Lo que jamás se olvida

No importa cuánto te alejes de casa, siempre sabrás cómo regresar, y en cada camino, nueva gente, nuevas vivencias, nuevos amores por personas o pasatiempos.
Y luego de cada historia y cada despedida, podrás notar que el dolor se te hace familiar y que es más compasivo y cada vez más, entonces empiezas a entender a la vida y a la gente, sabes que pronto todo estará bien, sabes que después del abandono o la renuncia, tu sonrisa aparece una vez más.
Dejas de temerle a la soledad y crean de esos lazos que jamás se rompen, ella se queda contigo aun cuando te vea en buena compañía, aun estando con muchísima gente, ella se vuelve tan entrañable cuando quien te resta espacio no te suma en absoluto.
Haces una nueva relación y al principio es como todas las demás, pero al pasar el tiempo, también lo es. Adquieres conocimientos sobre la cronología en el amor, sabes cuánto van a durar los mensajes, los detalles y las llamadas, sabes cuándo pasarás a ser parte de su todo y dejarás de sentirte especial (aunque no dejes de serlo), sabes cuándo hacer el amor dejará de ser espontáneo para ser predecible e imaginable.
Aprendes que después de cada decepción es inevitable recordar a quien te amó de verdad, mientras te preguntas ¿por qué no fue posible corresponderle? Y en tanto esperas por la respuesta, las lágrimas te inundan de recuerdos y se apropian de tu mente.

Y entonces, un día como hoy recuerdas que:

1. Jamás olvidas cómo volver a casa.
2. Jamás olvidas cómo sonreír nuevamente.
3. Jamás olvidas que a la soledad no se le teme.
4. Jamás olvidas que los inicios de toda relación se extrañan a medida que el tiempo transcurre.
5. Jamás olvidas a los buenos amores, sobre todo a aquellos que no pudiste amar.

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