al llevar el auto a mantenimiento, aunque todos alrededor esbocen una sonrisa burlesca, no tiene porque pedir acompañantes de cine, de piscina, de bar, de almuerzo o de lo que fuese, porque entiende que todo eso lo puede hacer sola si quiere, nació para ser independiente aunque le sigan diciendo que terminar sola es una pena. A ella más pena le da, las princesas que se pierden las carteleras esperando encontrar el príncipe que las acompañe y se corren el riesgo de que el príncipe sea un aburrido o que deba buscar un disco pirata para ver en borroso lo que no se atrevió a ver en pantalla gigante.
No somos indomables, no deseamos quedarnos solas en el castillo en donde la princesa ya no vive y posiblemente ya se haya reproducido dentro del vivieron felices para siempre. Pero nadie ha notado que los dragones nos caracterizamos por ser desconfiados, necesitamos creer que quien se nos acerca es porque quiere conocernos, porque generalmente, es para que el príncipe desenvaine la espada y nos afrente, con el único propósito de llevarse a Rapunzel, Cenicienta, Blancanieves o la que quiera, y si le toca la Bella Durmiente, no creo que pueda hacer mucho con ella (es solamente mi apreciación), sin embargo, quizá busca a alguien que jamás salga de su cama (prefiero no echar a perder el cuento de hadas con cuentos de Kamasutra).
Entonces, de todo lo fantasioso que he visto, Shrek es uno de mis favoritos, es el único cuento en el que una mujer dragón se queda con un príncipe, aunque el príncipe sea “Burro”, pero vamos a discurrir que tenía un corazón enorme, es como un novio poco atractivo pero “buena gente”, consideremos que se trata de una metáfora pues no quiere decir que queremos un burro también, aunque como dice Jarabe de Palo, depende, todo depende.
Bueno, sin restarle seriedad a lo escrito, debo afirmar que es encantador conocer a alguien que sea afín a nosotras y no necesariamente debe ser un dragón también, ya ven el cuento líneas arriba. Burro fue valiente para defender su amor frente a todos, confiaba en ella y en su sentido de protección, y me parece genial porque no estamos en una guerra, porque eso es lo que todo el mundo piensa de nosotras, que estamos en competencia con ellos, y eso, no es cierto.
¿Cuántas veces me han preguntado si no odio a los varones? No los odio.
Cuántas veces me dicen: seguro la han engañado, por eso es así. Sí, me han engañado, pero no por eso soy así o asá, solamente es parte de nuestra naturaleza.
¿Cómo demostrar que nacimos dragones y no princesas? Porque antes de que nos decepcionaran, también hicimos cosas poco convencionales, cosas que no hacen las princesas, entonces, siempre fui un dragón, no existe un antes o un después, existe una constancia en la palabra SIEMPRE.
Cuando me enamoré, mi dragón se hizo dócil y cuando me decepcionaron, mi naturaleza voraz regresó y volví a cuidar mi castillo (mi vida), cuya princesa se llama CORAZON.
Seguro algunas dragonas podrán admitir como yo, que han intentado ser princesas, por lo menos yo me he lanzado a traicionar a mi génesis, pero no me ha sido posible, me supera mi independencia que cada vez que puede se confunde y se viste de autosuficiencia, si me descuido de cuando en cuando me hace pisar el pecado mortal de la soberbia. Vaya suerte la mía!!
Por lo tanto, me reafirmo, no todas nacimos princesas.

Tiempo con vida de mariposa!

Las personas jamás dejan de sorprenderme, no solamente por las cosas que dicen o hacen, sino por todo lo que dejan de hacer, como si el tiempo fuese a regresar por ellos, como si las oportunidades tocaran la puerta dos veces, como si ése golpe de suerte (para los no creyentes), avanzara lentamente para ser atrapado nuevamente.
Entonces “dejarlo pasar” nos somete, nos castiga y a veces hasta nos martiriza; ver, pensar y sentir, que allí mismo, podría haber estado yo. El buen amigo te dice: No era para ti, jamás te dice: “No era para ti, porque tú lo dejaste ir”, pues creada ésa sensación de pertenencia, nada te habría obligado a soltarlo, porque cuando algo es nuestro no hay forma de perderlo.
Pocos comprenden que la vida es para disfrutarla, compartirla, ayudar y todo lo que implique ser más persona y más! Me pregunto si la mía va a alcanzarme para hacer todo lo que sueño hacer, una lista extensa, un bolsillo menesteroso, una buena maleta y tiempo dosificado por años es todo lo que a veces tengo, sin embargo cuando tengo un poco más que eso, tomo la lista y me decido por tachar alguna línea y hacerla realidad.
Me queda claro que cuando algo depende de nuestra fuerza de voluntad cimentada en la voluntad de Dios, no tendría que existir tiempo para mirar lo que hacen los demás porque estaríamos completamente abocados en hacer lo que nos toca hacer.
Y me encanta cuando hablo del tiempo porque es lo que jamás tenemos, no me refiero al tiempo que perdemos estando ocupados haciendo lo que debemos hacer o tenemos que hacer, sino de ése tiempo que toca invertir en lo que queremos hacer, ése es el único tiempo que me preocupa de verdad, que a veces parecería tiene vida de mariposa (de algunas especies), tan corto, se pasa volando y se ve maravilloso invertido en los anhelos, pero como los seres poco inteligentes que somos, lo enfrascamos, lo dejamos morir, lo armamos con pinzas y lo ponemos en un cuadro para colgarlo en la pared, pensamos “es hermoso”, acaso nos damos cuenta que está muerto? Tenerlo en casa me basta para creer que su muerte valió la pena? No lo creo, definitivamente yo prefiero todo aquello que sea inmortal, aunque no pueda tocarlo u observarlo, me basta cerrar los ojos para saber que lo tenía, que lo amé, que agradecí por estar allí y listo!
No existirá mejor momento que el que aparece cada vez que yo quiero!

¿Quién es un Hombre?

Me pregunto quién nos quita y quien nos da SEGURIDAD? Quién tiene la capacidad de mermar nuestra autoestima? Con o sin nuestro consentimiento. A veces puedo notar que hay quienes suelen caminar de la mano de quien supongo dicen amar, entonces cuando pueden mirar a alguien más sin reparos lo hacen. El problema es que eso ha hecho que nosotras tengamos que sentirnos en competencia todo el tiempo, nos miran ellos y nos miran ellas de pies a cabeza, pensando imagino: Si nos merecemos la atención. Alguna vez me han hecho sentir de ese modo, menos que muchas, más que ninguna, sin previo aviso y sin delicadeza. Entonces en el tiempo, entendí que el problema no está en que si creemos lo que nos hacen creer, el problema está en que ellos no tienen los medios para hacernos sentir mujeres maravillosas, aún cuando lo somos y lo vea medio mundo, carecen del sentido de protección, pero no le digas eso a un hombre, no le gusta escucharlo. No es más macho el que para la olla, el que compra el carro, paga la casa o los servicios públicos. Y como consecuencia de sus carencias, logran perdernos!! Hombre es aquel que te hace sentir una mujer segura, capaz de ir por las calles sintiéndote irremplazable!! Hombre es aquél que puede ganarse la envidia de los demás por caminar de tu lado!! Hombre es aquél que tiene temor de perderte, de imponer su presencia para hacer notar que el te conoció primero!! Y dicho sea de paso, espero conocerlo. Dice Sor Glenda: Que Dios no te hace desear lo que no te va a dar… si Dios te hace anhelar algo es porque te lo va a regalar. No desesperar es la muestra de que nos fiamos de sus promesas.

Cosas inevitables

Mientras espero que deje de llover, pienso: ¿Cuántas veces pequeñas cosas como éstas, han detenido mi paso? Como si mojarse fuese tan malo. En realidad no lo es, solo quiero evitarlo mientras sea posible, sin embargo, existirá el momento en el que tendré que decidirme a salir, la lluvia podría tomar horas. Y con seguridad, tarde o temprano, el momento de ir en busca de mi destino llegará. Un buen amigo me dijo con toda certeza: “Existen cosas inevitables en la vida, todo lo que debe pasar, pasará, no existe modo de detenerlo”.
Hay decisiones que deben tomarse aún cuando siga lloviendo, aún cuando nos asusten los truenos, aún cuando la única luz que se ve en el cielo dure menos de un segundo y nos llene de miedo.