¡Chola Soy!

Siempre comento entre risas que algunos de mis amigos me “cholean” con buena vibra, así como burlándose, así como quien no quiere molestarme y quiere también, no me ofende, me divierto y no me importa porque después de todo, es verdad, soy chola,  mujer de rasgos indígenas, bien llamada princesa inca en tierras cariocas, poco apreciada en mi país por mi apariencia, pero bien amada en países lejanos.

Y a quién debería salir sino a mi padre, hombre fuerte, hombre que (de niño) caminaba kilómetros por los cerros y quebradas de su pueblo con alforja al hombro llevando fiambre, movido por sus ansias  de aprender a leer, a escribir, de salir de la ignorancia, de ser más, de SER.

Nos han dicho “serranos” como si eso fuese razón de vergüenza, como si eso fuese signo de menosprecio, como si eso fuese malo, no lo es, nunca lo ha sido y hoy más que nunca, esta chola se siente orgullosa de estar rodeada de gente con hábitos y estilos de vida diferentes, aprendo y desaprendo, de eso se trata la vida, de quedarte con lo que enseña y de pasar por alto vanidades que no tienen importancia.

Hace unos meses en una reunión de amigos, conocí a un hombre que se tomó todo el tiempo del mundo para ningunearme, él tenía un aire de superioridad que no le cabía en el cuerpo, lo que los demás hacían era bueno, lo que yo decía lo refutaba, lo que los blancos hacían tenía sentido, entonces recordé que también hay de esos cholos que creen que ya no lo son porque comen salmón.

No soy de las que intentan hacerle creer a los demás que soy quien no soy, me sorprendo por lo que no conozco  y no finjo que ya estuve en ese lugar 100 veces, si algo me parece desagradable aunque sea el mejor plato del mundo, lo digo; compro lo que me gusta y sobre todo, lo que puedo pagar, no quiero encajar, no quiero desconocerme, no niego mis raíces, no me siento corta al conversar, en resumidas cuentas soy yo, la chola de siempre, la que sale sin zapatos del Spa porque no se le secaron las uñas  y entra a ese restaurant gourmet haciendo gala de su sobrenombre de siempre: loca.

No viajo de resort porque no me alcanza, porque no gano lo que ganan mis amigos, puedo comer con ellos porque para eso tengo, para otras cosas, no. Y cuando tenga, es probable que siga viajando de mochila al hombro, con pañoletas en el cabello, con algunos tatuajes apenas sea posible salirme del sistema.

Los cholos que apreciamos lo que nos ha costado estar en donde estamos, admiramos a otros cholos que se han hecho de la nada, que no han tenido ayuda de nadie, que no han tenido un sol en el bolsillo, que no han tenido a veces ni amigos porque no eran tipos relacionados o con influencias o esas cosas que hoy importan tanto y a mí me sigue importando un carajo.

Esta chola sigue teniendo ganas de patearle el trasero a quienes la miran de pies a cabeza para reconocer en qué nivel económico está, y el resultado es: ¡es pobre!. Pero luego cuando puedo hablar de mis viajes, de lo que escribo, de lo que hago, esta chola se vuelve interesante y no por lo que hace sino por la realidad en la que vive, sin intentar impresionar con estar bien vestida o con accesorios de marcas que apenas puede pronunciar.

Esta chola siempre recuerda  al tipo acomplejado de la cena de aquella vez, con quien no se quiere cruzar más y a quien jamás se le quiere parecer.

¡Que jamás se nos olvide quienes somos y de qué estamos hechos!

Orgullosamente Inca, Janice.

2 thoughts on “¡Chola Soy!”

  1. Cholas somos claro que si!!! Aún cuando éramos las serranas del barrio… Hemos llegado hasta donde hemos querido y se que seguiremos llegando lejos!!!

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