Q.E.P.D

Y si mañana es el día de mi muerte, hoy debo afirmar que:

  1. No pude odiar a tantos que lo merecían, porque aprendí a no cargar sentimientos que no me edifican.
  2. No aprendí a ser mezquina, porque jamás olvidé que se gana mucho más con la generosidad.
  3. No conocí al amor de mi vida, pero viví enamorada de mi vida completa y efusivamente.
  4. No aspiré a ser importante, porque nací siéndolo y esa condición congénita la conservé hasta hoy que me toca marcharme.
  5. No envidié los triunfos de otros, porque siempre estuve trabajando en los míos, poco terrenales quizá pero igual de importantes.
  6. No ambicioné lujos o bienes materiales porque no trabajé para alcanzarlos, por eso moriré repleta y desbordada de recuerdos y experiencias que no tienen más valor que el sentido que le han dado a mi vida.
  7. No concebí, no parí y suena triste pero hoy no tengo que preocuparme pensando que mi pequeña se quedará sin mí para extrañarme siempre.
  8. Me responsabilicé por cada cosa que hice incluso por todo aquello que no hice, quiere decir que no albergo arrepentimientos porque decidí casi todo a consciencia.
  9. Amé del modo en el que me habría gustado que me amen y aunque ya no pude disfrutarlo, me sirve decir que amé y eso me hace más feliz de lo que otro podría haber hecho por mí.
  10. Me traicionaron y conocí el dolor, me abrazó hasta hacerme perder la consciencia y cuando desperté ensayé cada día para sufrir en la medida justa, sin armarme caparazones y sin quedarme desprotegida.
  11. No logré ser la buena persona que siempre quise ser, pero tengo toda una bitácora de los muchos intentos para exponerlos cuando vaya al cielo.
  12. No escribí mi libro a orillas del Sauce, pero escribí todo lo que escribí a orillas de mi vida, en aquellos extremos en los que solamente mi vieja computadora me comprendía.
  13. No cubrí las expectativas de muchos de los que me rodean, pero no hacer lo que ellos deseaban me ha permitido hacer lo que yo realmente quería hacer, entonces muero siendo antagónicamente egoísta y feliz.
  14. No pude controlar mi personalidad vehemente así como tampoco pude ser menos temperamental, pero pude a raíz de eso, aprender a pedir perdón por mis emotivas y deformes actitudes pero llenas de buenas intenciones, de las que se dicen “que construyen el infierno”.

Y vivir así como he vivido me ha permitido descubrir el inmenso amor que siento por la vida y el temor que siento por la muerte y entonces, DESCUBRO EN MI MAYOR AMOR MI MAYOR TEMOR.

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