Rompe cadenas

Alguien me dijo hoy que la nostalgia nos permite valorar personas, momentos y oportunidades, que YA NO TENEMOS.

¿Y entonces será que hay que perder la vida para sentir nostalgia por ella? ¿Cómo morimos para luego desear estar vivos?

Quizá solamente nos quede experimentar la muerte mientras respiramos para echar de menos la SENSACIÓN de vivir.

“Allí estaba tendido el muchacho de 27 años que había recibido una descarga eléctrica, los familiares lo rodeaban mientras mis compañeros lo atendían y yo veía en sus ojos que lo abandonaba la vida, porque el pulso, la presión arterial, la temperatura pueden hablarte de circulación sanguínea, pero los ojos, los ojos pueden decirte más que cualquier signo vital, quizá es complicado explicar de manera romántica la experiencia de decir con gestos, con sonrisas, con miradas y sin palabras, que la vida se puede medir no solamente en grados centígrados o latidos por minuto, que la vida se puede medir en cada acto que te brindas, porque es por ti, todo es por ti aunque digas que es por los demás”

He visto morir a muchas personas, he visto llorar a quienes los aman y siempre sucede lo mismo, me aferro a mis días, yo no quiero que valores la vida a través de la muerte de otros, pero tampoco quiero ver tu muerte con un corazón vivo al que le regalas un montón de motivos para no sobrevivir.

Mujer yo te veo aferrada a tu almohada, llorándole las mismas penas, contándole las mismas historias día y noche,  sonriéndole al mundo mientras le cuentas cosas que ni tú te las crees, te repites constantemente que ya no sufrirás más pero sigues desangrándote por dentro. Le susurras a las paredes que estás cansada de lo mismo y que no quieres más de eso pero sigues en el mismo camino, amando al mismo pendejo de siempre, regalándole la confianza que no se merece, creyendo en lo que no hace, corriendo a sus brazos cuando todos lo han abandonado y una vez más, todo es mentira.

No me creo, no lo acepto, no me resigno a que la muerte se lleve a quien ama la vida y conserve con vida a quien la desperdicia, a quien no la conquista cada día, a quien no la disfruta cada minuto, a quien se muere por alguien que vive por otras personas.

Me imagino sujetándote de los hombros y rogándote que despiertes, pidiéndote con lágrimas en los ojos que no te hagas esto, que no renuncies a las sonrisas que te mereces, que no te permitas cuestionamientos inútiles, que los miedos no te dominen, que la vida no se te vaya entre sábanas, en compañía de quien te regala soledad, en momentos que duran horas pero que te marcan la vida entera.

“Aquella mujer le gritaba a su hermano: Por favor no te vayas, tus hijas te necesitan; pero él ya no podía oírla y yo que la escuchaba, no podía hacer nada”, no tienes idea cómo me asusta la muerte, quizá por eso siempre corro en sentido contrario, no hay duda, nací rebelde”

Soy yo quien te grita: Por favor no te mueras, por favor no entregues la vida a quien ya tiene una vida y la disfruta sin ti. Yo te entiendo, yo también he sentido la muerte pisándome los talones, yo también he sufrido, yo también he conocido tipos que me han subido a sus días y me han hecho creer que ciñéndome a su cintura todo estaría bien, pero para ceñirme era necesario subirme en la parte trasera de lo que sea que use para moverse en la vida y yo ya aprendí que no quiero estar atrás, que yo quiero estar al costado, a su lado, que no quiero la nuca de nadie, que quiero ver sus ojos, que yo quiero ver su rostro, que yo lo quiero todo y como hace mucho nadie me ofrece eso, entonces NO quiero nada.

Quieres llorar, hazlo. Toda una noche, toda una semana, todo el tiempo que creas necesario, pero NO toda la vida, menos por el mismo tipo.

Dime que vas a estar bien y dímelo sin tener los ojos hinchados, dímelo sin mirar al piso, dímelo luego de practicar mil veces frente al espejo. Cambia de ciudad, cambia de trabajo, cambia de amigos, pero sobre todo cambia el mal hábito de elegir equivocados.

Empieza por estar sola un buen tiempo, “sola” de singular, “sola” de individual, porque cuando me dices estoy sola y los fines de semana aparece alguien en tu cama, entonces piensa que te olvidaste la pastilla anticonceptiva un día y por ese día tienes todos los riesgos encima, por ese día puede que ya no estés “sola” nunca más. Dormir con alguien que no es nadie,  para ellos tiene un significado que nosotras no entendemos, comprende, no nacimos con el mismo chip, no te cargues riesgos que te harán regresar donde ya no quieres estar, tu almohada que también está harta de lo mismo, un día de estos decidirá romperse para morir y abandonarte de una vez por todas hasta que encuentres otra, no cambies la almohada, cambia de actitud, cambia tú.

Yo seguiré pidiendo por ti y por los que dejan de vivir, por ellos para que descansen y por ti para que dejes de hacerlo, porque el tiempo transcurre y el cuerpo tiene los días contados, pero tu espíritu es libre, no lo encadenes a nadie, te pertenece, aprópiate de él, domínalo, dile que tú mandas, que se mueva, que te lleve, que se vayan juntos a donde tú quieres ir.

Yo confío en ti mujer.

 

 

2 thoughts on “Rompe cadenas”

  1. no quisiera pecar de vanidad! pero lo escribiste pensando en mí? jajajaja no lo creo … pero bromas a parte es muy cierto todo lo que escribes… ya no me sorprende lo bien que lo haces amiga y solo me queda agradecerte porque de una u otra manera motivas al cambio aunque sepas que en algunas tarde un poco en hacerse realidad….siempre toda la mejor vibra y exitos del mundo para ti my dear friend! 😀

    1. La semana que platique contigo hablé con dos amigas más y una historia fue más terrible que la otra. Digamos que te corresponde un tercio del escrito 😀
      Gracias por leerme y animarme siempre! Te quiero guapa! ??

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