Estados de Vida

Siendo las relaciones amorosas, tan complicadas, me pregunto ¿por qué (casi) todo el mundo ansía una?

¿Qué nos hace desear vivir con otro si existen días en los que apenas es posible vivir con uno mismo?

Te enamoras, te desenamoras y te vuelves a enamorar y así sucesivamente, vives, sobrevives y resucitas a veces.

Cierto día y sin querer o queriendo con toda el alma, conoces a quien te complementa de alguna forma en la que tú no eres, y esa te parece una razón convincente para iniciar una vida de dos, para hacer planes, proyecciones de largo plazo que incluyen hijos, mascotas, deudas de común acuerdo entre miles de opciones que se te presentan mientras le cuentas sobre tu madre y la madre de tu madre, mientras lo invitas a las reuniones sociales, mientras piensas cuándo es un buen momento para decirle a la familia que hay alguien que te tiene distraída.

Sin querer el tiempo transcurre y se conocen de una forma en la que muy pocos los conocen,  aún existen secretos que se dejan hasta el final, y lo que es peor, las insatisfacciones empiezan a aparecer pero todos las subestiman, les restan importancia y consideran que es una cuestión de tiempo para que se desvanezcan y es evidente que eso jamás sucede, pero lo siento, no es pronto que lo descubres, y generalmente aprendes (tarde) que lo que no te gusta de alguien podría ser determinante para que decidas quedarte o no.

Experimentas y desaprendes (de ti) para acostumbrarte a alguien más, su compañía se hace imprescindible a medida que el tiempo transcurre, te parece increíble cómo puedes pasar tanto tiempo con alguien que apenas conoces.

Y así como un día todo empieza, así un día todo termina, inevitablemente sucede, ya sea porque la muerte los separa o los separa alguien que habita en todas partes, algunos les dicen amantes, de esas que aman bajo la luz del día pero a escondidas, o a plena luz de noche en lugares que pocos conocen, en fin, se termina y punto.

Empieza el proceso de aprender a estar sola, terriblemente sola, de entender que a partir de ese momento y quizá por mucho tiempo, tendrás que ir de compras confiando en que el espejo te dirá lo increíble o patética que te ves, que no hay nadie a quien consultarle sobre los planes de fin de semana, que habrá que memorizar las explicaciones de porqué ya no está más contigo, que te toca eliminar fotos, evitar redes sociales y hacer todo cuanto sea necesario para que empieces otra vez, para que te reinicies o para que entres en “coma” hasta que decidas despertar a un nuevo estado de vida.

Ya está, el amor por quien eres y por lo que empiezas a hacer, aparece, no sabes cuándo, pero sabes que quieres sentirte así por mucho tiempo, libre, sin horarios, sin expectativas, sin nada más que vivir el día a día porque el futuro puede ser mejor de lo que esperas o puede que simplemente nunca se concrete como imaginas.

Ha pasado mucho tiempo y ya no recuerdas con cuántas personas has salido, te queda claro que si ninguno se ha quedado es porque ninguno “era”, o de pronto conociste al indicado pero en circunstancias equivocadas (entre las múltiples suposiciones que ahora no importan), el punto es que estás felizmente sola.

Hasta que, conoces a alguien más creyendo que se asustará como todos y contribuyes un poco, ¿por qué? Porque no tienes tiempo, porque no tienes ganas, porque no quieres, PERO este chico es diferente, este no se cree todo lo que dices, no toma en serio las advertencias, no confía en que seas tan hermética como parece y se queda.

Con su auto-invitación comprendes que no se irá pronto y que debes aprender “otra vez” a compartir, y ¡oh, sorpresa! Te descubres completamente egoísta, todo es tuyo, tu tiempo, tu toalla, tu cafetera, tu laptop, tus jueves de amigos y tus martes de cine.

Las personas están felices, ¡al fin conociste a alguien! Mientras tú te remuerdes por tus formas hostiles para defender las fronteras de tus espacios y entiendes que si un día tienes que aprender a estar sola, otro día tienes que aprender a compartirte.

Admites que todo toma tiempo y piensas que es posible (siempre que quieras), adaptarte a cualquier condición de vida, que la soledad no te asusta porque la conoces y que estar en compañía no debería resultar complicado si hay convicción, no hay nada más bonito en esta vida que saber a dónde queremos ir y en dónde queremos estar.

No hay estado civil que sea más o menos natural, todos son diferentes, estar solo o estar con alguien, todo depende de lo que deseas, todo depende de ti y tu forma de mirar la vida.

Ama tus tiempos, ama con constancia, ama cada día de tu vida porque en cada día estás tú.

¡Que seas feliz siempre!

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