Soy mujer

Caballero, permíteme decir algo pequeño y sencillo.

Soy de ése género extraño que ustedes no entienden, que tarda horas en arreglarse, con quien no vale la pena discutir porque no va a dar su brazo a torcer, que se hace exigente a medida que pasa el tiempo, que cuando hace el amor es por puro sentimiento, que cuando engendra es porque ha conocido a quién confiarle el fruto de su vientre, que cuando llega al altar no promete en falso, que cuando tiene cáncer sigue en pie cuidando resfriados.

Ese género que te ha parido y te ha amamantado, ese género que a veces traicionas y humillas, el género que se merece lágrimas de alegría, bendito tú que comprendes el valor de nuestra vida.

Dicen que somos difíciles de complacer y no es verdad, nosotras nos deleitamos con pequeñas cosas: una sonrisa, una palabra, una mirada, un post, una canción, todo eso que nos hace cursis y sentimentales, que no tiene nada que ver con ser débiles, al contrario, es lo que nos enseña a apreciar y agradecer los encantos de estar vivas.

Eres tú quien no lo entiende, eres tú quien se escuda en nuestros días de menstruación, en nuestra sensibilidad y lo califica como complejidad. La menstruación es un indicador de ovulación, de concebir, de hacerte padre, de entregarte una motivación más, agradece que nos suceda y en tus peores momentos contra nosotras, alégrate por el dolor de cabeza, de senos y cólicos que nos ocasiona, así es, no necesitas vengarte, hay quien lo hace por ti, hay quien nos castiga inevitablemente.

Si lloramos y somos susceptibles tampoco es malo, Dios sabe que es de ése modo que podemos percibir lo que les sucede a ustedes que nunca dicen nada, que no lloran, que no se desahogan, que les basta a veces con llegar a casa e ir a su cama para que lo conversen cuando quieran, cuando puedan y a veces cuando ya no importa más.

Somos un género singular, por eso amamos lo singular también, lo amamos como adjetivo y lo amamos en cantidad.

Vivimos de detalles, de caricias, de recuerdos, de pequeños gestos, vivimos con la esperanza de que puedan amarnos del mismo modo y con la misma intensidad todo el tiempo, soñamos con una familia y el sacrificio viene con ello, no es nuestra naturaleza, es una pieza del amor.

Las flores nos gustan, pero nos gusta más que cumplan sus promesas;  los chocolates nos fascinan, pero que pregunten cómo nos trata el día, es un manjar; no llenen nuestros estómagos, alimenten nuestro espíritu.

No te enamores de la figura de nuestro cuerpo, enamórate de nuestra capacidad de dibujar en tus días un poco de felicidad.

La mejor forma de amarnos es que nunca permitas que a tu lado nos echemos de menos, constrúyenos, ayúdanos a crecer, a mejorar, porque también cumples un rol fundamental, porque puedo ver lo que hace mi padre por mi madre y lo que ella hace por él también.

Quieres un hogar sólido, edifícalo sobre una mujer plena y satisfecha en todo el sentido de la palabra.

Mi amado género, haz todo lo que desees hacer con o sin compañía,  un día  podrás ver en fotografías o al cerrar los ojos que todo lo que deseabas lo haz alcanzado, entonces te sentarás y observarás tu presente con la seguridad de que estás en donde quieres estar.

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