Un Gran Día

¡Hoy es un gran día!

Repite esto cada mañana, recuerda los motivos que existen en el corazón para vivir y sobrevivir a veces, agradece por el regalo de la vida, dile a Dios lo que no le puedes decir a los demás.

Ponte de pie, respira hondo, recuerda los objetivos de vida, recuerda todo lo que te falta hacer, recuerda las personas que amas, las que te aman, ora por quienes no te quieren, pide por aquellos que pasan por momentos difíciles, pero sobre todo pide por aquellos que tienen todo lo que necesitan para sentirse felices y no lo valoran, estos últimos son los que están más enfermos, esos son los que buscan personas y cosas para sentirse bien y después de todo morirán sin haber alcanzado la satisfacción.
No pidas por los que no creen en Dios, llegará el día en el que inevitablemente crean, pide por aquellos que tienen una fe débil y en cualquier momento se nos pierden, porque es mejor que alguien encuentre a Dios, a que alguien lo abandone.
Ora por aquel que amaste con todo el corazón y no se quedó, porque no fue capaz de identificar el amor, y es posible que a donde vaya le suceda lo mismo, pide porque reconozca el rostro del amor, porque conviva con él y lo aprecie.
Pide por aquellos que siguen buscando el amor en una vida en la que han sido tan amados, es curioso que busquen lo que siempre han tenido, es natural (con seguridad), pero en la búsqueda perdemos tiempo para amar lo que ya NOS HA encontrado. Pienso en los niños que han sido adoptados o en el deseo de la maternidad de muchas mujeres, y me digo: qué valor tan grande el que la gente nos busque para amarnos, cuántos se han ido por ese motivo ¿no te ha pasado? Empiezas a amar a alguien y sale corriendo, cosas que no tienen explicación, cosas que te asustan más de lo que los ha asustado a ellos.
No odies a nadie, no ganas nada y pierdes en proporciones incalculables. Yo quiero a todo el mundo, a los que me quieren y a los que no me quieren, pero vivo pendiente solamente de los primeros, de los otros no.
Saluda, sonríe, contagia, comparte. Descubre de qué estas hecho y en qué medida eso le sirve al resto y entrégalo, en la entrega se experimenta el amor verdadero. Lo que te resta, lo que no te ayuda, deshazte de eso, observa a quienes tienen las cualidades que tú no tienes y pregúntale ¿Cómo logras esto o aquello? No envidies, RESCATA.
Si crees en algo, hazlo, si crees en alguien, confía. No pienses en el que dirá de las personas, eso usualmente nos cohíbe, nos corta las alas, nos impide el vuelo, en lo único que debes enfocarte es en la #intención con la que haces las cosas, eso te ayudará a discernir. Después de eso, ve con todo.
Recuerda que mientras más pides por otros, más pides por ti.
 
¡Dios con nosotros siempre!

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