Change!

Dime si alguna vez no sentiste que ibas a morir de tanto sufrimiento. Dime si alguna vez no te quedaste dormida de tanto llorar. Dime si alguna vez sentías que te faltaba el aire para respirar y hasta sentías que te faltaban razones para respirar. Todo por aquel amor fallido, por aquel amor irresponsable, por aquella persona que perdiste y que no estabas preparada para dejar ir, por ver desaparecer los proyectos de vida que habías dibujado en tu mente y por otro millón de razones que no habías imaginado ni por un instante.
¿Terrible, no? Nadie desea volver a pasar por ello, pero si existiera algo similar, no hay forma que duela del mismo modo, no hay forma que tardemos el mismo tiempo en superarlo y sobre todo, no hay forma de hacernos creer que lo merecemos.
Si estoy sentada escribiendo esto con tanta seguridad es porque soy una sobreviviente, es porque soy testigo fiel que de amor nadie se muere, y que no importa si un día las personas sienten compasión por ti y tus circunstancias, lo que importa es que tú no sientas lo mismo.
Lejano aquel día que pocas veces recuerdo, pero hoy bien merecido evocarlo, no porque deseo emularme por mi superación ante el dolor, menos para ser ejemplo de nada, sabe Dios qué poco cercana a eso estoy. Lo que deseo es contagiarte de esperanza, quizá hoy no lo parece pero ella aguarda por ti y lo que sueñas.
Recuerdo aquel día en el que mirando mi anillo de compromiso, me preguntaba que haría con él porque todo en 5 minutos había perdido sentido, no existe un momento hasta hoy tan doloroso como aquél día, tan fuerte, tan complicado. Me tomé unos días para llorar la muerte de mis sueños, los despedía tan rápido como fuese posible porque no quería seguir peleando por ellos, porque sacando cuentas todo estaba en negativo.
Cierto día desperté cansada de cuestionamientos, de consuelos, de frases trilladas simulando entender lo que yo estaba sintiendo, me resistí al hecho de seguir sosteniendo en mis pupilas las miradas de compasión de la gente a mi alrededor. Me decidí a decirle a mi futuro: Soy yo quien no tendrá compasión de ti.
Las circunstancias de aquellos días eran muy fuertes, es verdad que perdí muchas cosas, pero también es verdad que mi determinación frente a la vida no me abandonó jamás. Mi fe se apropió de mis días, ese Dios que me tejió desde el útero de mi madre me dijo que nací para ser feliz y no existe persona en el planeta que ponga en tela de juicio las promesas de quien me lo ha dado todo.
No estaba dispuesta a quedarme en la vida de alguien que me quebró en mil pedazos, no estaba dispuesta a seguir contestando las mismas preguntas de siempre. Y antes de pasar a otro párrafo, que quede claro que perdonar no implica quedarte allí donde siempre, perdonar significa que un día todo va a quedar atrás y sobrevivirá la amistad cimentada en lo que un día compartieron, pero sin comprometer tu libertad de ir a donde mejor te parezca en pos de tu bienestar. Ahora si te quieres quedar, también puedes.
Y bueno, me fui de la ciudad. Nuevo trabajo, nuevos amigos, nuevas experiencias, nuevo departamento. Los meses pasaban y en principio fue más difícil de lo que había imaginado, es innegable que cercana a los que amo habría sido más sencillo, sin embargo, los que me amaban y los que me atormentaban tenían en común la misma extensión geográfica, además me correspondía encontrar mi identidad y de paso mi autoestima, pues por un momento la perdí de vista.
¿Sabía quién era? En el fondo del corazón lo sabía, pero a flor de piel no estaba. Y es que cuando pasas tanto tiempo con alguien, te adhieres a ciertas costumbres, la vida te cambia un poco, y eso es lo normal, porque la idea es ser dos en uno y para ello hay que incrustarse en el otro. Pero ¿qué pasa cuando ésa persona desaparece del libro que estabas escribiendo? Pues, llega el momento de reinventarse, de hurgar en el fondo del baúl para reencontrarse con lo que se canjeó por amor.
¿Y adivina qué? Me descubrí hábil en un millón de cosas que no había explorado, rompí los prejuicios, me hice rebelde ante la vida, ante los hombres machistas, ante mi economía. Y hasta me hice sinvergüenza, sino mírame aquí escribiendo sobre mi vida como si a alguien le concerniera, y creyendo que quizá y sirve de algo, algún día, alguna vez.
¿Qué me ayudó? Mi fe en Dios, mis ganas de ser feliz y los medios que utilicé.
Cambia de ciudad, de sueños, de formas de pensar. Cambia todo lo que sea necesario cambiar para recuperarte y superarte.
Cambia las frases de dolor por algunas con buen sentido del humor, sonreír a menudo funciona.
No digas: No quiero vivir, suena mejor: No quiero vivir con él.
No digas: No puedo soportarlo más, suena mejor: No puedo soportarlo más, tengo que dejarlo ir.
No digas: Se ha llevado mis mejores años, suena mejor: Se ha llevado mis mejores años, pero la verdad, es que le venía mejor llevarse un poco de mi belleza e inteligencia.
Vamos, no puedes cambiar el pasado, pero si puedes cambiar tu actitud y la forma de ver el futuro.
¡Change!

10 thoughts on “Change!”

  1. Janice, que valiente hija de Dios eres, a veces me siento con esas ganas de cambiar de actitud, pero como en otra de tus publicaciones he leído, la decepción puede ser depresión, pues aún no he sanado, pero estoy en el proceso, con nuestro Dios todo se puede!

    1. Gracias por tus palabras, aún estoy sanando las heridas que me quedan pero puedo voltear hacia atrás y se que Dios ha estado conmigo en todo esto. Espero que llegado mi momento también pueda decir valió la pena seguir adelante y que él sólo sea parte de tu historia

      1. Gracias por hacerme saber que escribir puede contagiar fe y esperanza, porque eso es lo que deseo, que las personas sigan confiando, sigan creyendo, sigan pidiéndole a Dios todo lo que nos ha prometido, porque con él todo es ganancia.

        Ánimo Guerrera, que el mundo nos pertenece! 😉

    2. No puedo reconocer que escribir es lo mejor que hago, pero puedo reconocer que darle la mejor cara a la vida ayuda a superar cualquier circunstancia y que no existe nadie que pueda cambiar la forma de ver nuestros días como lo hace Dios! Ánimo Emi, que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece!!

  2. Cómo di con esto? Quien sabe! pero de lo que si estoy segura es que Dios me puso aquí, no sabes el bien que me hizo leer estas palabras, espero más adelante volver y decirte Janice: LO LOGRE! logre dejar todo atras! Por el momento estoy en el proceso de asimilarlo, solo va una semana pero empiezo a llenarme de fe y como no!! con estas palabras. GRACIAS!!

    1. Estoy segura Ana Karen, que lo lograrás, que tu actitud y tu amor por la vida te impulsarán a continuar, que un día verás todo como una lección de vida y aunque no vuelvas a ser la misma, serás la mejor versión de ti misma.
      ¡Gracias a ti por decir que lo hago (escribir), sirve!
      ¡Abrazo!

      1. Aquí estoy 1 año después y…!LO LOGRÉ!
        me costó muchas lágrimas y sacarme de la cabeza la idea de dejarlo todo sólo por que estaba pasando por un mal momento. Soy más fuerte y sigo creyendo en el amor.
        G R A C I A S

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