No toda posibilidad, merece nuestra atención

La posibilidad es para muchos, sinónimo de ilusión, de luz, de fe. En ella no existe certeza, por lo tanto, supone riesgos y amerita ciertos recursos (por decirlo de alguna manera), tales como: tiempo, paciencia, fe, amor propio, entre muchos otros ingredientes.

La posibilidad de que alguna situación se concrete, no dura toda la vida, es preciso decidir hasta cuándo o por cuánto tiempo vamos a aguardar detrás de la ventana, por el rayo de sol que no se decide a ingresar a nuestra habitación, para ello es preciso considerar que el tiempo no se recupera, que las promesas por sí solas no pesan, que el amor no basta y además, preguntarnos ¿en qué estación del año estamos? Porque si es invierno, el sol definitivamente, no se va a poner. No sé si me dejo entender (me pregunto esto constantemente), lo que quiero decir es que nuestra espera por algo o alguien, debe estar afianzada en eventos concretos.

No es justo que nuestra esperanza sea, el cordón umbilical que el ego de un ser mezquino y egoísta necesita para seguir sintiendo que es el centro de nuestra vida. Nos busca, nos pide explicaciones y está pendiente de lo que hacemos o dejamos de hacer, haciéndonos creer que su constante preocupación es por amor, en todo caso, es producto del profundo amor que siente por sí mismo, de modo que no puede permitir que lo dejen de querer si él no está de acuerdo con ello. (Escenario 1)

Dice que te quiere, que está confundido, que necesita tiempo, lo que no leemos como una ruptura, sino que, convenientemente elaboramos un contrato mental en el que nos comprometemos a esperar, así empezamos un tiempo de negar oportunidades a quien sí sabe lo que quiere, además de convertirnos en su incondicional por si necesita algo. Cierto, estamos hablando de no renunciar a la posibilidad de que aclare la mente y regrese. (Escenario 2)

Tenían una hermosa relación, pero todo se terminó, ya nada era lo mismo. Han quedado como amigos y siguen compartiendo las miles de cosas que tienen en común. Ella tiene claro que ya no siente nada más por ti, pero como tú eres de los que piensa que en donde hubo fuego, cenizas quedan, te haces a la tarea de conquistarla una vez más. ¿Porqué? porque existe la posibilidad de que regrese contigo. Inviertes tu tiempo en comprar flores y no entiendes que si ya no tiene miedo de perderte, es porque honestamente, ya no te quiere. (Escenario 3)

Y así, un sin número de escenarios que pintan de cuerpo completo que no toda posibilidad merece atención, que nuestra espera necesita razones, que nuestro tiempo tiene precio, y que nuestra vida merece ser abrazada por quien no sabe cómo amarnos pero no deja de hacer el intento.

¿Cómo una posibilidad puede tener el poder de sujetarte a una situación que trasgrede tu amor propio? De someterte a una agonía que justificas con tu mejor sonrisa. Dices que estás bien, que sigues haciendo tu vida, que no aguardas por nada, pero todo es mentira. Te mientes y crees en tus mentiras, tu consciencia te sigue el juego, pero es tu subconsciente quien no te perdona.

Decides estar sola porque quieres recuperarte, pero cuando lo ves aparecer, quieres preguntar si está con alguien más, si es feliz, si te recuerda y no importa qué diga, porque a todo le encontrarás una razón para creer que es por ti que no ha vuelto a rehacer su vida.

Cree en las posibilidades si ellas creen en ti, aguarda por quien cumple ´promesas y confía en quien honra sus compromisos. Apuesta por quien quiere quedarse contigo desde el inicio, no por quien quiere recuperarte cuando casi todo está perdido. No idealices, no supongas, no vislumbres, en lugar de ello, usa tus 5 sentidos, el sexto no, cuando los riesgos son muy grandes es mejor no usar la intuición.

Quizá este sea un buen momento para reconsiderar si tu posibilidad es un camino o un castigo. Si te ayuda en algo, pregúntate ¿qué me regala el tiempo de espera?

Recuerda que: «A cada árbol se le reconoce por  su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas». (Lc 6, 44)

El que quiera entender, que entienda.

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