Amores ajenos

Él era perfecto para mí, yo sabía lo que él desconocía y él tenía tantos temas para compartir, cuando estábamos juntos no existía silencio y aun cuando nos amábamos nos leíamos, nos recorríamos, nos apropiábamos el uno del otro. Era mío y aún lo es.
Ella lo sabe suyo y no es verdad, él sabe que me pertenece, que mi espacio es intocable, que por mucho que intente buscar a alguien más para ése lugar, no la va a encontrar. ¿Crees que lo imagino? Pues no, él alguna vez me lo dijo, que no es igual y que no es solamente deseo, que era más que eso. Fue amor, un día lo fue.
Hoy me es ajeno, distante y por sentido común intocable, pero está bien, lo comprendo aunque no haya encontrado la resignación frente a ello, pero la verdad es que mis recuerdos son tan puros y tan fuertes, que cada vez que lo evoco es como si estuviese presente, lo amo en mis espacios, en mis memorias, ahora mismo en cada párrafo.
Así es la vida, a veces tenemos amores que nos pertenecen desde que nacen, algunos desde que nos conocen y otros nos pertenecen toda la vida aunque ésa vida no la vivan con nosotros. Quizá no me deje entender hoy pero está bien, a veces puedo ser egoísta no? Aprovecharme de mí y de lo que parece es lo único que puedo hacer a mi antojo, lo único que puedo hacer, deshacer, rehacer y no hacer.
Ya quisiera haber tenido la potestad de rehacer lo nuestro también, de quedarme un poco más, pero no fue posible, quizá un día dejes de estar, quizá jamás, quizá sea necesario que conozca a aquél que me haga sentir lo que tú alguna vez, aunque suene irreal, pero tengo esperanza y no me desespera el amor pero no me vendría mal que llegara y convencerme que realmente no eras tú, y si acaso lo eras, es probable que tenga más días como éstos, llenos de nostalgias absurdas y tiempos muertos.

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