Ciclo espiritual

Conocí a Dios cuando tenía 18 años, no me era un extraño, mi madre siempre hizo que lo visitáramos cada domingo, entonces ya nos mirábamos de lejos y cuando lo observaba me preguntaba cómo es que seguíamos visitando a alguien que ya no estaba vivo.
Mi padre desde siempre autodidacta, su amor por los libros le llevó a creer en Dios de un modo mesurado por decirlo de alguna manera. Sin embargo, respetaba la creencia de mi madre y pensaba que cuando creciéramos todo iba a estar un poco más claro para nosotras (mi hermana y yo), pues era algo así como “si los españoles no hubiesen llegado, seguiríamos adorando al Sol”.
Ésa frase y otras más, en casa y fuera de ella, las escuchaba todo el tiempo, entonces a mis 15 años surtió efecto, me dio una crisis espiritual muy fuerte, lo dudaba todo, necesitaba argumentos, necesitaba respuestas, había alguien que estaba mintiendo y quería saber quién era.
Entonces me dieron los 18 y fui a un retiro espiritual, uno de los mejores días de todos estos años, porque Dios tocó mi vida de tal forma, que ya no necesité razones, motivos, libros. Aquél día encontré todas las respuestas que mi vida necesitaba.
Una de las preguntas que siempre me hice, era saber porqué mi hermano mayor no estaba vivo, porque lo necesité muchísimo mientras crecía, porque quería que golpeara a un millón de personas que me complicaron la existencia. Entonces Dios me decía, pero yo te di más de un hermano mayor, Jesús es uno de ellos, que no te diste por enterada es otro tema. Nos dimos de ésas pláticas que no deseas que terminen, hasta que siempre llega alguien que grita: A cenar!!
Mientras cenaba y aprovechando que no conocía a nadie, empecé a meditar cada cosa, cada momento de mi vida, cada detalle de quienes estaban a mí alrededor, salí del retiro amando a todo el mundo, ya quería dejarlo todo y hacerme religiosa. Y fue cosa seria mi apego a Dios en inicio, que me llovieron la de apelativos, pero era tan feliz que no me importaba nada!
Cada mañana tomaba “clases” para aprender a orar y escribía todo lo que iba entendiendo de la palabra de Dios, escuchaba en el silencio de mi habitación las cosas que él iba diciendo.
Poco a poco, cuando lo compartía en una que otra predicación, la gente decía que bonito hablas (pocos sabían que antes lo había escrito), hasta que un día dije: Parece que no lo hago mal y luego me creí que Dios me dio un don.
Pero hasta eso, pensaba que tenía el don de la alegría (justificando que no sabía hacer nada más), terrible en los deportes, no he aprendido a tocar instrumento musical, a veces me animo a cantar pero con seguridad nadie lo pediría jamás, no aprendí danzas típicas y ya no quiero seguir porque de pronto olvido que al menos puedo escribir.
Ahora, si Dios nos da un talento es para compartirlo, porque no se trata solamente de escribir sobre ser un dragón o no, es más que eso, porque si solo lo empleo de ése modo, entonces no quiero escribir más.
Una de las razones del blog es mi compromiso con mi creador, compromiso de ayudarle a que los demás le conozcan, porque el mundo tiene sed de amor y yo no tengo sed de fama.
Mi talento es un regalo de Dios, uno que pongo a su disposición. Alguien me dijo, no escribas sobre religión, porque quizá existe quienes no te lean porque no creen en Dios, entonces me sonreí y le dije: Escriba sobre Dios o no, sino le gusta lo que escribo, igual no lo va a leer.
No olvides que los dones son para el servicio de Dios y de tus hermanos, si solamente los vas a usar en tu provecho y para tu vanagloria, entonces morirás sin haber intentado cambiar el mundo. Puede sonar locura, pero no lo es. Basta que exista uno que haga la diferencia para que inspire a otros. Los dones no solamente ayudan a los creyentes, sino también a los no creyentes. Quizá jamás crean, pero ya tienes suficiente con que al menos exista un pequeño cuestionamiento.
Si todavía no conoces cuál es el talento que Dios te regaló, pues pregúntale, pero sobre todo pregunta, porqué te lo dio y de qué forma puedes ayudar a los demás.
Me queda clarísimo, desde la secundaria, que el ciclo natural de la vida es: Nacer, crecer, reproducirte (si deseas, si Dios te lo concede) y morir (esto de todas maneras va a pasar).
Pero he aprendido también,  que el ciclo espiritual de la vida es más interesante, porque tiene un plus, algo que hace menos trivial nuestra existencia, se llama AMAR.
Cuando descubras tu talento, no tengas miedo a fracasar, no tengas miedo al ridículo, y si es posible, compártelo. Nick Vujicic es un orador motivacional, nació sin extremidades, sin embargo, cuando Dios le dijo que lo necesitaba, él se lo creyó y aunque en principio seguro no fue fácil, lo hizo. Entonces, descubre de qué y para qué estas hecho, porque ir a la universidad, ser profesional, casarse, tener hijos, suena grandioso, pero no lo es todo en la vida, es PARTE DE la vida, lo esencial radica en que tu vida sea instrumento de Dios en servicio de los demás.
Es complicado, no imposible.

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